Consenso Y Mayoría


Probablemente quienes no logran conformar mayorías hayan contribuido a sobrevalorar el consenso en la Argentina.

La República expresa claramente los porcentajes necesarios para imponer una norma o un gobernante. En ningún caso exige un consenso, y agradecemos que así sea.

Por otro lado, no es potestad de un diputado decidir si una ley se aprueba con la mayoría simple o no. El diputado cuyo proyecto fue aprobado por el 51% de la Cámara no sólo puede darlo por aprobado sino que debe darlo por aprobarlo, por el acuerdo establecido con sus representados.

Si este mismo diputado desistiese de aprobar su proyecto y decidiera eliminar algunos puntos valorados por sus representados con el fin de conseguir el apoyo del 100%, estaría estafando a su electorado. La obligación del diputado es hacer respetar el apoyo expresado al proyecto según las estrictas cláusulas constitucionales.

Cualquier concesión hecha en pos de lograr consenso es una estafa a las mayorías a quienes la constitución no obligaba a hacerlas.

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Vikings [*****]<br />Reverencias para Ragnar y pasión por Lagertha

Bajar la Serie Sería inútil ocultar mi debilidad por Vikings. Es una de mis series preferidas, por sus escenarios, por la acción descarnada, sus historias mitológicas, las luchas de poder… en fin, una joyita.

En la primer temporada nos pinta las tradiciones, la religión y encanto vikingo. En la segunda nos muestra al gran conquistador Ragnar Lothbrok invadiendo Inglaterra y acercándose al cristianismo. Mientras que en la tercera asedia y conquista París, esperando al 18 de febrero que comienza la cuarta. Una gran pieza de la historia que no siempre es contada, quizás los vikingos necesiten un agente de prensa.

La serie es una creación del inglés Michael Hirst, el mismo que en 2007 nos trajera The Tudors y en 2011 Camelot. Es una coproducción entre Irlanda y Canadá que prestigia la pantalla de History Channel. El protagonista por excelencia es el australiano Travis Fimmel (The Beast, Restraint), logrando una soberbia composición de Ragnar. Rollo, su hermano invencible, es encarnado por Clive Standen (Hammer of the Gods, Everest). Otra lograda creación es Floki, en la piel del sueco Gustaf Skarsgård (Vi, Patrik 1,5). Pero cuando llegue el final, todos estaremos enamorados de Lagertha, interpretada por la hermosa canadiense Katheryn Winnick (Choose, Amusement).

A pesar del empeño que tienen muchos críticos por compararla con Game of Thrones, yo creo que hay sólo algunos pocos puntos en común. Para quienes hayan quedados prendados de esta serie les recomiendo The Last Kingdom, una serie inglesa que cuenta la historia de la invasión, pero con los ojos del Reino Unido. Para mí es Muy Buena [*****].

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TÍTULO ORIGINAL: Vikings
AÑO: 2013
DURACIÓN: 44 min.
PAÍS: Irlanda
DIRECTOR: Michael Hirst (Creator), Ciaran Donnelly, Johan Renck, Ken Girotti
GUIÓN: Michael Hirst
FOTOGRAFÍA: John S. Bartley
REPARTO: Travis Fimmel, Clive Standen, Katheryn Winnick, Gabriel Byrne, Jessalyn Gilsig, Gustaf Skarsgård, George Blagden, Tadhg Murphy, Diarmaid Murtagh, David Pearse, Vladimir Kulich, Donal Logue, Alyssa Sutherland, Thorbjørn Harr, Linus Roache, John Kavanagh, Alexander Ludwig, Gaia Weiss, Philip O'Sullivan, Ivan Kaye, Moe Dunford, Amy Bailey, Angus MacInnes
PRODUCTORA: Coproducción Irlanda-Canadá; Irish Film Board / Take 5 Productions / World 2000 Entertainment
GÉNERO: Serie de TV. Acción. Drama. Bélico | Histórico. Vikingos. Edad Media.
SINOPSIS: Narra las aventuras del héroe Ragnar Lothbrok, de sus hermanos vikingos y su familia, cuando él se subleva para convertirse en el rey de las tribus vikingas. Además de ser un guerrero valiente, Ragnar encarna las tradiciones nórdicas de la devoción a los dioses. Según la leyenda era descendiente directo de Odín, el dios de la guerra.


Instituciones Y Democracia

¿De qué hablamos cuando pedimos más instituciones?

La Constitución menciona pocas instituciones: el Poder Ejecutivo, el Congreso y los Tribunales. Administrada a través de estas tres Instituciones Constitucionales, la cosa pública no necesita de otras instituciones si nos atenemos a la Carta Magna y al funcionamiento de la toma de decisiones en democracia.

Sin embargo, existen muchas otras instituciones: la Iglesia, el colegio público de abogados de Pergamino, el colegio público de contadores de Azul, el Automóvil Club Argentino, la Academia de Letras, el club La Estrella de Maldonado y miles de etcéteras. Muy a menudo, estas Instituciones No Constitucionales (que no significa que sean Anti Constitucionales) no representan ni a sus miembros, ya que sus autoridades no son elegidas de manera transparente o medianamente democrática.

Aunque carecen de representación en términos del manejo de la cosa pública, estas instituciones opinan sobre las acciones políticas de nuestros gobernantes, se inmiscuyen, sugieren, dictan y además encuentran mucho eco favorable entre quienes influyen en la opinión pública. De hecho, los medios y la oposición no electoral (ésa que tanto acecha) hacen mucho hincapié en la necesidad de que el gobierno respete a las instituciones: que las escuche, siga sus sugerencias, no las ningunee.

Ahora bien, ¿por qué debería hacerlo? ¿Qué parte de la Constitución sostiene que las instituciones por fuera de las republicanas deben participar, aunque sea mínimamente, en la elaboración de acciones de gobierno?

Seguro, un gobierno con mayor participación de las instituciones tiene más estabilidad, porque estas instituciones representan sectores de poder real con fuerza para apoyar y para oponerse (pensemos en la Iglesia, la UIA, la Sociedad Rural, el servicio diplomático de las potencias extranjeras). Además, un gobierno abierto a la participación de estas instituciones tendrá planes a más largo plazo, porque los intereses de los sectores representados por estas instituciones son más durables, sin los vaivenes, pasiones y cambios de humor de la voluntad popular.

La inclusión de las “Instituciones no Constitucionales” alimenta los ideales de estabilidad, previsibilidad, políticas a largo plazo. En cambio no guarda relación con la voluntad popular (y aquí aparece el verdadero origen de la insistencia en estos valores tan apreciados). En este sentido, notemos que una monarquía (más aún, una monarquía eclesiástica) ofrece previsibilidad, estabilidad y políticas a largo plazo, justamente por no ser democrática.

Los sectores que rugen por mayor institucionalidad no mencionan la tensión entre participación institucional y participación popular. De hecho, no es casual que estos sectores sean aquéllos adversos a las elecciones.

Si un sector sin poder electoral controla algunas instituciones prestigiosas o, mejor aún, es quien entrega el sello IVESS de prestigio a las instituciones, es comprensible que grite “instituciones prestigiosas al poder”. Es lo mismo pero más simpático que gritar “ciudadanos, fuera del poder”.

Las únicas instituciones republicanas son el Ejecutivo, el Congreso, los Tribunales. En política, el resto posee el rango de lobbista con más o menos prestigio, pero lobbista al fin.

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ONG. Esa Agua Bendita

En un país donde lo político está posicionado como popó de perro y todo político es tratado como un chorro, sorprende que mencionar una ONG o anunciar que uno trabaja en una ONG dé chapa de honesto, útil, desinteresado, solidario entre muchas otras virtudes. Así, jóvenes que se niegan a trabajar por un sueldo para el Estado ladrón aceptan hacerlo gratis para ONGs cuyas autoridades no son elegidas bajo ningún proceso electoral transparente o de ningún tipo.

Pensemos por ejemplo en la Iglesia católica cuyas cuentas no son auditadas más que por sus integrantes, y donde la ausencia de competencia interna por el mando (en contraste con la política) anula o minimiza cualquier posibilidad de denuncias internas. Evidentemente, las ONGs lo tienen todo para ser deshonestas, salvo la honestidad intrínseca de sus dirigentes.

En general, las ONGs reciben apoyo, no del Estado, sino más bien de grandes empresas (sus mayores aportantes) que influyen en la designación de autoridades por un criterio de empatía. Dada esta realidad, no debe sorprender que Milagro Salas nunca haya recibido ayuda de Movistar o Artear, mientras que el Padre Grassi se llenó de donaciones a nombre de personas y empresas con capacidad de ahorro.

Dirán que la Tupac Amaru no pasó la auditoría contable, psicológica, de análisis, de blablablá. La pregunta es: ¿Caritas, el Padre Grassi, Monseñor Plaza, Greenpeace, sí?

Apartar al estado de la asistencia a las ONGs es evitar el imperio del “aporte caprichoso” por parte de un equipo de gobierno elegido por todos para gobernar la Nación por cuatro años, para terminar imponiendo el imperio del “aporte caprichoso” de otro tipo de autoridades elegidas sólo por el tamaño de las empresas que conducen.

Si viven de los aportes de grandes corporaciones y fortunas personales, ¿por qué esperar que las ONGs se ocupen de otros intereses?

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Beneficencia Y Política

Lo primero que debería hacer quien quiera asistir a sus conciudadanos en necesidad es pagar todos sus impuestos. Si ya lo hace debería entonces ahorrarse ese honorario extra que le paga a su contador para encontrar los vericuetos legales impositivos que le alivian su declaración anual. No sólo porque los impuestos suelen ser sumas mucho mayores que las que cualquiera entregaría voluntariamente a la beneficencia, sino porque el Estado es un gran vehículo de ayuda a nuestro prójimo.
Son muchas las escuelas que el Estado no construyó y son muchos los hospitales que el Estado no sostiene como debiera. Pero prácticamente todas las escuelas y los hospitales que si existen han sido construidos y son mantenidos por el Estado. En especial en aquellos lugares donde la necesidad florece sin la sombra de nuestra mirada o donde la miseria no es suficientemente cruel para atraer las cámaras de televisión. El Estado es la máquina más importante de igualdad y de atención a los más necesitados del país y por otro lado la más fiscalizada y controlada.

Pero quizás la diferencia más trascendente sea que el Estado pone el énfasis en la construcción de derechos. Quien recibe sus bienes y servicios los recibe mereciéndolos, se los ha ganado de puro derecho. La beneficencia, en cambio, pone el énfasis en la falta de quien recibe y la sobra del que da. Quien recibe beneficencia, recibe por voluntad de quien entrega. La recibe sin merecerla. El paquete de arroz de ambos puede ser de la misma marca pero el sabor simbólico es sustancialmente diferente.

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