Transit [***] Para verla pasar

Un clásico thriller de acción que intenta tensar nuestros nervios durante 89 minutos, no hay que desmerecer el intento pero cualquier telemarketer de una compañía de seguros lo hace igual y con menos presupuesto.

Lo protagoniza James Caviezel (John Reese en la serie Person of Interest) haciendo un bueno lastimoso, y James Frain (que no protagoniza nada hace muuucho) haciendo de malo un poquito más comprable, ayudado por Harold Perrineau (el morocho bueno de Lost).

No es mi género favorito, prefiero ver los noticieros y apostar por el que muestre más muertos en un fin de semana largo. Sólo Pasable [***]

TÍTULO ORIGINAL: Transit
AÑO: 2012
DURACIÓN: 89 min.
PAÍS: Estados Unidos
DIRECTOR: Antonio Negret
GUIÓN: Michael Gilvary
MÚSICA: Christopher Westlake
FOTOGRAFÍA: Yaron Levy
REPARTO: James Caviezel, James Frain, Elisabeth Rohm, Harold Perrineau, Diora Baird
PRODUCTORA: After Dark Films
GÉNERO: Thriller. Drama
SINOPSIS: El film nos contará como una banda de ladrones que huye del robo de un banco se topa con una familia en su viaje de acampada. Los criminales esconderán el dinero robado en el todo terrero de la familia mientras estos paran a descansar. Esta familia de montañeros, con Caviezel a la cabeza, verá como su camino se verá mezclado con esta banda de ladrones asesinos sin escrúpulos.

Bajar Torrent
Somos La Última Generación Silvestre

En la Argentina somos unos adelantados, el primero de abril se evoca como el Día Mundial de Conciencia sobre el Autismo, cuando en el resto del mundo es al día siguiente. Casualmente (?) en esta semana se estrenó la serie Touch donde el extorturador oficial de 24 -Kiefer Sutherland- reutiliza sus dos gestos actorales para interpretar al padre de un autista que dice ver los hilos conectores que vinculan los destinos de las 7.080.360.000 de personas en la tierra. El autista consiente de la matrix parece restringir aun más el escaso margen de libre albedrío que alguna vez mencionamos, sin embargo la humanidad sigue creyendo que llegó a ese número producto de la evolución natural y su propia capacidad.

Las crisis en la humanidad nacieron con el hombre, siempre evolucionando y a punto de su extinción. El primer registro sucedió hace 12 mil años, cuando parecía que compartiríamos el triste destino de los dinosaurios. Quizás en el último cambio climático donde no tuvimos responsabilidad: con el calentamiento del planeta emergieron los desiertos y los hasta entonces pueblos nómades debieron emigrar al sedentarismo para no extinguirse por hambre. Es ahí cuando la tecnología nace y salva a la humanidad por primera vez con una invención que multiplicaría los alimentos, el arado.

Muchas otras veces coqueteamos con la hambruna, producto de las pestes, de las guerras o de nuestro… ingenio. Después de muchos avatares, en 1774 el escocés James Watt construye la primer máquina de vapor, regalando uno de los más importantes inventos de nuestra historia. Con ella da nacimiento a la Revolución Industrial y a la condensación habitacional en torno a las ciudades del siglo XVIII. El crecimiento exponencial de estas urbes trajo el hambre, y lo que parecía una bendición tecnológica involucró un riesgo imprevisto y mortal. Cuando creímos que la revolución industrial sería más mortífera que la peste, un químico alemán llamado Justus von Liebig descubrió que el fósforo multiplicaba los cultivos, y así se convirtió en el padre del primer fertilizante. En Inglaterra, donde la población crecía más rápido que en ningún otro lugar, se llegaron a producir 40 mil toneladas de fertilizante fosfático en 1870, y fue así como la chispa del barón Liebig nos salvó de una humanidad famélica.

Gracias a la máquina de Watt nace el tren, y gracias a la red ferroviaria que algunos chinos esclavizados instalan en América, surge la última súper potencia económica que hoy ellos tratan de reemplazar. Es acá donde germina la actual revolución, que como todas las anteriores nos ofrece un salto hacia un futuro milagroso, junto al peligro de un holocausto. Sí sumamos el descubrimiento en 1897 de Wilhelm Röntgen, el hombre de los rayos “X”, y la cristalografía nacida del carborundum de Edward Goodrich Acheson (un follower de Watt y su “negro de humo” empleado en las fotocopiadoras), obtenemos que en 1937 William Astbury y el cristal de grafito nos conduce hasta la Revolución Genética, descifrando el ADN.

Esta revolución ya está en marcha, y es más rápida y transformadora que cualquier otra. Nuestros alimentos -las plantas y los animales- están siendo rediseñados genéticamente. La clonación ya no es un término que requiera explicación. Las computadoras de nuestros hijos podrán operar con sistemas de memoria biológica diseñados genéticamente. La terapia génica ya salva vidas. Está muy avanzada la investigación para descifrar el código genético humano, y con él, podrían haber dicho qué estaba mal en tu tía Chola incluso antes que se manifieste, o incluso “arreglarla”. O podría haberme ahorrado muchas clases de golf y de música, advirtiendo que ese talento se cayó de mis genes. O podrían haber hecho feliz a mi madre incluyendo esas aptitudes, o a mi maestro, o a mi empleador, o a mi gobierno.

Muy probablemente seamos la última generación silvestre, los últimos hombres rústicos forjados por accidente, diseñados sólo por la cruda naturaleza que nos contara Aldous Huxley.
Muy posiblemente la Revolución Genética, como todas las revoluciones anteriores, acreciente aún más la brecha entre pueblos ricos y pobres. Elimine las enfermedades, multiplique los talentos y construya un Gattaca para algunos, empujando a los otros en mayores abismos.

No estábamos listos para la primera revolución, ni para la última revolución de Watt. ¿Estamos listos para esta?


Sergio Marino

templateify.com/contact

templateify.com/contact

http://bit.ly/themepassion

templateify.com/contact