1 de enero de 2001

No me molesta que Moyano sea negro, sólo que defienda a los negros

Posted By: Sergio Marino - 8:15
Es histórico que la oposición a los procesos populares le endilgue al sindicalismo una dirigencia conformada por ladrones, estafadores y delincuentes capaces de cualquier tropelía, que sólo militan para enriquecerse y aumentar su cuota de poder destructivo. Es una verdad que nunca necesitó pruebas: bastó con haberla reproducido las veces suficientes en forma de titulares.

Igual que con la gripe A, bastó repetir la amenaza de que venía a acabar con todos para que nos comportáramos como imbéciles: con barbijos, desinfectantes, dispuestos a dejar de besarnos al saludar y a hablar siempre por interfono.

Hoy le toca a Hugo Moyano... Sus detractores no necesitan investigaciones judiciales, ni reconocerle el derecho a una legítima defensa, para sentirse libres de concluir que es un negro ateo y ladrón, un rico lleno de propiedades ocultas. Lo más sorprendente es que esa acusación sirva para descalificar cualquier acción que realice el gremio de camioneros o la CGT. Si nos enterásemos de que Sarmiento pasó vales indebidos en sus viajes, ¿deberíamos objetar su plan de escuelas?

Además de que posee propiedades millonarias, también escuchamos que Moyano habría formado parte de la Triple A. Sin embargo, nadie puede sostener que la actual CGT actúa como “CGT de la Triple A” o es siquiera su “Heredera”. Sin contar que algunos entre quienes denuncian esta pertenencia ideológica jamás la objetarían si realmente creyesen en ella.

Este es el orden de las respuestas que deberíamos desarrollar ante nuestro interlocutor...

Primero: ¿quién es Moyano? Moyano está antes que los K en la arena nacional. Se enfrentó a Menem y a su flexibilización laboral, cuando apoyarlo “pagaba bien”. La defensa de los intereses de sus bases no es reciente y eso tuvo su premio, al menos desde los votos de quienes se beneficiaron con su conducta (Si buscara caerle simpático al Jockey Club, Moyano sí sería sospechoso).

Segundo: la razón penal. Como cualquier ciudadano, Moyano debe ser investigado y, ante una condena, ser encarcelado. Incluso más: si un representante político como Moyano tuviese un procesamiento firme, debería dar un paso al costado (aunque la ley no lo obligue, sería recomendable). Esto también corre por ejemplo para Macri, y por supuesto para tanto pedófilo que sigue dando misa y viviendo de la dádiva después de haber sido procesado.

Tercero: el contexto. En la historia argentina no hubo otro período de gobierno donde se hayan iniciado más demandas y encarcelado a más jerarcas del sindicalismo. En este período K, ningún sector puede sentirse intocable: FF.AA, Iglesia, sindicatos, funcionarios como Jaime. Las demandas no parecen tener los frenos de siempre.

Podemos creer que es poco o mucho, pero no podemos negar la reducción de impunidad. Sin embargo, quienes no quieren a los sindicalistas prefieren considerarlos culpables ya juzgados pero impunes gracias al accionar de los jueces, que son todos corruptos: ésta es una salida muy conveniente para evitar la discusión política.

Cuarto: la respuesta política. Pensemos en una CGT cuyas medidas de acción directa consiguen ampliar los derechos de una cantidad de tipos que hoy están finalmente en nomina y que por sometimiento simple a la realidad económica estaban obligados a “facturar”. En otras palabras, imaginemos que PyMEs como Techint o Clarín terminan incorporándolos como asalariados, no sólo con el sueldo acorde sino, aún más importante, con condiciones de trabajo aseguradas: descansos, cascos, baños, vacaciones, etc. Se abren entonces las siguientes preguntas:

¿Por qué la inclusión de estos trabajadores debería ser criticada por la sospecha de Moyano y sus campos o mansiones? Aún ante la posibilidad de encarcelamiento por el peor de los crímenes, estas medidas no dejan de ser positivas. ¿Porqué no reconocerlas? ¿Porqué no reconocérselas a Moyano?

Más preguntas... Los empresarios detestan a Moyano. ¿Acaso este hombre debería gustarles? ¿Por qué, en cambio, los camioneros apoyan a su conducción? ¿Por qué los trabajadores en negro sueñan con ser sindicalizados, y por qué no fueron sindicalizados? ¿Cómo lograr que lo sean? ¿Dialogando con los empresarios?

Todas estas preguntas llevan a romper con la idea de los sindicalistas detestados, que nadie quiere, venidos de Marte y que nada hacen por sus representados.

Si son chorros, a la cárcel con ellos. Pero no por las sospechas que alimentan los titulares de los diarios o los zócalos de los noticieros de TV, sino por hechos probados y por una condena judicial. Aún cuando ésta lleve igual tiempo que la causa por la recuperación de chicos apropiados o el juicio y encarcelamiento a empresarios con fondos no declarados en su economía.

Por otra parte, sus acciones políticas positivas deben ser reconocidas y apoyadas como tales. De lo contrario, estaríamos objetando avances en las condiciones de los trabajadores por delitos cometidos por sus dirigencias o, aun peor, por sospechas sobre sus dirigentes, y sin tener en cuenta procesos políticos reales.

¿Qué hizo la CGT por los trabajadores agremiados? Ésta es la pregunta política. ¿Flexibilizó o incorporó? ¿Aumentó salarios? ¿Mejoró las condiciones de trabajo? Es esperable que un buen sindicalista provoque una reacción contraria en el empresariado.

Producción: MESADEAUTOAYUDAK.BLOGSPOT.COM

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Soy Sergio Marino

Nagus es un muchacho de barrio devenido en emprendedor. Amante de la música, el cine y las series, el deporte, la tecnología, la historia, la polítika y todo aquello que puede arruinar una sobremesa familiar.

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