Los chicos de YMCA

Como diría Cabito, "blasfemia es otra cosa..."

El verdadero cara-libro?

Una versión pos-moderna del hombre ilustrado.

La inmigración ilegal siempre fue un problema en Norte América.

Si no me crees, preguntale a ellos.

Simbiosis

Ya no sé dónde termino yo y dónde comenzás vos.

Los pelados, unidos, jamás serán vencidos!

Todos los pelados sabemos que la alopecia es un claro signo de virilidad.

Nunca fue de este mundo

No te extrañe si el cielo cambia su interfaz gráfica!

Organicémonos!

El mito de los Mayas sobre el fin del mundo, es increíblemente eficaz para motivar a la gente.

lunes 7 de noviembre de 2011

La Tecnología Es Dios

Las profecías son chimentos vedados para los ateos, si no hay fe los profetas pierden todo su encanto. Sin embargo, hace una década vimos a muchos agnósticos temerosos por el Y2K, hoy devenidos en expertos de la cultura Maya que explican en cada evento social la precisión iluminada de sus tres calendarios: cómo el día galáctico de 25.625 años gregorianos tomado de los Chiapas, terminará un ciclo el próximo 21 de diciembre de 2012, momento en el cual el centro de la galaxia (Hunab-Ku) emitirá un latido -algo similar a un pulso de sincronismo- que apagará nuestro mundo. Parece que el famoso Fin del Mundo será sólo un reset.
Algo implícito en las profecías son sus múltiples interpretaciones, si fueran claras Nostradamus no vendería más libros que Horangel. En este caso, la más interesante descifra al lapidario Hunab-Ku como un gigante púlsar que habita en el centro de la galaxia y emite su radiación electromagnética cada 5.125 años (5 por cada día galáctico). Simplificando, una forma de reiniciar la galaxia y todo lo que hay en ella.

Juguemos por un instante a que el conocimiento de ah kin es sabio, y el 22 de diciembre la Tierra amanece con un pequeño cambio: no hay electricidad.
Por suerte cae sábado y no uso despertador, tendré un desayuno tardío sin microondas ni cafetera eléctrica, pero ¿cuánto tiempo puedo pasar rodeado de mi amada familia sin televisión, computadora, radio, teléfono… PlayStation?, sin saber si el apagón es en el barrio, la ciudad, el país o del mundo. Más temprano que tarde recurriré al auto para sumar mi angustia a la de un amigo o familiar, veré que las calles están inundadas de almas con la misma sensación, y podré sentir que la tensión se acrecienta si el tanque de nafta no llega a la mitad.

Los primeros dos o tres días serán especiales, a falta de diarios los vecinos difundirán las más extrañas historias y explicarán lo sucedido con relatos disparatados. Comenzarán los primeros saqueos pero sin la presencia de periodistas o policías, pues ya no habrá cómo dar aviso ni acudir a socorrerlos. El combustible será lo más preciado después de las provisiones que habitan una heladera que ya no enfría. Antes de una semana la ciudad será una trampa mortal, hay que huir!

Pasados los primeros días seguiremos sin tener noticias del mundo, pero ya convencidos que esto no es un corte temporal. Después de presenciar alguna muerte en nuestra vereda, pensaremos en partir hacia esa casa de campo donde pasamos las últimas vacaciones, porque “la gente de campo sabe vivir sin electricidad”.
Asumiendo que la muerte mencionada no fue la nuestra, comencemos a suponer que después de una semana tenemos provisiones para “los nuestros”, tenemos auto y nafta para salir de la ciudad, tenemos una ruta despejada y libre de peligros para llegar a nuestro destino y, a propósito del destino, ¿qué tan lejos hay que ir para vivir sin tecnología?

Mientras suponíamos todo lo anterior llegamos a una granja, y decidimos seguir suponiendo que nadie habrá llegado antes para impedirnos la entrada, incluyendo a sus originales dueños, claro. Y ya que estamos, asumimos que nuestro rancho vacío nos espera con ganado. ¿Cuántos en el auto saben carnear una vaca o un cerdo…?, porque todos llegamos con hambre. Rápido de reflejos yo me ofrezco a prender el fuego, aunque mi fuerte nunca fue cortar leña.

Hoy festejamos el Fin de Año! Feliz 2013!. Esta vez sin pirotecnia, como recomendaba la abuela. Luego de pasar diez días sin tecnología entendimos que los animales de una granja se acaban, como se acaba la nafta, entendimos que para defenderse o cazar se necesitan armas y que nada de esto brota de la tierra. Ah!, hablando de la tierra, en las granjas del siglo XXI se utilizan tractores con motor para sembrar, y aunque decidamos seguir suponiendo que no es así, ¿dónde están las semillas?, ¿cuándo y cómo hay que sembrarlas?, ¿cómo viviremos hasta la cosecha?, ¿cómo convertimos el trigo en pan?

¿Alguien sabe manejar un arado?, porque entonces habremos sepultado la civilización tal como la conocemos y estaremos retomando desde el Génesis.

¿Cuándo adherimos a la Religión Tecnológica?

Está claro que la civilización actual no sobrevive un mes sin electricidad. Cada mañana hacemos un salto de fe ciega a nuestra nueva religión, la Tecnología. Cada vez que suena el despertador, encendemos la luz o consultamos nuestra cuenta bancaria. Hasta el conocimiento lo guardamos digitalmente. Nuestra sociedad, nuestro mundo entero se entregó a esta fe, pero ¿cuándo tomamos esa decisión?

Según las insuperables “Connections” de James Burke, unos 12.000 años atrás las civilizaciones del norte de India, Siria, Egipto y Centro América comenzaron a preocuparse por el cambio climático (quizás fueron antepasados de Al Gore). Había dejado de llover y se calentaba el planeta. Comenzaron a formarse los desiertos, a morir de hambre los animales y con ellos los hombres. Había que ir por agua.

El río Nilo, que alcanzó la fama por ser el más largo del mundo hasta ser destronado recientemente por el Amazonas, tiene otra particularidad mucho más interesante. Es el afluente del Nilo Blanco y del Nilo Azul, uno con aguas sucias de vegetales y el otro con potasio, provocando que en cada crecida se rieguen sus costas de abono y fertilizante. Para una población que huía de los desiertos este era el paraíso, pero ¿cómo acelerar la producción para este aluvión de personas?. Con el primer invento que fundó nuestra civilización, el arado.

El arado fue el gatillo que disparó a la civilización hacia lo que somos. Fue entonces que los hombres confiaron en tener alimento el día de mañana, y por lo tanto una razón para establecerse en esa tierra. Nacieron los asentamientos, crecieron como pueblos y comenzaron los desafíos de las urbes. La humanidad dejó la caza nómade para entregarse a un sedentario arado.
Domesticaron tantos animales como pudieron, por su leche, carne y abrigo. Aprendieron a entrelazar las planas, surgieron los telares y para cocinar el grano se construyeron hornos y vasijas para almacenar el excedente.
Con este remanente de granos la sociedad tomó un rumbo irreversible, nació la propiedad privada y todo lo que eso implica.

Primero se consensuaron símbolos para estampar en las vasijas: “qué hay dentro y de quién es”, el comienzo de la escritura. Después, tuvieron que determinar la propiedad de los campos que producían ese grano, demarcarlos y canalizar la crecida del Nilo para que no borre esas marcas, se necesitó de la aritmética y la geometría. Y finalmente, cuando tuvimos una propiedad que proteger, precisamos modelar los metales para construir armas y carros que las transporten. Dejando para el postre lo mejor la burocracia, algunos escribas que lo documenten todo, algunos recaudadores que cobren impuestos por organizar todo esto y por supuesto, un ejército que garantice que “la casa está en orden”.

¿Cómo crear un liderazgo que gobierne esta nueva sociedad?

Hasta la llegada del arado las tribus cazadoras eran lideradas por el más fuerte, el músculo del mejor cazador, pero cuando sucumbieron bajo el influjo de la tecnología nacieron las castas sociales detrás del “conocimiento”.
Para una civilización que surge en la ribera del Nilo, el Faraón será quien pueda predecir cuándo comenzará la crecida, ya que es determinante para el momento de la siembra y esto sólo un enviado de dios lo sabría. Podríamos aventurar sin arriesgar demasiado que el primer Faraón fue un astrónomo que advirtió que la estrella Sirio aparecía en el amanecer de cada 17 de julio, un día antes que el Nilo anegue el valle por completo. Sumemos a la perspicacia del astrónomo que el fenómeno se repite cada 365 días, y tendremos un eficaz calendario. El que maneja el calendario de lo más preciado -el agua- tiene la organización, sabe cuándo cada uno debe hacer qué cosa, tanto sembrar como cosechar, y por consecuencia “manda”.

Sólo un ingrediente basta para que nuestra sociedad evolucione, tiempo. Esperemos hasta el año 3000 AC y veremos nacer la primer construcción que subsiste hasta nuestros días, la pirámide escalonada de Josef en Saqqara emplazamiento de la necrópolis de Menfis, en la ribera del Nilo y a 30 kilómetros de El Cairo. Aun hoy nos seguiremos preguntando cómo la construyeron.

Resumiendo, así logramos la rueda, los canales de riego, el telar, el calendario, la escritura, la metalurgia y el origen de todo: el arado. Cuando aquella sociedad lo utilizó para multiplicar su siembra y dominar la naturaleza, nos ató de por vida a mejorar nuestro destino en base a nuevas invenciones. Los primeros egipcios se entregaron a la tecnología del arado para salvar sus vidas, y encausaron su estructura social confiándolo todo al conocimiento del enviado de dios. Hoy “la tecnología es dios”.

Never before have so many people understood so little about so much”, James Burke.

Sergio Marino

viernes 28 de octubre de 2011

El Fin Justifica Los Medios

La frase más representativa del maquiavelismo y la real politik, no nació en las páginas de El Príncipe, al parecer –por curioso que sea– proviene de un manual de ética escrito en 1645 por el teólogo jesuita Hermann Busenbaum, llamado “Medulla theologiae moralis”. En él puede leerse: cum finis est licitus, etiam media sunt licita (cuando el fin es lícito, también lo son los medios), una traducción más emparentada con las palabras de mi amigo ElBosnio, a quien no titubeé en interrumpir durante la cena de la MAK, intentando desconcentrarlo sin éxito.

A mi entender, esta división de aguas es medular para el análisis político. Quienes acepten esta premisa, también consentirán al poderoso que pretenda regir los destinos de un pueblo, el estar por encima de la ética y la moral dominante para conseguir sus objetivos o llevar a cabo sus planes. Tratemos de superar el shock que producen estas afirmaciones y analicemos sus implicancias concretas.

Si yo afirmo que “quiero hacer lo que sea, para ser feliz”, los moralistas harán hincapié en poner sus puritanos límites a la definición de “lo que sea”. Pero si restringimos todo análisis a una mente sana, empática y bienintencionada, no hay forma de llegar a la felicidad transitando un “lo que sea” que conspire contra el objetivo, por lo tanto no hay peligro. En otras palabras, no hay forma que un buen tipo llegue a la felicidad produciendo infelicidad en su camino.
Si ahora pluralizamos la afirmación, podemos decir que “un gobierno deberá hacer lo que sea, por la felicidad o bienestar de su pueblo” y nuevamente aparecen los márgenes naturales de acción para ese gobierno. Lo que me interesa descubrir es la posibilidad de incluir entre esos amplios márgenes, acciones amorales como definía Nicolás Maquiavelo.
Esta diferenciación no está apoyada en ideologías, hay devotos de Maquiavelo en la izquierda y la derecha, al igual que detractores. Están quienes sostienen que la política es amoral, y quienes hacen sus campañas políticas basados en pancartas con su intachable moral como principal impulsor del voto.

Abusemos de la analogía predilecta de ElBosnio, a fin de despersonalizar el debate. Supongamos que todos nosotros somos los accionistas de una gran empresa, periódicamente convocamos a una Asamblea donde elegimos a nuestro Gerente para el próximo período [Nota: en esta sociedad la distribución de acciones es extremadamente desigual, aunque cada accionista tiene un voto. Pero esto es parte de otro debate].
Un grupo de accionistas escogen y exigen a su Gerente en base al cumplimiento de las normas, entendiendo esto como el Manual de Normas y Procedimientos, Marcos de Normativa Legal y muchos etcéteras implícitos; alimentando el lunfardo conservador y racista, todo por derecha y en blanco. Este Gerente tiene muy claro que no podrá “dibujar” la declaración de impuestos, no podrá coimear al comprador de la empresa X para ganar esa cuenta, ni tantos ejemplos más lamentablemente innecesarios para ilustrar la situación. Pero como nuestra empresa no es un monopolio, ni existe en un mercado celestial, tendrá muy pocas probabilidades de generar ganancias e imponerse frente a sus competidores mientras estos no apliquen los mismos límites morales. Excepto que contratemos a un Gerente excepcional (un Gandhi), las probabilidades de crecer existentes son escasas o nulas.
Otro grupo de accionistas no está dispuesto a imponer anticipadamente estas restricciones para la selección de nuestro Gerente. Ellos le dirán que será medido por sus resultados, por la obtención de los objetivos, y que si bien le dan la libertad de elegir el camino que estime adecuado para llegar a ellos, los costos del camino elegido también serán evaluados junto a sus logros. Este Gerente tiene las manos libres, pero sabiendo que el objetivo es el crecimiento de la empresa, sospecha que esclavizar a sus empleados o robar el depósito de su competidor, no serán medios que la Asamblea apruebe para perpetuarlo en su puesto. Este segundo grupo de accionistas están buscando un Gerente maquiavélico.

En la política argentina hay un inmenso consenso sobre los requisitos morales que deben cumplir nuestros políticos, ellos los proponen encabezando su plataforma electoral y algunos de nosotros los eligen de forma casi excluyente por ese atributo. La historia nos enseñó que esos límites, en muchas oportunidades, serán los motivos para sucumbir en enfrentamientos con otros poderes, como financieros, militares, sociales y tantos más. Estos Gerentes difícilmente entreguen números que no sean rojos, o incluso no llegarán al cierre del balance.
Los políticos maquiavélicos –casualmente peronistas– tendrán más probabilidades de alcanzar sus objetivos, cualquiera sean. Y nosotros siempre tendremos una próxima Asamblea para evaluar sus fines y sus medios, determinando si queremos seguir apoyando su gestión o preferimos a otro Gerente.

Puesto en estos términos parece un callejón sin salida, no hay una elección fácil, por lo que sospecho que el planteo es correcto. Estamos entre optar por un quakero que obrará con la Constitución en la mano y grandes chances de ser ineficaz, u optamos por un amoral que actuará con carta blanca hasta que podamos evaluar sus resultados.

La opción del quakero es más republicana, institucionalista y también más fácil, cómoda y conservadora. Esta gente promete no robar, no mentir y no faltar a misa, usualmente su participación termina en una crisis nacional que pagan los más desprotegidos (como es lógico), pero los votantes podremos hacer uso de nuestra hipocresía y acusar a los ineptos como los únicos responsables del desastre, ellos y la clase política “que se vayan todos”.
La opción de Maquiavelo es cuestionable, controversial, difícil de defender en la mesa del domingo frente a la tía Chola. Podemos argumentar que el poder final es nuestro, de la Asamblea, que evaluaremos la felicidad y el bienestar del pueblo antes de renovarle los votos al amoral. Pero si nuestro Maquiavelo se desbanda, incumple sus objetivos o simplemente los cumple a un precio impagable, los votantes no podremos usar el índice para mostrar al único culpable, porque en diferentes grados de responsabilidad todos sabíamos que existía ese riesgo.

La seguridad de un gobierno quakero es nefasta, el riesgo de un gobierno maquiavélico es impredecible. El accionista de esta sociedad sos vos ¿a quién elegiste de gerente?.


Sergio Marino

viernes 7 de octubre de 2011

The Ides of March [****] ¿Todo político de hoy es Julio Cesar o Bruto?

Si ya viste esta película es posible que te hayas quedado con dos ideas dando vueltas:
[1] ¿Por qué se llama “Los idus de Marzo”?. Bueno, fue en los idus de marzo del año 44 A.C., cuando Julio César fue traicionado y asesinado. Clooney reinterpreta esta cita histórica agregando un toque intelectual a una película que de eso no tiene mucho. Y [2], si después de verla lo que sobresale es la primer pregunta, la película no supera un buena.

La película expone el trillado tema sobre la moral de los políticos, ¿es posible ser moral y ser político?, supongo yo que tan posible como ser periodista, o contador, o tickeador de boletos en el Roca. ¿Todo político hoy en día es Julio Cesar, o es Marco Junio Bruto?.

La película está bien actuada y dirigida, George Clooney y elenco (gran elenco), aprobaron. Mención especial para el protagonista, Ryan Gosling, que en el mismo año también hizo “Drive” [***] y “Crazy, Stupid, Love” [****], tres papeles muy diferentes y bien interpretados. Al guión le falta un golpe de horno, pero se sacó un “buena” [****]

TÍTULO ORIGINAL: The Ides of March
AÑO: 2011
DURACIÓN: 101 min.
PAÍS: Estados Unidos
DIRECTOR: George Clooney
GUIÓN: George Clooney, Grant Heslov (Obra: Beau Willimon)
MÚSICA: Alexandre Desplat
FOTOGRAFÍA: Phedon Papamichael
REPARTO: Ryan Gosling, George Clooney, Paul Giamatti, Marisa Tomei, Philip Seymour Hoffman, Evan Rachel Wood, Jeffrey Wright, Max Minghella
PRODUCTORA : Cross Creek Pictures / Exclusive Media Group / Smoke House
PREMIOS: 2011: Globos de Oro: 4 nominaciones, incluyendo Mejor película dramática. 2011: Premios BAFTA: Nominada a mejor actor secundario (Hoffman) y guión adaptado. 2011: Critics Choice Awards: Nominada a Mejor reparto. 2011: Festival de Venecia: Sección oficial largometrajes a concurso. 2011: Festival de Toronto: Sección oficial largometrajes a concurso
GÉNERO: Drama | Política
SINOPSIS: Un joven idealista (Ryan Gosling) empieza a trabajar como director de comunicación para un prometedor candidato (George Clooney) que se presenta a las elecciones primarias del Partido Demócrata. Pero, durante la campaña, comprobará hasta qué extremos se puede llegar con tal de alcanzar el éxito político. Adaptación cinematográfica de la obra teatral "Farragut North" de Beau Willimon.

Estás comprometido, o seguís participando?

Quien haya alcanzado su vida adulta sin haber sufrido la emboscada de un amigo para una tediosa reunión de venta de tiempo compartido, puede considerarse un afortunado. Pero si además, pudo sortear las capacitaciones corporativas, reuniones de autoayuda o cursos de motivación en cualquiera de sus múltiples sinónimos sobrestimados, puede asumirse dentro de una élite en este mundo moderno. Quienes no tuvieron tanta suerte, han sabido escuchar un sinfín de historias, parábolas y metáforas para ejemplificar lo que no necesitaba tanta vuelta (pecando igual que lo hacemos aquí) y muy posiblemente han pasado por la fábula de Kimberly Hahn, que pregunta si eres como el cerdo o la gallina?.

¿Has oído hablar de aquella vez, en la que la gallina y el cerdo del granjero Brown estaban comentando qué afortunados eran al tener un amo tan maravilloso?. “Creo que debemos hacer algo especial para nuestro granjero”, dijo la gallina. “¿Qué se te ocurre?”, preguntó el cerdo. “Démosle un desayuno de huevos con jamón”, dijo alegremente la gallina. “Bueno –replicó el cerdo– eso no es un problema para ti, pero sí para mí. Para ti es una participación. Para mí es un compromiso total”. Mientras que la gallina apoyaba entusiasta el proyecto acordado, el cerdo asumía un compromiso donde empeñaba su vida. Esta fábula que ha servido como ejemplo para múltiples lecturas e interpretaciones, hoy nos sirve para pensar nuestras convicciones y el compromiso, o no, que tenemos con ellas.

Muchos ciudadanos cumplen con su deber cívico eligiendo sus representantes en cada período de gobierno, lo hacen con diferentes grados de responsabilidad y apego a sus ideas. Todos ellos participan y alaban a esta maravillosa democracia, participan como gallinas en este desayuno. Pero otros asumen sus convicciones como un deber, militan sus ideales y se comprometen a cambiar la realidad, para construir un mundo cercano a sus utopías. Su militancia puede adoptar diferentes formas, en distintos espacios y direcciones, pero todos ellos sabrán la diferencia entre participar y comprometerse.

Nuevo Encuentro está desbordado de estos militantes que son la sangre del cambio. Entienden y asumen la responsabilidad con su ideología y sus convicciones, dando testimonio de su compromiso a cada paso.

Hoy Nuevo Encuentro te convoca a ser parte de estas elecciones, fiscalizando las mesas y aportando la trasparencia que distingue este espacio. Si querés ser parte, hace clic acá.

Contamos con vos!


Sergio Marino
Ciber Encuentro

viernes 5 de agosto de 2011

Nuevo Encuentro dio cátedra

Trescientos años antes de Cristo, Appius Claudius Caecus construyó el primer enlace que comunicaba la República Romana con la barbarie, por su censor se llamó Via Appia. Después llegaron la Via Agrippa, la Vía Domitia, la Vía Egnatia, y así fue como el gran imperio creo la primer “red”, que llevaba la civilización y los ejércitos, y regresaba con los impuestos y esclavos. Las calzadas romanas fueron el símbolo más importante del Imperio Romano, de su dominación y grandeza, inmortalizándose a partir de ellas la frase “todos los caminos conducen a Roma”.

Muchos siglos después llegaron las telecomunicaciones y la globalización. El segundo imperio erigió entonces Hollywood, e inundó al mundo con su cultura y valores mediante el cine y la televisión. Y de esa inmensa red de telecomunicaciones nació el virus que podría cambiarlo todo, Internet. La Gran Red rompe con el paradigma de las precedentes, no parte de un imperio y se esparce, si no que comunica todos los extremos directamente; no lleva un mensaje en una dirección, si no en ambas y marca la diferencia entre invadir e integrar.

El virus está lanzado y es imparable. Ya no hay un emisor del mensaje, hay millones. La hegemonía de las ideas y sus medios de comunicación tienen las horas contadas, hoy asistimos a las últimas batallas pero Internet ya la hirió de muerte. Que estés leyendo este mensaje es una prueba de ello.


Nuevo Encuentro en #SIGA 2011
Semana Internacional del Gobierno Abierto

En el marco de la II Semana Internacional de Gobierno Abierto #SIGA2011 que se desarrolla en Buenos Aires entre los días 1 y 5 de agosto, se convocó en el día de ayer a una mesa de diálogo definida como “Partidos Abiertos para un Gobierno Abierto”. Junto a otros partidos políticos, como el GEN y la UCR, Nuevo Encuentro se hizo presente en la persona de Pablo Capurro. Con una clara elocuencia, Pablo comparó la velocidad de expansión en los usuarios entre diferentes medios como la radio, la televisión y la actualidad de Internet. Expuso el caso de éxito en campañas políticas del Partido Demócrata norteamericano, resaltando aplicaciones puntuales de participación ciudadana. Y remarcó algunos aspectos naturales de la Red que se relacionan especialmente con nuestro espacio, como la transparencia y la comunicación.

En el mundo “desconectado” de las redes sociales ya existía la falta de privacidad, una foto personal podía circular en los medios, un rumor podía divulgarse mediante el boca a boca, nuestra imagen pública podía ser influida por acontecimientos –ciertos o no– que no deseábamos difundir. En el mundo on-line debemos reemplazar el “podría” por “seguramente”, el concepto de privacidad es cuestionado y redefinido, degradándose con el tiempo de forma inevitable.
En este contexto, las personas, empresas, instituciones y partidos políticos se comenzarán a ver –cada día más– como son realmente, entes imposibilitados de ocultar sus miserias. Nuevo Encuentro, que nació simultáneamente con estas tecnologías, llevó siempre como sello la transparencia de su conducta, y por lo tanto esta desnudez, lejos de inquietarnos exalta nuestras virtudes. Citando a Pablo: “Internet es más fácil para quien está acostumbrado a mostrarse tal cual es, y no necesita vestirse para la ocasión”.

En otro aspecto, recordemos la natural inercia del ser humano a incorporar las nuevas tecnologías desde el paradigma de las antiguas. Por esta característica comenzó reemplazando las cartas por los emails, las carpetas institucionales por las webs, entre otros muchos ejemplos. Los partidos políticos no fueron la excepción, quienes comunicaban sus plataformas partidarias en los medios escritos y repartiendo volantes en las calles, pensaron que Internet amplificaba sus medios de comunicación permitiendo llegar a los ciudadanos con newsletters, o a través de Facebook y Twitter, entre otros medios a cual más creativo. Entendieron que la principal característica que diferencia a Internet no es comunicar, si no su capacidad de escuchar al que está del otro lado, influyendo las plataformas partidarias con su valiosa opinión. Las ideologías que sustentan a los partidos no están en debate, pero las plataformas y propuestas a implementar por ellos pueden nutrirse mucho más fácil y democráticamente por este medio.


Sergio Marino
Ciber Encuentro

jueves 16 de junio de 2011

Juntos para siempre [***] Chuang Tzu soñó que era una mariposa, y no sabía...

Pablo Solarz, guionista de “Historias mínimas”, “¿Quién dice que es fácil?”, “Un novio para mi mujer” y “El frasco”, suma por primera vez a su guión la tarea de dirigirlo. Y para hacerlo elije una historia que evoca vívidamente la frase de H.A. Giles que tanto enamora a Borges: “Chuang Tzu soñó que era una mariposa, y no sabía, al despertar, si era un hombre que había soñado ser una mariposa o si era una mariposa que ahora soñaba ser un hombre”. En el film, el protagonista (Gross) es un escritor para cine que termina dirigiendo la película de su vida, o mejor dicho, que será su vida. Pablito, sólo te deseamos que no sea autobiográfica.

El protagónico de Peto Menahem es todo lo que se esperaba y más, aunque la mejor actuación (a mí criterio) se la lleva Mirta Busnelli que interpreta a una madre para la mesita de luz.
Parejas incomunicadas y tipos raros se van a encontrar varias veces reflejados en la peli. Interesante [***]

TÍTULO ORIGINAL: Juntos para siempre
AÑO: 2010
DURACIÓN: 101 min.
PAÍS: Argentina
DIRECTOR: Pablo Solarz
GUIÓN: Pablo Solarz
MÚSICA: Nicolás Diab
FOTOGRAFÍA: Rodrigo Pulpeiro
REPARTO: Peto Menahem, Malena Solda, Florencia Peña, Mirta Busnelli, Luis Luque, Silvia Kutika, Marta Lubos, Valeria Lois, Sergio Boris
PRODUCTORA: Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA) / Creandocine S.A. / Pampa Films
GÉNERO: Comedia
SINOPSIS : Gross es un prestigioso guionista que trata de olvidar su pasado inventando historias de ficción, algunas de las cuales se convierten en grandes películas. Otras, en cambio, pasan a formar parte de su vida cotidiana. Lucía, su mujer, cansada de que viva permanentemente fuera de la realidad, tiene una aventura amorosa, pero ni siquiera la confesión de su infidelidad conmueve a Gross, que está demasiado abstraído en la redacción de un guión que lo absorbe por completo. Entonces Lucía decide abandonarlo. Y, curiosamente, ese mismo día Gross reemplaza a Lucía por Laura, pero, desde el primer momento, confunde los nombres de las dos mujeres.

viernes 13 de mayo de 2011

Midnight in Paris [****] El protagónico de Woody Allen, donde él no actúa

Lo más curioso de la película –al menos para mí– es quedarte con la sensación y el sabor a Woody Allen durante todo el recorrido. Un sommelier te diría que tiene un final en boca a Woody con destellos de “La rosa púrpura del Cairo”, ya que recurre al cuento fantástico para contar una comedia romántica,… perdón, para contarla excelentemente.

Como Director hace una tarea impecable, todo está bien mostrado, nada te distrae ni sobra. Como Autor es una continuidad de su trazo, sin dejarnos su mejor libro, el autor de “Manhattan” y “Hannah y sus hermanas” nos permite dialogar con Scott Fitzgerald, Ernest Hemingway, Pablo Picasso, Salvador Dalí y Cole Porter. Él se da todos los gustos personales y de paso nos muestra cómo le hubiera complicado la vida a toda la intelectualidad de los años 20’.
El elenco no desentona, o quizás sí, dentro del elenco desentona Owen Wilson (Zoolander y Starsky & Hutch), que hará un homenaje permanente a Woody y a su set de tics durante todo el film (yo lo disfruté).

Woody Allen tiene la particularidad de ser uno de los neoyorkinos más famosos, que es más querido en Buenos Aires y París que en Brooklyn. Sumada a “Match Point” esta es otra muestra de lo bien que le sienta el viejo continente. Notable [****]

TÍTULO ORIGINAL: Midnight in Paris
AÑO: 2011
DURACIÓN: 96 min.
PAÍS: Estados Unidos
DIRECTOR: Woody Allen
GUIÓN: Woody Allen
MÚSICA: Varios
FOTOGRAFÍA: Darius Khondji
REPARTO: Owen Wilson, Marion Cotillard, Rachel McAdams, Corey Stoll, Kurt Fuller, Mimi Kennedy, Michael Sheen, Kathy Bates, Léa Seydoux, Alison Pill, Tom Hiddleston, Adrien Brody, Vincent Menjou Cortes, Carla Bruni, Olivier Rabourdin, François Rostain, Yves Heck, Adrien de Van, Nina Arianda, Marcial Di Fonzo Bo, Gad Elmaleh
PRODUCTORA: Coproducción EEUU-España; Gravier Productions / Mediapro / Televisió de Catalunya (TV3) Versátil Cinema
PREMIOS 2011: Globos de Oro: Mejor guión. 4 nominaciones. 2011: Critics Choice Awards: Mejor guión original. 3 nominaciones. 2011: Premios BAFTA: Nominada a mejor guión original. 2011: Satellite Awards: 2 nominaciones: mejor director y actriz sec. (McAdams). 2011: Independent Spirit Awards: Nominada a mejor fotografía y actor sec. (Corey Stoll). 2011: Premios Goya: Nominada a Mejor guión original. 2011: Festival de Cannes: Sección oficial largometrajes (fuera de competición)
GÉNERO: Comedia. Romance. Fantástico
SINOPSIS: Un escritor norteamericano algo bohemio (Owen Wilson) llega con su prometida Inez (Rachel McAdams) y los padres de ésta a París. Mientras vaga por las calles soñando con los felices años 20, cae bajo una especie de hechizo que hace que, a medianoche, en algún lugar del barrio Latino, se vea transportado a otro universo donde va a conocer a personajes que jamás imaginaría iba a conocer...

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