1 de enero de 2001

Sospecho que es una corrupta, tengo un dato "posta-posta"

Posted By: Sergio Marino - 9:25
La sospecha es una gran arma de difamación a mano del poder no electoral, la verdadera oposición. Sus instaladores reemplazan a los jueces en la definición de culpables, y se convierten en grandes ganadores de las nuevas condenas.

Entre estos instaladores de sospechas, se encuentran las corporaciones mediáticas. Y si creemos que el acceso a la justicia es restrictivo, imaginemos lo que significa el acceso a los medios: sólo los grandes anunciantes y los propios dueños de medios acceden a la máquina de generar sospechas y por lo tanto al derecho de impartir justicia en una sociedad “sospechante”.

Como vimos en el caso Moyano, la sospecha de su enriquecimiento ilícito es suficiente para invisibilizar el salto de inclusión salarial y de mejoras laborales que logró la CGT.

Sólo por repetida, la sospecha se torna en verdad irrefutable, sin derecho a réplica o defensa y como si esto fuera poco, con valor político superior. Así la sospecha de un “afano” denosta todo el proyecto de Asignación Universal por Hijo o la recuperación de los fondos administrados por las AFJP. Otro ejemplo de banalización es el imaginario donde todos los políticos son unos chorros corruptos, y donde la justicia no los condena porque la aprietan.

No es necesario comprobar una sospecha para usarla; tampoco es necesario justipreciarla, medirla, pesarla. Una sospecha posta-posta es como un comodín: le gana a cualquier realidad.

Los medios de comunicación son los únicos con poder suficiente para instalar sospechas de peso (otrora podía hacerlo la hoy depreciada iglesia católica). De esta manera juzgan y condenan al escarnio público por encima de las voces que se atrevan a levantarse en contrario.

El extremo de este privilegio aparece encarnado en el notero de CQC que infiltra micrófonos en organismos públicos para investigar, juzgar y condenar al funcionario de conducta reprochable en el prime time de TV. ¿Quién le dio autoridad para eso? ¿Quién fiscaliza los intereses y prejuicios del notero a la hora de decidir a quién investigar y a quién no? ¿Cómo repara el programa a los espiados cuya conducta no reveló nada reprochable? (esto no significa que sea lícito investigar aún a los verdaderos malhechores).

Los medios son los grandes ganadores de esta estupidez instalada del “son todos chorros” y “son todos impunes”.

Lo interesante es que en la Argentina están faltando críticas serias a nuestros tribunales, como institución responsable de impartir justicia. No sólo la Corte Suprema goza de un altísimo prestigio entre oficialistas y opositores, sino que los tribunales en general no reciben críticas de la oposición política. Alguna figura mediática como Oyarbide genera rechazos, pero ningún opositor sostiene que la justicia argentina como un todo es un hazmerreír o un antro de corrupción.

Con este alto nivel de aceptación, ¿cómo sostener que tanta gente culpable por “sospechas posta-posta” nunca haya sido procesada? ¿Por qué tribunales tan poco objetables, que procesaron a Jaime, Pedraza, Zanola, Macri, todos tipos con fuerte poder (recordemos que a Mauricio lo procesaron cuando aún tenía cierta oportunidad nacional, cuando muchos lo veían como el gran ganador de 2011), no se les animan a los corruptos y delincuentes que los periodistas escracharon posta-posta?

¿Y si las sospechas fueran falsas? ¿Y si fueran opiniones no comprobables como la que nos hacía creer que Rock Hudson era el apasionado amante de Doris Day?

¿Por qué mejor no discutir política de hechos? ¿O acaso alguien aceptaría, en tanto argumento político para votar a los K, frases como “sospecho que CFK guarda en un cajón contratos por cien mil millones de dólares con China, y que los mostrará una vez ganadas las elecciones”?

Mantengamos las sospechas como sospechas. Convertirlas en verdades elimina la posibilidad de discusión política y les da mucho poder a los instaladores de sospechas.

Producción: MESADEAUTOAYUDAK.BLOGSPOT.COM

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Soy Sergio Marino

Nagus es un muchacho de barrio devenido en emprendedor. Amante de la música, el cine y las series, el deporte, la tecnología, la historia, la polítika y todo aquello que puede arruinar una sobremesa familiar.

2 comentarios:

  1. Mi trabajo con familias me permite entender que se prefiere la sospecha a la realidad de los hechos. No importa el costo. La sospecha te permite sostener cualquer creencia del otro, que se retroalimenta como muy poco.En un trastorno delirante basta que creas la 1º idea que el resto encaja. Si instalás la sospecha que Cristina tiene como amante a Urtubey(uagh)si nunca lo visita, si comenta que habló, si lo felicita x algo(nada ultimamente) todo es interpretado como que hay onda.¡¡¡El cajón de Nestor fotografiado desde lo alto!!!a Mirtha le generó la sospecha que Nestor no estaba, y que al pueblo K o no K nos interesaba conocer su sospecha en pleno duelo!!La sospecha necesita de alguien que la crea para difundirla.Y nuestro país es capaz de sospechar de todo, con salvedades.Algunos jamás sospecharon o sospecharían de los milicos, Macri, USA.

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  2. Ni más ni menos, Doña Monona. Instalar una sospecha es mucho más fácil y barato que refutar una idea con otra. Y ojo, que ha sido utilizado desde varias veredas en esta corta historia democrática.

    Recordemos que el triunfo de Don Raúl en el 83’ se apalanca con la denuncia del “pacto sindico/militar” sobre el cual él tenía pruebas que presentaría debidamente en la justicia después de las elecciones (van a ser 30 años, sería hora no?). Y al vice de Chupete, Enrique Olivera, que le birlaron su oportunidad frente a Aníbal Ibarra con una denuncia de corrupción que se depositaba en Suiza (desmentida post mortem).

    En este caso creo que la culpa es del chancho, que por pereza mental prefiere seguir siendo chancho y no reclamar seriedad o pruebas ante la sospecha posta-posta. Si es más fácil instalar una sospecha, es porque nos es más fácil creerla que pensar. Y por otro lado, también creo ver responsabilidad en un poder del Estado, la Justicia, que tiene la reacción de una babosa muerta y llega con sus fallos certeros, cuando las sospechas posta-posta ya se cobraron cientos de víctimas políticas, y no importan a nadie.

    Gracias por sus aportes Monona!

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