1 de enero de 2001

Este Gobierno es intolerable, ¡un escándalo!

Posted By: Sergio Marino - 9:45
Este Gobierno es intolerable, ¡un escándalo!
Esto es casi una característica, más que una crítica. Bajo este formato aparece un sinnúmero de denuncias cuya coincidencia pasa por el rol que asume el acusador, una especie de Padre Farinello hipersensible, al que ofenden sobremanera cosas que a nosotros, brutos insensibles, nos parecen nimiedades con muchos antecedentes en la Argentina y en el mundo. Incluso sospechamos que al acusador también le importarían un comino de haber sido realizadas por cualquier otro gobernante.

En este esquema encajan como “delito intolerable” la mirada torcida de un diputado K, la famosa trompada de D’Elia, el golpe de cachete de Kunkel a la mano de Caamaño, el desplante Néstor a Carla Fiorino, CEO de HP.

Para quien vive como un escándalo que una presidenta se compre carteras caras o zapatos que no fabrique Alpargatas, De Narváez representa el paladín de la nueva política. Su calma aristocrática, la serenidad del hombre que tiene su destino asegurado, con la ropa hecha a medida y la vida también, la aureola de éxito que dejan al pasar sus pasos, sus autos y sus jets, todo en De Narváez le hace esperar un hombre austero, un monje trapense al gobierno.

En suma, se trata de un estilo en el rechazo. No hay errores menores: cualquier hecho considerado mejorable merece el calificativo de “institucionalmente intolerable”. No hay tampoco errores de terceros, cualquier hecho reprobable responde a una decisión tomada en el centro mismo del gobierno. No solo las cacas de perro en las veredas son decisión personal de ELLA, sino que ella eligió que haya una justo bajo mi zapato.

Los afiches con fotos de periodistas de Clarín son una amenaza que atemoriza a los periodistas. Cincuenta personas parando un día la salida de camiones de una de las plantas de Clarín es un ataque a la libertad de prensa, “intolerable en un país serio”.

Si conocemos el pasado o archivo del acusador, este estilo de acusación se evapora enseguida. Seguro hay apoyos a personas o gobiernos llenos de estas nimiedades que le dificultarán sostener su máscara de Farinello.

Sea que aceptó los vuelos de la muerte del tigre Acosta como un efecto colateral inevitable, o que toleró el pedido de Cavallo para que los científicos fueran a lavar los platos, o la reducción salarial del 15% de De La Rúa (que además resulto ser inconstitucional) o a Menem manejando una Ferrari con exceso de velocidad, o el asesinato de Kosteki y Santillán (hay tanto crimen tolerado en la política argentina, que no es difícil encontrar alguno tolerado por nuestro interlocutor a quien hoy asustan unos carteles), podremos concluir que la intolerancia a estas nimiedades de la actualidad es sólo una reacción del tipo alérgica por su intolerancia a las medidas de fondo y trascendentes de este gobierno.

Ahora bien, si estamos frente a un “nuevo” que goza del privilegio de un archivo en blanco y que se permite hablar como si fuese un paracaidista húngaro, entonces sólo nos resta colocarnos en su mismo rol. Esto es: establecer una discusión entre Farinellos Supersensibles, criticar a todos los políticos, empresarios, curas, actores, peatones, viejecillas, ladrones, policías y concluir que la Argentina, e incluso el mundo, es (son) un lugar inhóspito para sujetos con nuestra sensibilidad.

Conviene tener a mano una buena lista de nimiedades de opositores, como el “métanselo en el culo” de Reutemann, el apoyo de Duhalde a Caamaño después del golpe a la institución al pegarle a un diputado de la Nación, casado y con hijos, o la falta de respeto de Macri hacia la titular del Poder Ejecutivo llamándola “Esa Mujer”.

No caigamos en la trampa de tratar de ningunear las nimiedades por ser exactamente eso, nimiedades. Al contrario, agreguemos más y más ejemplos de nimiedades “intolerables” para que la discusión termine rápidamente en un empate donde concluiremos que ningún político está realmente exento de cometer estas atrocidades. De hecho, ninguno tiene la dimensión moral que nosotros, gente sensible, exigimos.

Llegados al empate, cuando ambos Farinellos concluimos que todos los políticos de Argentina y el mundo son un asco y nos dan miedo, y tenemos miedo, sólo resta proponer el exilio, con absoluta sinceridad. Dado que ningún político en gatera nos garantiza un país sin aspectos intolerables, habría que pensar en partir, quizás al Tíbet.

Recién después cabe sugerir un plan B que consiste en analizar los crímenes cometidos de mayor a menor trascendencia. Sin negar que todos son “Muy Trascendentes”, invitemos a nuestro interlocutor a crear dos subgrupos: uno para los delitos “Muy-Muy Trascendentes” y otro para los delitos “Sólo Muy Trascendentes”.

Esto lleva a la jerarquización de las ofensas públicas y a determinar si los gritos de un diputado son más o menos dañinos que la orden presidencial de reprimir usando una fuerza policial con muchas chances de terminar matando inocentes. Si el intendente de Quitilipi que roba un aire acondicionado es más o menos dañino que la cerealera que exporta mil millones de dólares en negro.

Es que, al menos por ahora, la política argentina no está en el nivel de resolver los temas “Sólo Muy Trascendentes”, por ejemplo el mal uso que algunos diputados hacen del castellano. Por desgracia, el debate público está en el nivel de resolver los temas “Muy-Muy Trascendentes” aún no resueltos, por ejemplo si debemos apoyar los vuelos de la muerte y las apropiaciones de chicos o no.

¿Quién no se ha topado con alguien que considera igual de intolerable 1) los gritos de Kunkel en el Congreso de la Nación, 2) la apropiación de chicos de padres desaparecidos, 3) la trompada de Caamaño a Kunkel? Todo adjetivado de la misma forma (“intolerable”), todo en el mismo nivel.

En esta discusión debemos evitar la trampa de argumentar que algo malo no es intolerable o no es atemorizante para no regalarle al otro el rol de doncella sensible.
En caso de cometer este error, nos encontraríamos en una situación difícil de defender mientras el otro nos tildaría fácilmente de “negadores” o “defensores” de ese hecho que reconocemos negativo.

Por un lado, la medida de lo intolerable/atemorizante depende exclusivamente de la sensibilidad de nuestro interlocutor (que no podemos conocer ni refutar). Por otro lado, siempre queda mejor parado quien dice ser más sensible.

El objetivo consiste en, lo antes posible, reemplazar las “calificaciones” (es decir, si un hecho es malo o terriblemente malo) por las “prioridades” (es decir, evaluar qué hecho es peor que otro). Con esta lista de prioridades es más fácil compatibilizar, podemos cambiar el eje del debate y discutir qué candidato de los posibles parece cometer menos cosas peores. Esto se llama “desindexar” la discusión.

Es como dos profesores que les toman examen a los mismos pibes. Uno los califica con notas que van del 2 al 4, mientras el otro les pone entre 6 y 8. El primero cree ser “más exigente” o que “aspira a más nivel” y deja al segundo como un “laxo” o “tolerante”, cómplice de la decadencia.

Para salir de esta situación, pidámosle a cada docente que identifique al mejor alumno y que ordene a los siguientes. Así obviamos el valor bruto de la nota, pero discutimos la valoración relativa de cada talento. Con esto solamente, surgirán mayores coincidencias que parecían improbables cuando se discutía por nota aislada.

Todo es un escándalo intolerable. Dicho esto, prioricemos los temas y discutamos qué gobierno consideramos menos escandaloso.

Producción: MESADEAUTOAYUDAK.BLOGSPOT.COM

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Soy Sergio Marino

Nagus es un muchacho de barrio devenido en emprendedor. Amante de la música, el cine y las series, el deporte, la tecnología, la historia, la polítika y todo aquello que puede arruinar una sobremesa familiar.

4 comentarios:

  1. EXCELENTE Y es tal cual.
    Que Clarín hoy haya omitido la existencia de la memoria del 24 de marzo te da la pauta de su intolerancia.
    Ni en esto voy a acompañar, se dirán!!!
    Qué harán con la vergüenza los periodistas que han tenido compañeros desaparecidos!!!

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  2. Será que nadie está obligado a auto-incriminarse?

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  3. Lo peor es q los contras choleros minimizan hasta las leyes maravillosas q las hay y muchas .Hoy tuve q aguantar tantas pavadas sobre la ley de divorcio y adopción ! Asi q estilo Mak comencé con q La yegua es culpable de q yo ande con una sonrisa colgada a pesar del frío invernal q asoló este otoño

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  4. ¿dONDE ME ANOTO PARA QUE ME DIGAN LO QUE TENGO QUE PENSAR? soy tonto y sigo a este gobierno.

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