1 de enero de 2001

Dejan que Schoklender se robe la guita de nuestros abuelos

Posted By: Sergio Marino - 7:35
Schoklender es el caso de un sospechoso que termina en Tribunales, desafectado de todas sus funciones en la fundación donde se desempeñaba. Dicha institución se presenta como querellante y como actor activo a favor de la investigación.

Estamos ante una situación prometedora en un país donde los sospechados nunca llegan a ser investigados y, cuando llegan a serlo como el padre Grassi o como Mauricio Macri, gozan del respaldo casi cómplice de la institución usurpada para delinquir. Ni siquiera tenemos que ver el desfile de personalidades defensoras como Raúl Portal. Schoklender no tiene quien hable por él.

La justicia investiga con todo su fuerza. Nadie sale en defensa de Schoklender; nadie sale a matizar su accionar. No podemos pedir más. Pedir “Condena Ya!” a quien yo juzgué y con la condena que yo consideré, es potestad exclusiva de Susana.

Schoklender no robó dinero público, porque el gobierno pagó contra la entrega de los avances. A lo sumo, le robó a la Fundación Madres de Plaza de Mayo: es como el tesorero de la empresa Roggio que roba plata que la constructora cobró por una obra realizada para el Estado. Se trata de un hecho delictivo lamentable, pero no de fondos públicos: el proceso de control del dinero una vez pagada la obra ya no es competencia estatal. De hecho, nadie le exigiría al Estado que ponga inspectores en cada empresa para que los tesoreros no se roben los cheques o los gerentes de marketing no los malgasten en campañas innecesarias.

Dicho esto, es auspiciosa la celeridad del proceso, saber en profundidad qué delitos se cometieron y qué omisiones de control. Bien podemos desear que no se cometan delitos, pero eso equivale a soñar con vivir en un templo tibetano. Lo que la política puede ponerse como objetivo es investigar los casos sospechosos y llevarlos a juicio en caso de encontrar fundamentos.

Si Hebe, algunos funcionarios o el mismísimo Papa fueron cómplices en la estafa, la justicia investigará todo eso y mucho más. No parece que esta justicia, que procesó a Pedraza, a Jaime, a Macri, a Grassi y a tanto genocida, se detenga ante apellidos notorios. Lo que no debemos hacer es transformar cada sospecha en condena, aún cuando sospechemos con mucha convicción.

Schoklender fue despedido. Su equipo, separado. Está procesado y probablemente termine preso, así como quienes colaboraron con él. A menos que soñemos con un país sin delito, esta historia es de las más positivas: un delito, investigado, resuelto y seguramente condenado. ¿Por qué el procesamiento de Macri no genera reacción en contrario? ¿Por qué espiar políticos y víctimas no genera reacción donde sí genera reacción el robo?

Producción: MESADEAUTOAYUDAK.BLOGSPOT.COM

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Soy Sergio Marino

Nagus es un muchacho de barrio devenido en emprendedor. Amante de la música, el cine y las series, el deporte, la tecnología, la historia, la polítika y todo aquello que puede arruinar una sobremesa familiar.

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