Qué Nos P.A.S.O.?<br />[otra vez]

¿Por qué estamos sorprendidos del resultado en las elecciones del domingo?

¿Nos sorprende que después de una década criando cuervos, ya existan tantos como para hacer peligrar a nuestros ojos? No, si bien no era una consecuencia deseable o esperable, era previsible. Los ciclos económico/sociales son una marca registrada en la historia argentina.
¿Nos sorprende que al perder la posibilidad de postular a nuestra líder política, la gente se disperse entre otras opciones? No, claramente era una alternativa del votante cuando no pudo elegir la mejor candidata.


Lo que nos sorprende -perdón, me sorprende- es el cambio ocurrido entre la gran encuesta nacional llevada a cabo el 9 de agosto (P.A.S.O.) y las Elecciones Generales del 25 de octubre. A esa diferencia me quiero referir, excluyendo a las encuestadoras, las operaciones políticas y las estimaciones voluntariosas. Esto es sólo matemática simple entre votos introducidos en una urna. En 11 semanas un 1,81% del padrón electoral a nivel país dejó de elegir a Scioli para ocupar la presidencia, un 2,56% del padrón electoral de la Provincia de Buenos Aires dejó de elegir al Gobernador que los condujo durante 8 años y habían votado días atrás.

Aritmética Municipal

Veamos la extraña variación aritmética que da sumar 1 + 1 en diferentes municipios bonaerenses. Me interesa especialmente analizar el voto de quien eligió al FpV para gobernar Buenos Aires en las PASO y su “movimiento” en los últimos días.


  • Varios municipios que en las PASO estaban perdidos para el FpV, se pudieron revertir en el voto a Gobernador. Por ejemplo: Daireaux, General Alvarado, General Paz, Hipólito Yrigoyen, Mercedes, Navarro, San Andrés de Giles, San Antonio de Areco, 25 de Mayo y Villarino. Son 10 de los 135 municipios, y no justamente los más poblados.
  • En otros municipios donde el FpV había ganado las PASO ajustadamente con la suma de Julián Domínguez y Aníbal Fernández, esa victoria se convirtió en derrota este domingo por el crecimiento de Vidal. No podría decir que en estos casos hubo una migración de votos del FpV hacia Cambiemos, sino mayormente desde UNA. Por ejemplo: Lezama, Lincoln y General Arenales.


De los 135 municipios, en 19 la marea naranja había ganado en las PASO y los perdió extrañamente después de 11 semanas. Veamos primero lo sucedido en las cunas de los candidatos.


  • En Chacabuco -dominios de Julián Domínguez- se había obtenido el 48.83% en las PASO (sumando los 40.80% de Domínguez y los 8.03% de Fernández), con 16 puntos por arriba de Cambiemos el FpV ganaba el municipio. El domingo se perdió por 3.40 puntos, Vidal subió 14.6%, 4.85 puntos de Domínguez fueron a Cambiemos y el resto fue contribución de Solá.
  • En Quilmes -dominios de Aníbal Fernández- se había obtenido el 44.95% en las PASO (sumando los 21.74% de Domínguez y los 23.21% de Fernández), con más de 18 puntos por arriba de Cambiemos el FpV ganaba el municipio. El domingo se perdió por 12 puntos, Vidal subió 17.9%, 12.6 de los cuales eran de Domínguez.
  • En Morón -dominios de Martín Sabbatella- se había obtenido el 34.16% en las PASO (sumando los 9.75% de Domínguez y los 24.41% de Fernández), con un punto y medio por arriba de Cambiemos el FpV ganaba el municipio. El domingo se perdió por 10.5 puntos, Vidal subió 10%, 2 de los cuales eran nuestros.


Ahora veamos el comportamiento de los municipios restantes. Nótese el porcentaje obtenido por el FpV inicialmente y cómo se migraron los votos.


  • En Lanús [Darío Díaz Pérez] se había obtenido el 38.09% en las PASO (sumando los 15.05% de Domínguez y los 23.04% de Fernández), con más de 7 puntos y medio por arriba de Cambiemos el FpV ganaba el municipio. El domingo se perdió por 1.43 puntos, bajando 2 puntos que fueron entregados a Vidal, quien subió 7.
    Podríamos sospechar de un fenómeno local, algo sucedido en esa zona de la provincia que produjo este fenómeno (efecto inundación o similar), pero Lanús está entre Lomas de Zamora y Avellaneda, separadas apenas por una avenida. En la primera el FpV había obtenido el 46.98% en las PASO (sumando los 20.66% de Domínguez y los 26.32% de Fernández) y el domingo pasado ratificó que en ese municipio 1 + 1 es 2 ganando con el 47.53%. En la segunda -Avellaneda- el FpV había obtenido el 40.64% en las PASO (sumando los 16.69% de Domínguez y los 23.95% de Fernández) y el domingo pasado también ganó con el 47.15%, subiendo un 6.5% en esas 11 semanas.
  • En Pilar [Humberto Zúccaro] se había obtenido el 44.54% en las PASO (sumando los 21.65% de Domínguez y los 22.89% de Fernández), con más de 13 puntos por arriba de Cambiemos el FpV ganaba el municipio. El domingo se perdió por 10.8 puntos, bajando 8.77% que integró parte del 15.3% que subió Vidal.
    Nuevamente, Pilar es vecina de Escobar, donde el FpV había obtenido el 40% en las PASO (sumando los 18.68% de Domínguez y los 21.34% de Fernández), confirmando esa adición el domingo cuando ganó con el 39.89%. Incluso en Luján, vecina en la otra margen, donde se habían obtenido 32.74 puntos en las PASO, se crecieron unos decimales en las últimas elecciones.
  • En Tres de Febrero [Hugo Curto] se había obtenido el 34.53% en las PASO (sumando los 15.52% de Domínguez y los 19.01% de Fernández), con casi 5 puntos por arriba de Cambiemos el FpV ganaba el municipio. El domingo se perdió por 13 puntos, bajando un 4% al igual que UNA, mientras que Vidal subió 13.74%.
    Su municipio vecino es General San Martín, donde el FpV había obtenido el 38.86% en las PASO (sumando los 17.53% de Domínguez y los 21.33% de Fernández), aseguró el triunfo con el 39.81% el domingo.
  • En San Vicente [Daniel Di Sabatino] se había obtenido el 42.35% en las PASO (sumando los 18.16% de Domínguez y los 24.19% de Fernández), con más de 17 puntos por arriba de Cambiemos se ganaba el municipio. El domingo se perdió por 2 puntos, mientras el FpV bajaba 8% Vidal subía 11.14%.
    Su vecino Brandsen, donde el FpV había obtenido el 39.69% en las PASO (sumando los 21.51% de Domínguez y los 18.18% de Fernández), triunfó con el 41.15% el domingo aumentando un punto y medio desde las PASO.


Tomemos distancia de la Capital mientras hacemos el mismo análisis.


  • En Arrecifes se había obtenido el 41.28% en las PASO (sumando los 22.10% de Domínguez y los 19.18% de Fernández), con medio punto por arriba de Cambiemos el FpV ganaba el municipio. El domingo se perdió por 10 puntos, bajando 3.85 puntos cuando Vidal subió 6.49.
  • En Baradero se había obtenido el 40.29% en las PASO (sumando los 16.43% de Domínguez y los 23.86% de Fernández), con 10 puntos por arriba de Cambiemos se ganaba el municipio. El domingo se perdió por 2 puntos, el FpV conservó los votos, pero Vidal subió un 12.08%, mayormente de UNA.
  • En Berisso se había obtenido el 41.17% en las PASO (sumando los 22.76% de Domínguez y los 18.41% de Fernández), con más de 15 puntos por arriba de Cambiemos se ganaba el municipio. El domingo se perdió por 1.20 puntos, bajaban 5.67% mientras Vidal subía 11.10%.
  • En Bragado se había obtenido el 46.50% en las PASO (sumando los 29.05% de Domínguez y los 17.45% de Fernández), con 4 puntos por arriba de Cambiemos se ganaba el municipio. El domingo se perdió por 5.86 puntos, el FpV conservó sus votos, pero Vidal subió un 10.44% aportados por Solá.
  • En Carmen de Areco se había obtenido el 47.00% en las PASO (sumando los 27.05% de Domínguez y los 19.95% de Fernández), con más de 11 puntos por arriba de Cambiemos se ganaba el municipio. El domingo se perdió por 12.42 puntos, el Frente para la Victoria bajó 24.25%, prácticamente todos los votos de Julián Domínguez.
  • En Florentino Ameghino se había obtenido el 47.48% en las PASO (sumando los 41.76% de Domínguez y los 5.72% de Fernández), con más de 5 puntos por arriba de Cambiemos se ganaba el municipio. El domingo se perdió por 2.14 puntos, si bien el FpV conservó los votos, Vidal subió 8.36% provenientes de Solá.
  • En General Rodríguez se había obtenido el 37.66% en las PASO (sumando los 18.96% de Domínguez y los 18.70% de Fernández), con más de 9 puntos por arriba de Cambiemos el FpV ganaba el municipio. El domingo se perdió por 3 puntos, los votos de Domínguez se perdieron en un 7.16%, dándole un 5.24% a Vidal y el resto a Solá.
  • En General Viamonte se había obtenido el 43.79% en las PASO (sumando los 26.22% de Domínguez y los 17.57% de Fernández), con más de 6 puntos por arriba de Cambiemos el FpV ganaba el municipio. El domingo se perdió por 9 puntos, Vidal subió 11.31%, de los cuales 4.54 eran del FpV.
  • En Las Flores se había obtenido el 45.09% en las PASO (sumando los 23.70% de Domínguez y los 21.39% de Fernández), con más de 12 puntos por arriba de Cambiemos el FpV ganaba el municipio. El domingo se perdió por 7 puntos, bajaron 8% en 11 semanas mientras Vidal subía 11.75%.
  • En Mar Chiquita se había obtenido el 40.29% en las PASO (sumando los 21.35% de Domínguez y los 18.94% de Fernández), con más de 3 puntos por arriba de Cambiemos el FpV ganaba el municipio. El domingo se perdió por 3.80 puntos, el FpV se aferró a sus votos pero Vidal subió 10.89%, todos de UNA.
  • En Patagones se había obtenido el 41.62% en las PASO (sumando los 24.66% de Domínguez y los 16.96% de Fernández), con más de 9 puntos por arriba de Cambiemos el FpV ganaba el municipio. El domingo se perdió por 10.4 puntos, bajaron 2.3% y Vidal subió 17.56%.
  • En Zárate se había obtenido el 42.26% en las PASO (sumando los 19.69% de Domínguez y los 22.57% de Fernández), con casi 15 puntos por arriba de Cambiemos el FpV ganaba el municipio. El domingo empatamos quedando unas décimas por debajo, el Frente para la Victoria perdió 21.8 puntos, no llegando a conservar los votos de Aníbal Fernández en las PASO.


Para ir cerrando, miremos donde el Frente para la Victoria perdió votos que tenía en las PASO, más allá de cambiar el resultado de ese municipio.


  • En La Matanza, el domingo pasado se perdieron 4.9 puntos desde las PASO. En La Plata 5.3, en Almirante Brown 5.6, en Marcos Paz 6.6, en Cañuelas 6.64, en Tandil 7 y podríamos seguir con varios más.
  • En San Fernando, Julián Domínguez había sumado 12.67 puntos al FpV en las PASO. El domingo pasado se perdieron 7.42 de ellos.
  • En Junín, Julián Domínguez había sumado 13.35 puntos al FpV en las PASO. El domingo pasado se perdieron 7.82 de ellos.
  • En Trenque Lauquén, Julián Domínguez había sumado 15.17 puntos al FpV en las PASO. El domingo pasado se perdieron 12 de ellos.
  • En Rojas, Julián Domínguez había sumado 12.82 puntos al FpV en las PASO. El domingo pasado se perdieron 12.30 de ellos.
  • En General Lavalle, Julián Domínguez había sumado 14.51 puntos al FpV en las PASO. El domingo pasado se perdieron 13.08 de ellos.
  • En Pinamar, Julián Domínguez había sumado 15.17 puntos al FpV en las PASO. El domingo pasado se perdieron 15.26 de ellos, o sea, todos.
  • En Coronel Rosales, Julián Domínguez había sumado 11.78 puntos al FpV en las PASO. El domingo pasado se perdieron 15.36 de ellos, o sea, ningún votante de Domínguez votó a Aníbal Fernández, e incluso más.
  • En Florencio Varela, Julián Domínguez había sumado 24.30 puntos al FpV en las PASO. El domingo pasado se perdieron 16.16 de ellos.
  • En Tres Arroyos, Julián Domínguez había sumado 17.49 puntos al FpV en las PASO. El domingo pasado se perdieron 18.42 de ellos, o sea, ningún votante de Domínguez votó a Aníbal Fernández, e incluso más.

Las conclusiones se las dejo al lector, yo sólo aporto las cuentas.

Este análisis no intenta sumar leña en la hoguera de una caza de brujas, sino aportar alertas para enfrentar mejor preparados una elección de ballotage inminente.

Las personas que votaron candidatos del Frente para la Victoria en agosto pueden cambiar de idea en octubre, seguro que sí, cuesta entender que de un lado de la avenida más vecinos sean seducidos por el candidato del FpV y del otro lado se pasen a engrosar masivamente los cómputos de su adversario.
Los motivos de la sorpresa que mencionaba en la pregunta original seguramente son varios, pero estos números son difíciles de explicar por causas naturales, es inocultable la mano del hombre.

Le tengo más miedo al frío de los corazones de los compañeros que se olvidan de donde vinieron, que al de los oligarcas
[Evita]

Sergio Marino

Autoritarismo

La crítica a políticos o funcionarios por autoritarios rara vez apunta al ejercicio excesivo en la autoridad que la República les concede (única autoridad a la que los ciudadanos debemos someternos). En cambio sí suele centrarse en actitudes individuales que se juzgan como autoritarias: levantar la voz, emplear malas palabras, burlarse de otro político, hacer esperar a alguien citado, cambiarle la cita sin aviso suficiente. En otras palabras, se reprocha una conducta con “modales autoritarios", “una forma de vestir autoritaria", “una retórica autoritaria”. Son todos casos de individuos autoritarios que, en realidad, no generan autoritarismo.

El autoritarismo remite al ejercicio autoritario del poder público, al uso “autoritario” de los poderes extraordinarios que la República les confiere a unos pocos elegidos. En política, son autoritarios quienes dictan leyes autoritarias, edictos autoritarios, y quienes ejecutan planes de gobierno autoritarios que someterán a los ciudadanos.

Los ciudadanos no estamos obligados a mirar la ropa de la Presidenta, ni a escuchar sus discursos, ni a seguir la retórica de los funcionarios, ni a escuchar los gritos e insultos de los diputados. Mucho menos estamos obligados a copiar sus modales. Los ciudadanos sólo estamos obligados a someternos a sus leyes, decretos, políticas. Y son estas acciones las que crean autoritarismo... o no.

Todos tenemos derecho a tener malos modales, a putear y a hablar a los gritos. No por eso transformaremos la Argentina en una dictadura. Mientras nuestros políticos en actividad no implementen acciones de gobierno autoritarias, simplemente seremos una sociedad libre con ciudadanos mal educados, como tantas sociedades envidiables del mundo.

No diferenciar esto puede llevarnos a preferir a un prolijo Videla por encima de un gritón malhumorado como Raúl Alfonsín.

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Intolerancia

No debemos permitir la confusión entre ser intolerante con las ideas y ser intolerante con las personas. En una sociedad democrática, no tolerar las ideas del otro significa refutarlas, discutirlas, objetarlas, no acordar con ellas ni después de largos debates. Incluso considerarlas inaceptables e indignas de ser pensadas.

Todo esto es una intolerancia democrática, que no daña a nadie salvo a aquél cuyo ego le exija la aceptación de sus ideas por parte de todos los demás.

En cambio, la intolerancia no democrática es aquélla dirigida, no a las ideas, sino a las personas. Aquella que lleva a prohibir la expresión y defensa de ciertas ideas, la libre circulación de los autores o difusores de estas ideas. Aquélla que finalmente ordena la muerte o encarcelamiento de estas personas. Esta es la intolerancia intolerable.

Esta confusión iguala a un político que le grita a otro “sos un energúmeno; tipos con tus ideas deberían estar encerrados en un manicomio” con aquel funcionario que efectivamente encierra a una persona en un manicomio por sus ideas. Iguala al automovilista que le grita al otro “te voy a matar” con aquel que efectivamente lo mata.

Es no diferenciar entre la civilización algo sanguínea y la barbarie sanguinaria.

Intolerancia política es emplear el poder conferido para impedir hacer una crítica. Responderle de mal modo al autor de una crítica despiadada puede ser grosería, pero no intolerancia política.

Adjetivar con el mismo tono ambas situaciones es, en el mejor de los casos, un simple artificio político para criminalizar al gritón de turno. Pero nos lleva a naturalizar las acciones aberrantes al asemejarlas a las cotidianas.

La “intolerancia política” también es relativa según el poder real del sujeto. No indica un estado de intolerancia política si un grupo reducido de adolescentes anuncia su intención de rechazar todos los recursos de alzada de quienes tengan piel oscura. Sí, en cambio, habría intolerancia política si el mismo anuncio fuera realizado por jueces de una cámara.

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Bates Motel [****]<br />Visitá el psicótico hotel de Norma

Bajar la Serie Todos vimos (o estamos obligados a ver) Psicosis, la obra maestra de Alfred Hitchcock en 1960. Aquí el director primerizo Anthony Cipriano nos propone una precuela, para conocer íntimamente la relación entre Norma y su hijo Norman, reconstruyendo para este al Bates Motel según los planos del set originales. Cipriano se pone una vara muy alta, pero la supera cómodo.

La trama no escapa al thriller tradicional, no está mal pero no vería la serie por su guión, en cambio sí la veo porque logra ese clima de permanente tensión, que rompió tantas butacas de cine mientras mirabas a Hitchcock.

Lo mejor de todo es la actuación de la hipnotizante Vera Farmiga (The Judge, Henry's Crime, Higher Ground) y el perturbado londinense Freddie Highmore (The Art of Getting By, Toast, The Spiderwick Chronicles) conformando una pareja estelar de lujo. Ella nominada al Emmy por mejor actriz en serie dramática en 2013 y ambos nominados como mejores actores en el Satellite Awards de ese año.

Curiosidad, un personaje encantador es el de Emma Decody (encarnada por Olivia Cooke), una joven que sufre fibrosis quística, una enfermedad que afecta principalmente a los pulmones. La razón por la que se incluyó este tema, es que Bill Balas, uno de los principales guionistas, sufrió fibrosis quística y en su juventud debió recibir un doble transplante de pulmón. Bill decidió concientizar a la gente sobre esta grave enfermedad.

La cuarta temporada comienza el 07 de marzo, si te gusta la intriga y el suspenso prendete en esta Buena serie [****]

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TÍTULO ORIGINAL: Bates Motel
AÑO: 2013
DURACIÓN: 48 min.
PAÍS: Estados Unidos
DIRECTOR: Anthony Cipriano (Creator), Tucker Gates
GUIÓN: Anthony Cipriano, Kerry Ehrin (Personajes: Robert Bloch)
MÚSICA: Chris Bacon
FOTOGRAFÍA: John S. Bartley, Tom Yatsko
REPARTO: Freddie Highmore, Vera Farmiga, Max Thieriot, Olivia Cooke, Nicola Peltz, Nestor Carbonell, Mike Vogel, Keegan Connor Tracy, Jenna Romanin, Brittney Wilson, Paloma Kwiatkowski
PRODUCTORA: Emitida por la cadena A&E; Universal Television / The Wolper Organization
GÉNERO: Serie de TV. Intriga. Thriller | Precuela
SINOPSIS: Precuela contemporánea de la película Psicosis, que nos hace un retrato íntimo de cómo se desarrolla la psique de Norman Bates durante sus años de adolescencia. Los fans descubrirán su historia de trasfondo oscuro y retorcido. Conocerán de primera mano cuán profundamente intrincada es la relación con su madre, Norma, y cómo ello ayudó a forjar a uno de los asesinos en serie más famoso de todos los tiempos.


La Violencia Democrática

A tono con los puntos anteriores, la acusación de violentos está siempre a flor de piel. Violento es el político que le grita a otro en una entrevista televisiva. Violenta es Caamaño cuando le pega a Kunkel en el recinto parlamentario. Violento es el patotero de la banda de Pedraza que mata a Cristian... Como en otras ocasiones, la crítica padece de una limitación en los adjetivos y entonces aplica los mismos y más extremos, para describir cualquier situación, sin ninguna jerarquización.

El juego de la República busca evitar el conflicto violento entre ciudadanos tratando de resolver los intereses contrapuestos que existen en la sociedad. El progreso sería enorme si el juego republicano consiguiera que, en vez de matarnos todos contra todos, sólo se mataran algunos representantes elegidos. Las muertes se reducirían de millones a decenas, y las decenas entre profesionales preparados para la lucha y para morir por ella como un ejército profesional. ¿Quién se atrevería a negar que esto solo ya sería un verdadero progreso social?

Otro avance consistiría en lograr que los representantes no se maten, sino que dejen de combatir en caso de knock out. Y otro, aún mayor, que los representantes se limiten a discutir a los gritos y con malos modos los proyectos en debate.

La visión más crítica posible indica que en este estadio se encuentra la Argentina hoy. Esta realidad dista de resultar deplorable, cuando todavía estamos cerca de épocas donde, en defensa de sus intereses, un grupo mataba y desaparecía a miles por considerarlos “adversos”.

Con esto no pretendemos negar nuestra preferencia por los políticos que respetan los turnos para hablar, sin levantar la voz, sin miradas burlonas, sin chicanas. Pero tampoco admitimos el uso del adjetivo “violento” para calificar situaciones parecidas a las de un asado entre amigos que discuten de fútbol o política. ¿Por qué exigirles a nuestros representantes que debaten cuestiones importantes para sus representados, y para ellos mismos, una cortesía suiza que no les dedicamos a nuestros amigos?

¿O acaso esta es otra forma de desacreditar la política en la Argentina: tanto a los políticos como a quienes los eligen? ¿Por qué personas que juzgan violento el griterío parlamentario o el tortazo de Caamaño pueden explicar los vuelos de la muerte o la represión policial?

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Corrupción Y Coimas



La corrupción es la gran denuncia contra la clase política. Parece la fuente de todos los males, y la única.

Lo curioso es que el poder y los medios de comunicación asocian y circunscriben la corrupción a la recepción de coimas o dádivas, cuando la definición de “corrupción pública” según el Banco Mundial remite a cualquier uso de poderes públicos para beneficio personal.

Hacer algo a cambio de un fajo de billetes es claramente corrupción, pero se trata del acto corrupto más básico. Es la corrupción de aquéllos sin poder, sin relaciones establecidas con confianza suficiente como para vender favores ha fiado, poder intercambiar otros compromisos de mayor envergadura en lugar de dinero contante y sonante.

Pero también es corrupción el diputado que no apoya una ley que la sabe deseada por sus representados, pero que lo enfrentaría con poderosos dispuestos a truncarle la carrera política. Es el caso de quien no apoya el aborto ni siquiera debatirlo en el recinto para no enemistarse con la Iglesia, o la ley de medios para no padecer el hostigamiento de las grandes empresas mediáticas.

También es corrupto el diputado que acepta la visita de lobbistas que luego ayudarán a financiar su campaña. Ya supone un privilegio corrupto el solo hecho de recibirlos, cuando no recibe a todos los ciudadanos: ni hablar de cuando además aprueba leyes favorables a estos intereses.

En el mundo de la corrupción pública, la coima es la práctica más rudimentaria, aquélla que se establece entre personas que no se tienen confianza y cuyo único intercambio pasa por unos pesos. En las mafias establecidas y que llevan generaciones, no hace falta ningún sobre, no sólo porque el dinero no entraría ni en un conteiner sino porque los involucrados saben que “hoy por ti, mañana por mí” es un pacto que se cumple, sin siquiera mencionarlo.

Tal diputado no menciona la prueba de ADN de dos hijos presuntamente apropiados, y da por descontado que será tratado bien. Nadie le da un sobre, nadie siquiera “verbaliza” este acuerdo.

Otro diputado sabe que, si habla a favor del aborto, el obispo comenzará a sembrar la duda entre los feligreses sobre sus negociados o sobre su incapacidad. Tampoco hicieron falta la amenaza verbal ni los sobres. Pero hay ahí un acto de corrupción, probablemente imposible de demostrar a nivel individual pero indudable cuando se analiza a nivel colectivo y en el tiempo.

El poder no nombra estas corrupciones, porque se beneficia con ellas. No quiere que los representantes populares se agachen por dinero, sino por conveniencia o temor. Porque dinero para coimear tienen muchos, la capacidad de atemorizar o seducir solo unos pocos.

Para nosotros, hay corrupción política cuando un representante elegido no trabaja para sus representados y lo hace por un interés privado sea un cheque o el favor de una institución. Por otra parte, la importancia de la corrupción no se mide en términos de sobre, sino en términos de daño causado a los representados.

Ejemplifiquemos esto con nuestro abogado defensor en una causa penal muy seria.

Coima sería que nuestro abogado nos pasase tickets de gastos inexistentes, algún almuerzo con una novia, declarado como de trabajo: nos roba algunos pesos, pocos o muchos. En cambio, nuestro letrado cometería corrupción política si manifestara empatía con el abogado de la contraparte porque aspira a pertenecer a su bufete, o si se guiara por un pensamiento ideológico que lo planta con cierta animosidad en nuestra contra. Esta corrupción puede costarnos la cárcel.

Nadie quiere que su abogado penalista le robe, pero la traición es mucho peor. La jerarquización del robo de tickets la instalan quienes se benefician con la traición de nuestros abogados.

La simple coima es una mala cosa dentro de la política, como dentro de cualquier organización. Sin dudas, es corrupción política porque de algún modo desvía el interés del representante del interés de los representados. ¿Qué coimero podría asegurar que habría hecho lo mismo sin una coima de por medio?

Dicho esto, cabe insistir en que la corrupción política es irreductible a la coima. De hecho, los mayores actos de corrupción política no se explican por coimas, sino por presiones ideológicas, por cooptación o por interés político personal. Y quizás los mayores actos de corrupción no sean hechos sino omisiones. El no hacer por temor o en busca de apreciación de otro que no sea el votante, es un acto de corrupción invisible.

La corrupción política se analiza en los hechos realizados y en su relación con el mandato popular. No hacen falta cámaras ocultas, ni micrófonos escondidos, ni detección de sobres. Basta con analizar los actos públicos.

Si el Congreso no aplica límites a la industria tabacalera, cuando no encontramos un solo amigo o vecino que desee eso, seguro es por algún acto de corrupción política. ¿Coima? ¿Presión? ¿Lobby? Qué importa. La corrupción radica en la acción u omisión política.

¿Fue coimero Martínez de Hoz cuando eliminó el impuesto a la herencia el año de su propia herencia? Seguro que no. ¿Quién le habría pagado? Sus hermanos, quizás, aunque también podría haber argumentado que le pareció una medida muy positiva para los argentinos. ¿Fue corrupto? No tenemos dudas.

¿Por qué no se trata la ley del aborto? ¿Por qué no se trató antes la ley de medios? Aunque se pierda o se gane, ¿por qué ningún grupo político con existencia real nunca llevó estas leyes al recinto? ¿Por qué los representantes no quieren aparecer votando en contra de sus representados, pero tampoco contra la Iglesia o Clarín?

Recordemos la conducta de Carrió en relación con la ley de matrimonio igualitario: reconoció que sus votantes apoyaban el proyecto pero anunció que no votaría a favor por su compromiso con la Iglesia (compromiso que nunca antes había explicitado como superior al mandato popular democrático, y cuya contradicción podría haber resuelto renunciando a su banca).

Esto es corrupción sin sobres. La más dañina. La más conveniente al verdadero poder.

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