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Las series pueden ser mejores o peores a nuestra preferencia, o pueden ser diferentes y si además son buenas se convierten en lo más. ¿En qué son diferentes?, en la lógica narrativa, la secuencia temporal, en un escenario ucrónico… para ponerlo en ejemplos: 24 innova con temporadas que transcurren en las 24 horas de un día, Lost con una secuencia argumental donde se puede ver de adelante hacia atrás y viceversa, Star Trek con la construcción de un universo de ciencia ficción completamente inter-relacionado. Bueno, Game of Thones impuso un estilo donde es bueno no enamorarse de los protagonistas, ya que el protagonista será “el juego”.

Así como Asimov o Roddenberry exageraban una característica humana para crear un mundo, George R. R. Martin en sus novelas utiliza a cada personaje para representar una pasión. El honor de Jon Snow (Kit Harington), la inocencia perdida de Sansa Stark (Sophie Turner), el ansia de venganza de Arya Stark (Maisie Williams), la crueldad de Roose Bolton (Michael McElhatton) y Joffrey Baratheon (Jack Gleeson), la belleza y el coraje de Daenerys Targaryen (Emilia Clarke), la ambición del "Meñique" Petyr Baelish (Aidan Gillen) y Lord Varys (Conleth Hill), la manipulación de Cersei Lannister (Lena Headey) y Tywin Lannister (Charles Dance), el cínico pragmatismo político de Tyrion Lannister (Peter Dinklage), la fidelidad de Brienne of Tarth (Gwendoline Christie) y Jorah Mormont (Iain Glen), la ingenuidad de Hodor (Kristian Nairn), el fanatismo religioso de Melisandre (Carice van Houten), el amor imposible de Jaime Lannister (Nikolaj Coster-Waldau), la bondad de Samwell Tarly (John Bradley), la fuerza bruta de Khal Drogo (Jason Momoa)... y así un mundo fantástico, donde ningún personaje pudo aparecer en todos sus capítulos.

George R. R. Martin se inspiró para escribir la serie de novelas "A Song of Ice and Fire" después de años de escribir para televisión con presupuestos restrictivos, y deliberadamente escribió una serie casi imposible de filmar. Tras el éxito de The Lord of the Rings: The Fellowship of the Ring (2001) Martin se acercó para licenciar las novelas en una sucesión de películas, propuso un proyecto utilizando únicamente la línea histórica de Daenerys y otro donde plantea incluir sólo el conflicto entre los Stark y los Lannister. Después del estreno del show, el autor del libro le escribió a Joffrey (Jack Gleeson) “Felicitaciones por su maravillosa actuación, todo el mundo te odia!”. Martin ha señalado que varios de los personajes de la serie son mejores a los que él imaginó en sus libros, mencionando específicamente a Osha (Natalia Tena) y a Shae (Sibel Kekilli). Él no escribió ningún capítulo de la 5º y 6º temporada, porque estaba aún terminando su sexto libro "The Winds of Winter".
Entre sus guiños, tenemos una réplica de la espada de Gandalf “Glamdring”, del Señor de los Anillos y la trilogía Hobbit, que está forjada dentro del Trono de Hierro. En el año 2012, más de 160 bebés en los EE.UU. fueron nombrados legalmente "Khaleesi", aunque en verdad no es el nombre del personaje (Daenerys) sino su título.

Esta es una superproducción de HBO que consume más de ocho millones de euros por capítulo, podemos esperar la mejor calidad en sus efectos especiales, en sus diálogos… con ese presupuesto podemos esperar lo mejor y suele ser así. Hasta el momento obtuvo 11 premios Emmy entre 64 nominaciones, un Globo de Oro, 2 premios Satellite Awards y muchos más.

Si consumís series como Vikings, Rome o Marco Polo no podés dejar de ver Game of Thones que hoy estrena su sexta temporada. Es una serie Excelente [*****]

TÍTULO ORIGINAL: Game of Thrones
AÑO: 2011
DURACIÓN: 55 min.
PAÍS: Estados Unidos
DIRECTOR: David Benioff (Creator), D.B. Weiss (Creator), Timothy Van Patten, Brian Kirk, Daniel Minahan, Alan Taylor, Neil Marshall, David Benioff, Alex Graves, Michelle MacLaren, David Nutter, Alik Sakharov, Michael Slovis, Mark Mylod, Jeremy Podeswa, Miguel Sapochnik
GUIÓN: David Benioff, D.B. Weiss, Bryan Cogman, Jane Espenson, George R. R. Martin (Novelas: George R. R. Martin)
MÚSICA: Ramin Djawadi
Fotografía: Matt Jensen, Marco Pontecorvo, Alik Sakharov, Fabian Wagner
REPARTO: Lena Headey, Peter Dinklage, Maisie Williams, Emilia Clarke, Kit Harington, Nikolaj Coster-Waldau, Sophie Turner, Michelle Fairley, Sean Bean, Charles Dance, Jack Gleeson, Rory McCann, Isaac Hempstead Wright, Mark Addy, Alfie Allen, Iain Glen, Aidan Gillen, Conleth Hill, Richard Madden, Stephen Dillane, Carice van Houten, Natalie Dormer, John Bradley, Jerome Flynn, Gwendoline Christie, Sibel Kekilli, Jason Momoa, Liam Cunningham, Michael McElhatton, Diana Rigg, Finn Jones, Ian McElhinney, Oona Chaplin, Natalia Tena, Kristian Nairn, Rose Leslie, Pedro Pascal, Gemma Whelan, Kristofer Hivju, James Cosmo, Hannah Murray, Iwan Rheon, Ellie Kendrick, Peter Vaughan, Gethin Anthony, Tom Wlaschiha, Harry Lloyd, Donald Sumpter, Kate Dickie, Clive Russell, Tobias Menzies, Ciarán Hinds, Julian Glover, Mark Stanley, Esmé Bianco, Joe Dempsie, Michiel Huisman, Nathalie Emmanuel, Hafthor Julius Bjornsson, Indira Varma, Thomas Brodie-Sangster, Miltos Yerolemou, Elyes Gabel, Rosabell Laurenti Sellers, Ian McShane, Rosie Mac, Pilou Asbæk, Ed Skrein, Keisha Castle-Hughes
PRODUCTORA: Home Box Office (HBO) / Management 360
GÉNERO: Serie de TV. Aventuras. Drama. Fantástico. Intriga | Fantasía medieval
SINOPSIS: La historia se desarrolla en un mundo ficticio de carácter medieval donde hay Siete Reinos. Hay tres líneas argumentales principales: la crónica de la guerra civil dinástica por el control de Poniente entre varias familias nobles que aspiran al Trono de Hierro, la creciente amenaza de los Otros, seres desconocidos que viven al otro lado de un inmenso muro de hielo que protege el Norte de Poniente, y el viaje de Daenerys Targaryen, la hija exiliada del rey que fue asesinado en una guerra civil anterior, y que pretende regresar a Poniente para reclamar sus derechos. Tras un largo verano de varios años, el temible invierno se acerca a los Siete Reinos. Lord Eddard 'Ned' Stark, señor de Invernalia, deja sus dominios para ir a la corte de su amigo, el rey Robert Baratheon en Desembarco del Rey, la capital de los Siete Reinos. Stark se convierte en la Mano del Rey e intenta desentrañar una maraña de intrigas que pondrá en peligro su vida y la de todos los suyos. Mientras tanto diversas facciones conspiran con un solo objetivo: apoderarse del trono.
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La obra maestra de Terry Gilliam bien se merecía su homenaje, y si bien la serie no está a la altura de un producto Monty Python, hace méritos y aporta al universo Sci-Fi.

Los invito a verla con nuevos ojos, Aaron Stanford (
Flakes, The Hills Have Eyes) no es Bruce Willis y Emily Hampshire (Center Stage, I Am Wrath) aún menos es Brad Pitt en una de sus mejor perfomance. Es una serie modesta, de bajo presupuesto, casi de clase B, pero que se complejiza en cada capítulo con sus viajes en el tiempo que respeta con prolijidad.

Esta serie, al igual que su homonimia película están basadas en el cortometraje "La Jetée". Está plagada de guiños en homenaje al film: En el final de la película, Cole está usando la misma camisa con dibujos de tigres que se ve el tercer capítulo. Cuando el personaje de Jennifer Goines es internada en el asilo, usa la misma camiseta amarilla que tenía Brad Pitt en la película. Ese asilo es llamado "J.D. Peoples Psychiatric Treatment Center" el honor a los autores del film, Janet y David Peoples.

El lunes 18 de abril se estrena la segunda temporada, te dejo el link para que veas la primera en una maratón y te pongas al día. Esta serie de monitos es Interesante [***].

TÍTULO ORIGINAL: 12 Monkeys
AÑO: 2015
DURACIÓN: 46 min.
PAÍS: Estados Unidos
DIRECTOR: Jeffrey Reiner, David Grossman, Michael Waxman, John Badham, David Boyd
GUIÓN: Travis Fickett, Terry Matalas, Rebecca Kirsch
MÚSICA: Paul Linford, Trevor Rabin
FOTOGRAFÍA: Todd McMullen, Tico Poulakakis
REPARTO: Aaron Stanford, Noah Bean, Amanda Schull, Kirk Acevedo, Demore Barnes, Alisen Down, Jordan Claire Robbins, Barbara Sukowa, Emily Hampshire, Dorly Jean-Louis, Amy Sloan, Murray Furrow, Jodi Lyn Brockton
PRODUCTORA: Atlas Entertainment
GÉNERO: Serie de TV. Ciencia ficción. Thriller | Viajes en el tiempo
SINOPSIS: Sigue el viaje de un viajero en el tiempo desde el futuro post-apocalíptico que aparece en nuestros días a una misión para localizar y erradicar la fuente de una plaga mortal, que eventualmente diezmará a la raza humana.
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En la última Gran Cena MAK –hoy convertida en el maná K– surgió un contrapunto interesante cuando nuestro Maestro de Luz ElBosnio, el Sri Sri Ravi Shankar del kirchnerismo de salón, nos intentó iluminar sobre los peligros del contexto y el enemigo endemoniado.

Tal como él sentenciaba hace cuatro años en La Dictadura y los Monstruos: “Juzgar a Astiz es más fácil que juzgar a Martínez de Hoz o al gerente de Recursos Humanos que le entregó la lista de sindicalistas a limpiar. Astiz puede oficiar de monstruo, de psicótico asesino que mata por maldad”...pero “Astiz es un extraño psicótico asesino que dejó de asesinar apenas el Estado se lo dejó de pedir. No es que sea un humanista, probablemente su extraña vocación lo haya llevado a ser lo que fue antes que a trabajar en la Esquina de las Flores, pero lo relevante es que no mataba por falta de algún filtro moral, sino como parte de un proyecto político (lo que por supuesto, no le quita responsabilidad penal)”. En este satori el Sri Sri actualizó el contexto en torno a nuestra vívida Revolución de la Alegría, y en el triste papel de Astiz se mencionaron algunos funcionarios, devotos de Martínez de Hoz, que ocuparon el exagerado papel a solo efecto de exponer el punto disruptivo que pretendía nuestro Maestro.

Para Hollywood resultó imprescindible demonizar a los nazis con dificultades para pronunciar las erres y a los japoneses que miraban todos sospechosamente. Sería insoportable para un pueblo masacrar otra nación, si no vieran a cada ser humano en ella como un enemigo genéticamente endemoniado, asesinos vocacionales que únicamente podían purificarse con el fuego de la libertad yanqui. Ya todos entendimos que esta simplificación es tan absurda como ficticia, sin embargo la seguimos aplicando a diario.

En esta MAKcena ElBosnio aseguraba conocer a neo-liberales que besaban a sus hijos antes de dormir, que se enternecían ante el dolor de su mascota e incluso, estarían de acuerdo en pedir por la paz en el mundo en caso de llegar a reinas de belleza. Mientras esquivaba un par de empanas frozen, llegó a decir que “tenía un amigo neo-liberal” que prefería para los argentinos la riqueza antes que la pobreza, el pleno empleo antes que el desempleo y la prosperidad antes que el caos.
Para él nuestras diferencias se resumían en las prioridades, la elección de diferentes caminos para llegar a utopías bastante similares. Antes de asimilar el último sillazo, se le escuchó advertir sobre el riesgo de construir un imaginario pueblo neo-liberal de astices, de nazis, de enemigos irracionalmente malignos que jadean ante el crecimiento de la pobreza y el desempleo… podría ser un error político.

La teoría de los dos otros

Fue en ese momento cuando desde la mesa de Robi partió una botella de El Peronista, con destino fijado entre los tiradores del anfitrión. Sus comensales ya juntaban firmas para iniciarle juicio político a nuestro Maestro de Luz, y uno de ellos le respondió: “no puedo estar más en desacuerdo, el neo-liberalismo jamás puede ser beneficioso para nosotros porque tener éxito, para ellos, es profundizar las desigualdades”. Me recordó a un párrafo de Friedrich A. Hayek en Camino De Servidumbre (algo así como El MAKnual del Militante Pasivo para los liberales), donde indignado afirma: “los hombres se han acostumbrado tanto a su nueva prosperidad que ahora las desigualdades les parecen insoportables e injustificadas”.

Desde la militancia nac & pop unida y organizada no todos están de acuerdo con el postulado de ElBosnio, no todos creen que para un argentino no puede haber nada mejor que otro argentino. Que todo argentino sano quiere el bienestar para su pueblo, aunque algunos inicien atendiendo las carencias de los más necesitados y otros sincerándolas. Desde la visión del núcleo duro se ve al liberalismo como la ideología económica darwiniana que cree en la selección natural del más fuerte, en la desigualdad como una piedra angular de nuestra sociedad y del ser humano que responde al orden natural de las cosas. Y por lo tanto el índice de GINI es sólo una aberrante creación populista que no debiera existir.

En esa visión del neo-liberalismo nuestro mejor amigo de la infancia, el padrino de nuestros hijos, se convierte en el enemigo cuando colabora al éxito del modelo que naturaliza la exclusión como un eslabón más del progreso social.

Así como en la isla de Lost, “los otros” siempre son “los otros” y sólo cambian de rostro según la orilla desde la cual se los llame. Los neo-liberales militantes de la ola amarilla tienen las mismas certezas sobre las consecuencias de aplicar las recetas nac & pop, que los segundos sobre las recetas liberales. Para “los otros”, detrás de las políticas proteccionistas de la izquierda se siembran campos de vagos, lastre improductivo que resta estímulo a quien realmente crea valor y contribuye al progreso social. Optar por ese camino conduce inexorablemente a una sociedad que administra su pobreza, que iguala hacia abajo, donde sólo puede crecer la ineficiencia al amparo de un Estado tonto, que atonta como una madre sobreprotectora.

En esa visión que comparten el amigo neo-liberal de ElBosnio y mi hermano gorila, el mejor amigo de la infancia, el padre de su ahijado, se convierte en el enemigo cuando colabora al éxito del modelo que naturaliza la ineficiencia como un eslabón más del progreso social.

Hace apenas un año, un contexto naturalizaba una visión ante los ojos indignados de quienes pensaban diferente, que añoraban un fin de ciclo a diario que terminara con esa pesadilla. Hoy cambió el contexto, los otros son los otros y sólo coinciden en la añoranza.

¿Pueden ambos tener razón y se llaga al bienestar por un sólo camino?
¿La Patria es el otro, o el otro sólo es el enemigo?

Sergio Marino

No se puede hablar de Better Call Saul sin comenzar por Breaking Bad, aunque el spin off es una precuela que la sitúa seis años antes que Saul Goodman se convierta en el abogado de Walter White. Si bien no está contraindicado, lo aconsejable es que aborden esta serie después de haberse apasionado con Breaking Bad, sin duda una de las mejores series ever.

El mismo creador, Vince Gilligan –que además tenía otras series en su haber como
Battle Creek, Metástasis y The Lone Gunmen– la misma música de Dave Porter y la misma Productora nos garantizan una sensación Breaking Bad en el ambiente. Pero esta vez las estrellas son Bob Odenkirk (W/ Bob and David, Fargo, Boulevard) en su rol del abogado buscavidas “Resbaladizo Jimmy”, que fue nominado al mejor actor dramático en los Globos de Oro y en el Sindicato de Actores (SAG) y Jonathan Banks (Crocodile Dundee in Los Angeles, Proximity) que personifica al oscuro Mike Ehrmantraut con merecimientos de galardón, para mí gusto.

La segunda temporada se estrena el 15 de febrero, si no viste aún la primera es cuestión de correr. Una muy prometedora primera season, con 4 nominaciones al EMI y al Satellite Awards, me anima a seguir esta Buena serie [****]

Better Call Saul
TÍTULO ORIGINAL: Better Call Saul
AÑO: 2015
DURACIÓN: 47 min.
PAÍS: Estados Unidos
DIRECTOR: Vince Gilligan (Creator), Peter Gould (Creator), Colin Bucksey, Adam Bernstein, Larysa Kondracki, Michelle MacLaren, Terry McDonough, Nicole Kassell
GUIÓN: Vince Gilligan, Peter Gould, Gennifer Hutchison, Thomas Schnauz, Gordon Smith
MÚSICA: Dave Porter
FOTOGRAFÍA: Arthur Albert, Michael Slovis
REPARTO: Bob Odenkirk, Michael McKean, Jonathan Banks, Rhea Seehorn, Patrick Fabian, Michael Mando, Gene N. Chavez, Julie Ann Emery, Raymond Cruz, Mel Rodriguez, Jeremy Shamos, Amy Davidson
PRODUCTORA: AMC Studios / High Bridge Productions / Crystal Diner Productions / Netflix / Gran Via Productions / Sony Pictures Television
GÉNERO: Serie de TV. Drama. Comedia | Spin-off. Precuela. Comedia negra. Crimen
SINOPSIS: Precuela de la serie "Breaking Bad", centrada en el personaje del abogado Saul Goodman (Bob Odenkirk), seis años antes de conocer a Walter White. La serie cuenta cómo un picapleitos de poca monta llamado Jimmy McGill, con problemas para llegar a fin de mes, se convierte en el abogado criminalista Saul Goodman.
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A través de los saltones ojos de Enoch "Nucky" Thompson (Steve Buscemi) podemos conocer los EE.UU. desde la primera posguerra, hasta el crack bursátil del jueves negro. Pasando por la emancipación femenina, la integración racial, y toda la lógica de poder que nace tras la ley seca.

Boardwalk Empire es una serie de gangsters basada en hechos reales, nos explica lo que hacen personas normales en contextos de presión anormales. Pueden entenderse tanto los años 20’ cuando se prohibió el alcohol, como el hoy cuando se prohíben las drogas. Nos explica sobre relaciones familiares, inmigración, política y poder, con un guión particularmente cuidado.

Su creador, Terence Winter, está estrenando su segunda creación –
Vinyl– este 14 de febrero, para tener en cuenta. Entre los Directores pasamos, desde el nominado al EMI por este trabajo Timothy Van Patten (Game of ThronesThe Sopranos, Roma) hasta Martin Scorsese. La música es para resaltar, toda una creación de esa época. Y la producción y ambientación son excelentes.

El reparto es muy numeroso, una real maratón de talentos compitiendo. El multigalardonado Steve Buscemi (Interview, Delirious, 13 Moons) es el protagonista omnipresente en sus cinco temporadas. En las dos primeras coprotagoniza con un sólido Michael Pitt (Criminal Activities, Orígenes, Rhinoceros Eyes), después se luce con las compañías femeninas de la escocesa Kelly Macdonald (Intermission, Gosford Park, Entropy) y una adorable -ya- señora Patricia Arquette (Medium, Stigmata, Goodbye, Lover). Para mencionar sólo las composiciones más notables, incluimos al imperturbable Michael Shannon (The Iceman), el osco Michael Kenneth Williams (The Sweet Blood of Jesus), la beldad de Gretchen Mol (An American Affair), y un espectacular Jack Huston (Posthumous) que actúa con sólo la mitad de su rostro.

En sus cinco años Boardwalk Empire fue nominada a 39 Emmys de los cuales ganó 13, a 7 Globos de Oro, a 4 Satellite Awards y 15 del Sindicato de Actores.
Una particularidad de la serie, termina con una temporada de sólo ocho capítulos que son lo mejor de sus cinco años. Por todos esto me pareció Notable [****].

TÍTULO ORIGINAL: Boardwalk Empire
AÑO: 2010
DURACIÓN: 55 min.
PAÍS: Estados Unidos
DIRECTOR: Terence Winter (Creator), Timothy Van Patten, Allen Coulter, Jeremy Podeswa, Ed Bianchi, Brad Anderson, Alik Sakharov, Jake Paltrow, Martin Scorsese
GUIÓN: Terence Winter, Cristine Chambers, Bathsheba Doran, Meg Jackson, Howard Korder, Steve Kornacki, Itamar Moses (Libro: Nelson Johnson)
MÚSICA: Varios (Tema principal: The Brian Jonestown Massacre)
FOTOGRAFÍA: Jonathan Freeman, Kramer Morgenthau
REPARTO: Steve Buscemi, Kelly Macdonald, Shea Whigham, Michael Shannon, Stephen Graham, Michael Pitt, Gretchen Mol, Michael Kenneth Williams, Jack Huston, Vincent Piazza, Aleksa Palladino, Paul Sparks, Michael Stuhlbarg, Paz de la Huerta, Anatol Yusef, Anthony Laciura, Dabney Coleman, Charlie Cox, Greg Antonacci, Jeffrey Wright, Bobby Cannavale, Ben Rosenfield, Kevin O'Rourke, Victor Verhaeghe, Patricia Arquette, Robert Clohessy, Ron Livingston, Domenick Lombardozzi, Erik LaRay Harvey, Marc Pickering, Dominic Chianese, Margot Bingham, Julianne Nicholson, Meg Chambers Steedle, William Forsythe, Stephen de Rosa, Stephen Root, James Cromwell, Heather Lind, Tony Curran, Brian Geraghty, Ian Hart, Louis Gossett Jr., Matt Letscher
PRODUCTORA: Emitida por la cadena HBO; Home Box Office (HBO) / Leverage Management / Closest to the Hole Productions / Sikelia Productions / Cold Front Productions
GÉNERO: Serie de TV. Thriller. Drama. Crimen. Mafia. Basado en hechos reales. Años 20
SINOPSIS: Serie de TV (2010-2014). La Primera Guerra Mundial (1914-1918) ha terminado y Wall Street está a punto de explotar. Es una época de cambios: las mujeres obtienen el derecho al voto, la radio llega a los hogares y los jóvenes gobiernan el mundo. Atlantic City (Nueva Jersey) es un espectacular lugar de vacaciones en el que sólo se respetan las reglas impuestas por Enoch "Nucky" Thompson (Steve Buscemi). Basada en hechos reales, se inspira en la obra homónima de Nelson Johnson.
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Un error frecuente y fatal es confundir análisis político y moral.

En el campo moral uno aspira a un comportamiento que siga preceptos rígidos y rigurosos, sin medias tintas: quien cumple los mandamientos es un ser moral; quien no, es amoral.

Si en una república las personas se viesen obligadas a consensuar preceptos morales, la discusión adoptaría rápidamente el esquema de amigo-enemigo y escalaría a una jihad de exterminio porque la resolución de dos morales en conflicto sólo se logra con la eliminación del otro. De hecho, los principios morales no se negocian ni se acuerdan.

Por suerte, como en un consorcio de propiedad horizontal, en una nación las personas sólo se ven obligadas a consensuar decisiones relacionadas con la administración de la cosa pública. Por ejemplo, ¿qué construir?, ¿qué prohibir?, ¿qué incentivar?, etc. Este consenso se logra con la acción política.

En la acción política, todo es un tira y afloja. Todo se negocia. Se ofrecen quitas a los propios deseos y expectativas, a cambio de alguna concesión a favor.

La política funciona mucho mejor en manos de “comerciantes”, expertos del “toma y daca”, para quienes nada es “innegociable”, para quienes cualquier concesión es posible si a cambio obtienen algo de valor para sus representados. En cambio, no puede decirse lo mismo de los “hombres de moral superior” para quienes la política debiera ser la puesta en práctica de una larga lista de mandamientos irrenunciables, quienes prefieren morir antes que realizar alguna concesión (quien prefiere morir por algo está cerca de preferir matar por lo mismo).

Nadie posee una moral más férrea que un fedayín de Al Qaeda. Sus principios son inamovibles; no renuncia a ellos ante nada; ninguna evidencia o beneficio menor pueden distraerlo; no los vende ni por la valija de Antonini multiplicada por las veces que el diario La Nación la mencionó.

En política democrática ésos no son valores sino amenazas.

Por todo esto, cuando analizamos en términos políticos debemos preguntarnos “¿qué se hizo?”, “¿qué se obtuvo y en beneficio de quién?”, “¿a qué costo y quién lo paga?”, “¿qué opciones existían?”. De hecho, no importa saber si el actor político siente íntimamente lo que hizo, si quiere a quienes se benefician con sus acciones o si sólo busca su apoyo, si no haría lo contrario en otra circunstancia políticas...

Esas cuestiones no son políticas: son morales o a lo sumo psicológicas.

Un ejemplo algo extremo es la frase “roban pero hacen”, instalada por los medios como expresión de la actitud aberrante del populacho y la barbarie. El hecho es que, en política, esta frase es no sólo perfectamente aceptable sino virtuosa.

Yo puedo concluir que un grupo roba, pero lo apoyo porque hace mucho y porque no tengo mejores opciones. En política, ni el mismísimo “roban” descalifica per se a una gestión.

Por supuesto, esto no significa que robar sea un valor. Apenas significa que otros logros pueden superar en valoración positiva lo negativo de robar.

Probablemente si los logros disminuyesen o si los robos se transformasen en crímenes espantosos, terminaría en rechazo la ecuación que antes derivaba en apoyo. Sucedería lo mismo si apareciesen alternativas creíbles que permitieran esperar los mismos logros sin el robo. La política es el cálculo mezquino de interés ciudadano.

Aún el reclamo por la inclusión es de orden político, y no moral... Pido inclusión hoy porque creo que hace a un país mejor para mí y para las personas más cercanas.

Ahora bien, imaginemos una situación políticamente diferente. Imaginemos que mañana cien millones de chinos piden desembarcar en el puerto de Buenos Aires y exigen inclusión además del cumplimiento de nuestra Constitución con ellos. En ese caso, es probable que cambie mi posición sobre la inclusión, porque las circunstancias imaginadas también cambiarían la forma en que me impacta la inclusión.

Quien rechaza la inclusión no es menos moral que quien la defiende. Sólo no ha entendido de qué forma la inclusión lo beneficia, o ha entendido que no lo beneficia.

La descalificación moral suele provenir de quienes desaprueban las acciones políticas realizadas. Y por lo general son los medios los que exageran la inmoralidad de los hechos, para descalificar a un gobierno cuyas acciones les causan rechazo.

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El politólogo italiano Giovanni Sartori sostiene que hoy la amenaza a la democracia constitucional no proviene de un modelo alternativo mejor (como el comunismo o la monarquía) sino de cierta exigencia de “más democracia”, casi acusando de no democrático al modelo actual.
Aunque las exigencias a un modelo apreciado pueden generar progresos, también corremos el riesgo de terminar exigiendo atributos que el modelo no promete y ni siquiera busca. La virtud de sus representantes es uno de ellos.

La democracia constitucional no necesita de la virtud humana. Cree en ella pero no en su perennidad ni en la capacidad de detectarla.

Si la democracia constitucional se rigiera por el criterio de virtud, la Constitución se limitaría a indicar cómo se elige al ciudadano virtuoso para luego darle plenos poderes. En cambio, la Constitución supo procurarse de mecanismos de control y remoción, de balanceo de poderes, para delegar autoridad en plazos muy limitados y muchas veces no renovables.

¿Por qué tanto límite y control si se apostase a la virtud del elegido? La República tiene eso de mágico: un sistema escrito por humanos comunes para que humanos comunes gobiernen a humanos comunes.

La exigencia de virtud suele esconder una voluntad de descalificación al sistema de gobierno humano: a mayor exigencia de virtud, mayor descalificación. Por eso quienes la exigen entre los representantes democráticos tan mezquinamente humanos a veces encuentran virtud en dictadores criminales (no sólo poco virtuosos sino poco humanos).

Exigirles a nuestros representantes caracteres heroicos humanamente extraordinarios nos descalifica a nosotros como “electores”, por nuestra irreparable incapacidad de elegir héroes entre humanos. En otras palabras, debemos buscar ciudadanos –no héroes- dispuestos a representarnos y a comprometerse con el juego republicano.

Nada más, nada menos.

Otro ejemplo de exigencia exagerada se esconde en el planteo de que la democracia elige a los mejores gobernantes, el trillado “Gobierno de los Mejores”.

Nadie en sus cabales puede creer que un juego como el constitucional –con partidos, elecciones, internas, listas sábanas y almohadas, con instancias de expresión de algo tan volátil y caprichoso como la opinión de mayorías simples – puede garantizar la elección de “los mejores de nosotros para gobernar”.

En cualquier arte, elegir al mejor (si admitimos la idea que “el mejor” es algo elegible) requiere jurados especializados, discusiones acaloradas entre personas cuyas opiniones son consideradas especializadas o de mayor valor por el resto, mucho análisis y un sinnúmero de aspectos que la Constitución no busca implementar.

La república no es el gobierno de los mejores, no es el mejor gobierno, ni es el gobierno para el interés del pueblo. Es el gobierno por decisión del pueblo. Y la decisión del pueblo se expresa, según nuestra constitución, por la votación periódica. Podría expresarse por aclamación en una plaza y también sería una república democrática, pero la constitución lo indica de otra forma. La voluntad expresada en las urnas es considerada la decisión del soberano, una ficción como cualquier otra pero al estar escrita tiene fuerza de ley.

Nuestra República implementa así el gobierno de la voluntad de las mayorías. Ni el saber superior, ni los conocimientos de un grupo especializado, solo la opinión de las mayorías.

Se trata de algo más “mediocre” (nunca mejor utilizado este término que en una República): el gobierno de la opinión más frecuente. Por eso, la virtud máxima de la Constitución es crear mecanismos para sacarse de encima a los considerados pésimos por consenso.

La frase tan escuchada de “el pueblo no se equivoca” no significa que siempre elegimos lo mejor, que le acertamos a algo previamente definido. En realidad, se trata de una verdad tautológica: “el pueblo no se equivoca, porque su opinión define lo certero”.

En política democrática, la definición de “acierto” es hacer lo que dicta nuestra voluntad. Por lo tanto, cuando nos escuchemos pedir “la virtud al poder” o preguntar “¿éstos son lo mejor que tenemos?” deberíamos tomarnos la pastilla que nos devuelva al camino republicano.

Por último… Ante la contraposición entre ética o Ley, debemos tener claro que sólo la Ley tiene cabida en el análisis político. Puede sonar a poco, pero con la experiencia del mundo podemos sostener lo contrario: hacer cumplir la Ley es una utopía.

Si es un comportamiento prohibido, que lo diga la ley. Si es un comportamiento permitido pero reprochable, que lo digan las urnas cuando los electores hacen el balance total de una promesa o gestión.

MAK
MAK - Mesa de Autoayuda K
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Sería inútil ocultar mi debilidad por Vikings. Es una de mis series preferidas, por sus escenarios, por la acción descarnada, sus historias mitológicas, las luchas de poder… en fin, una joyita.

En la primer temporada nos pinta las tradiciones, la religión y encanto vikingo. En la segunda nos muestra al gran conquistador Ragnar Lothbrok invadiendo Inglaterra y acercándose al cristianismo. Mientras que en la tercera asedia y conquista París, esperando al 18 de febrero que comienza la cuarta. Una gran pieza de la historia que no siempre es contada, quizás los vikingos necesiten un agente de prensa.

La serie es una creación del inglés Michael Hirst, el mismo que en 2007 nos trajera
The Tudors y en 2011 Camelot. Es una coproducción entre Irlanda y Canadá que prestigia la pantalla de History Channel. El protagonista por excelencia es el australiano Travis Fimmel (The Beast, Restraint), logrando una soberbia composición de Ragnar. Rollo, su hermano invencible, es encarnado por Clive Standen (Hammer of the Gods, Everest). Otra lograda creación es Floki, en la piel del sueco Gustaf Skarsgård (Vi, Patrik 1,5). Pero cuando llegue el final, todos estaremos enamorados de Lagertha, interpretada por la hermosa canadiense Katheryn Winnick (Choose, Amusement).

A pesar del empeño que tienen muchos críticos por compararla con Game of Thrones, yo creo que hay sólo algunos pocos puntos en común. Para quienes hayan quedados prendados de esta serie les recomiendo The Last Kingdom, una serie inglesa que cuenta la historia de la invasión, pero con los ojos del Reino Unido. Para mí es Muy Buena [*****].

TÍTULO ORIGINAL: Vikings
AÑO: 2013
DURACIÓN: 44 min.
PAÍS: Irlanda
DIRECTOR: Michael Hirst (Creator), Ciaran Donnelly, Johan Renck, Ken Girotti
GUIÓN: Michael Hirst
FOTOGRAFÍA: John S. Bartley
REPARTO: Travis Fimmel, Clive Standen, Katheryn Winnick, Gabriel Byrne, Jessalyn Gilsig, Gustaf Skarsgård, George Blagden, Tadhg Murphy, Diarmaid Murtagh, David Pearse, Vladimir Kulich, Donal Logue, Alyssa Sutherland, Thorbjørn Harr, Linus Roache, John Kavanagh, Alexander Ludwig, Gaia Weiss, Philip O'Sullivan, Ivan Kaye, Moe Dunford, Amy Bailey, Angus MacInnes
PRODUCTORA: Coproducción Irlanda-Canadá; Irish Film Board / Take 5 Productions / World 2000 Entertainment
GÉNERO: Serie de TV. Acción. Drama. Bélico | Histórico. Vikingos. Edad Media.
SINOPSIS: Narra las aventuras del héroe Ragnar Lothbrok, de sus hermanos vikingos y su familia, cuando él se subleva para convertirse en el rey de las tribus vikingas. Además de ser un guerrero valiente, Ragnar encarna las tradiciones nórdicas de la devoción a los dioses. Según la leyenda era descendiente directo de Odín, el dios de la guerra.
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Un serie con gusto de varias otras películas, que componen un sabor único. La receta cuenta con un protagonista genio en informática, algunos polvos mágicos de esos que se aspiran, una personalidad de héroe justiciero casi de comic, un mundo hermético con grandes asimetrías sociales y algunos (por no decir varios) trastornos mentales… mezclamos, revolvemos y obtenemos una prometedora serie bautizada como Mr. Robot.

Todo nace con los guiones de Sam Esmail, que como único antecedente aportaba los textos y dirección en
Comet un año atrás. Crean un piloto increíble dirigido por el danés Niels Arden Oplev (Millennium, Kapgang, Dead Man Down) y le venden una temporada a la cadena USA Network (que ya confirmó la segunda a estrenarse el 22 de junio).

En el elenco debo mencionar a Christian Slater (Assassins Run, Hollow Man II, My Own Worst Enemy) que compone a Mr. Robot, pero todas las palmas son para Rami Malek (The Master, Short Term 12The Pacific) que parece haber nacido para este papel. Es decir, son dos grandes actores o la empresa de casting se ganó un bonus (me juego por lo segundo).

Mr. Robot comienza así: “Lo que estoy a punto de decirte es sumamente clasificado, una conspiración más grande que todos nosotros. Existe un grupo poderoso de gente allá afuera que secretamente gobierna el mundo. Hablo de aquellos que nadie conoce, los tipos invisibles. El uno por ciento en la cima del uno por ciento, los tipos que juegan a ser Dios sin permiso. Y ahora creo que me están siguiendo”. Terminada la primer temporada, esperamos el estreno de la segunda para el 22 de junio, la serie es Muy Buena [*****].

TÍTULO ORIGINAL: Mr. Robot
AÑO: 2015
DURACIÓN: 60 min.
PAÍS: Estados Unidos
DIRECTOR: Niels Arden Oplev
GUIÓN: Sam Esmail
FOTOGRAFÍA: Tim Ives
REPARTO: Rami Malek, Christian Slater, Michael Gill, Gloria Reuben, Gabriel Hansen, Justin Morck, Leetopher Scott, Jeremy Holm, Bruce Altman, Michael Buscemi, Carly Chaikin, Samrat Chakrabarti, Portia Doubleday, Maurizio Ferrigno, Martin Wallström
PRODUCTORA: Emitida por la cadena USA Network; Universal Cable Productions
GÉNERO: Drama | Crimen. Internet / Informática
SINOPSIS: Elliot Anderson es un joven con problemas para las relaciones sociales que durante el día trabaja como técnico de seguridad de una importante empresa informática y por la noche es un desinteresado justiciero cibernético, que se verá envuelto en una oscura trama.
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Todos vimos (o estamos obligados a ver) Psicosis, la obra maestra de Alfred Hitchcock en 1960. Aquí el director primerizo Anthony Cipriano nos propone una precuela, para conocer íntimamente la relación entre Norma y su hijo Norman, reconstruyendo para este al Bates Motel según los planos del set originales. Cipriano se pone una vara muy alta, pero la supera cómodo.

La trama no escapa al thriller tradicional, no está mal pero no vería la serie por su guión, en cambio sí la veo porque logra ese clima de permanente tensión, que rompió tantas butacas de cine mientras mirabas a Hitchcock.

Lo mejor de todo es la actuación de la hipnotizante Vera Farmiga (
The Judge, Henry's Crime, Higher Ground) y el perturbado londinense Freddie Highmore (The Art of Getting By, Toast, The Spiderwick Chronicles) conformando una pareja estelar de lujo. Ella nominada al Emmy por mejor actriz en serie dramática en 2013 y ambos nominados como mejores actores en el Satellite Awards de ese año.

Curiosidad, un personaje encantador es el de Emma Decody (encarnada por Olivia Cooke), una joven que sufre fibrosis quística, una enfermedad que afecta principalmente a los pulmones. La razón por la que se incluyó este tema, es que Bill Balas, uno de los principales guionistas, sufrió fibrosis quística y en su juventud debió recibir un doble transplante de pulmón. Bill decidió concientizar a la gente sobre esta grave enfermedad.

La cuarta temporada comienza el 07 de marzo, si te gusta la intriga y el suspenso prendete en esta Buena serie [****]

TÍTULO ORIGINAL: Bates Motel
AÑO: 2013
DURACIÓN: 48 min.
PAÍS: Estados Unidos
DIRECTOR: Anthony Cipriano (Creator), Tucker Gates
GUIÓN: Anthony Cipriano, Kerry Ehrin (Personajes: Robert Bloch)
MÚSICA: Chris Bacon
FOTOGRAFÍA: John S. Bartley, Tom Yatsko
REPARTO: Freddie Highmore, Vera Farmiga, Max Thieriot, Olivia Cooke, Nicola Peltz, Nestor Carbonell, Mike Vogel, Keegan Connor Tracy, Jenna Romanin, Brittney Wilson, Paloma Kwiatkowski
PRODUCTORA: Emitida por la cadena A&E; Universal Television / The Wolper Organization
GÉNERO: Serie de TV. Intriga. Thriller | Precuela
SINOPSIS: Precuela contemporánea de la película Psicosis, que nos hace un retrato íntimo de cómo se desarrolla la psique de Norman Bates durante sus años de adolescencia. Los fans descubrirán su historia de trasfondo oscuro y retorcido. Conocerán de primera mano cuán profundamente intrincada es la relación con su madre, Norma, y cómo ello ayudó a forjar a uno de los asesinos en serie más famoso de todos los tiempos.
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Las banshees forman parte del folclore irlandés desde el siglo VIII. Son consideradas hadas, mensajeras del otro mundo. Este es el nombre que eligieron para la ciudad donde un ex presidiario usurpa la identidad del sheriff, se reencuentra con su ex novia, lo aloja un ex boxeador, lo ayuda un hacker coreano ex drag queen, lo amenaza un mafioso ex amish, lo asiste un policía ex nazi… y todos esos ex resignifican su vida en Banshee.

Sus creadores y guionistas (David Schickler y Jonathan Tropper) debutan con Banshee, pero el elenco es variopinto y abundante en personajes secundarios. Protagoniza el recio neozelandés Antony Starr (
After The Waterfall, Wish You Were Here), acompañado por la hermosísima bosnia Ivana Milicevic (Mail Order Bride, Beneath the Blue) y el bombón californiano de Lili Simmons (Bone Tomahawk). El danés Ulrich Thomsen (Das letzte Schweigen, Den du frygter, Hitman) compone un gran personaje, pero los mejores aportes artísticos son del miembro del Mr. Miyagi's Theater Company of New York, Hoon Lee y el insuperable actor y productor Matthew Rauch (The Wolf of Wall Street, No Reservations, Labor Day), en una composición de Clay Burton para sacarse el moño.

Nadie quedará prendado de esta serie por sus diálogos, paisajes o efectos especiales, ni la verán en la entrega de los Emmy o los Globo de Oro. Pero si saben disfrutar de un argumento lineal de violencia explícita y sexo aún más explícito –pero cuidado, ojo… como dirían acá–, van a contar los días como lo hago yo hasta el primero de abril, cuando comienza la cuarta y última temporada.
En resumen, si te gustó Ray Donovan, te va a gustar esta Buena serie [****].

TÍTULO ORIGINAL: Banshee
AÑO: 2013
DURACIÓN: 60 min.
PAÍS: Estados Unidos
DIRECTOR: David Schickler (Creator), Jonathan Tropper (Creator), Greg Yaitanes, Ole Christian Madsen
GUIÓN: David Schickler, Jonathan Tropper
MÚSICA: Methodic Doubt
FOTOGRAFÍA: Christopher Faloona
REPARTO: Rus Blackwell, Hoon Lee, Matt Servitto, Demetrius Grosse, Trieste Kelly Dunn, Antony Starr, Ulrich Thomsen, Frankie Faison, Ryann Shane, Lili Simmons, Matthew Rauch, Ivana Milicevic, Ben Cross, Daniel Ross Owens, Bonnie Cole
PRODUCTORA: Your Face Goes Here Entertainment / Cinemax
GÉNERO: Serie de TV. Drama. Acción | Crimen
SINOPSIS: Un ladrón ex-convicto asume la identidad del sheriff de Banshee, PA, para continuar con sus actividades criminales, incluso cuando está siendo perseguido por los mafiosos que traicionó en el pasado.
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House of Cards es una remake de la serie británica homónima de 1990, producida por la BBC en base a la novela del conservador Michael Dobbs. En la original nos cuentan cómo, tras la caída de Margaret Thatcher, quienes ambicionaban su puesto como líder de los conservadores ingleses (tories) se enfrentan entre sí como buitres. En la serie inglesa Francis Urquarth (Ian Richardson) rompe la cuarta pared hablando a la cámara con especial cinismo, como lo hace Francis Underwood (Kevin Spacey) en nuestros días.

Cada temporada tiene 13 capítulos, siguiendo las cartas de la baraja. Si bien será siempre considerada como una serie política, cada capítulo deja bien claro que lo importante no es el dinero sino acumular poder. En esta línea la podemos emparentar con
Boss, y más lejanamente con Borgen, Secret State o The West Wing.

La producción de Netflix convoca a Beau Willimon como creador, pero su mayor logro es conformar el matrimonio de Kevin Spacey (Shrink, TelstarBeyond the Sea) y Robin Wright (A Home at the End of the World, Sorry, HatersThe Girl with the Dragon Tattoo). Una pareja implacable que les mereció el Globo de Oro a ella en 2013 y a él en 2014, 29 nominaciones en el Emmy y muchos otros galardones más.

Si te gustan las series con juegos de poder, si te gustan las series sobre política (soportando los personajes estereotipados), te debiera gustar House of Cards o sino podés hablarlo con Francis Underwood antes del 4 de marzo que llega la cuarta temporada. Muy Buena [*****].

TÍTULO ORIGINAL: House of Cards
AÑO: 2013
DURACIÓN: 50 min.
PAÍS: Estados Unidos
DIRECTOR: Beau Willimon (Creator), David Fincher, James Foley, John David Coles, Carl Franklin, Joel Schumacher, John Dahl, Agnieszka Holland, Allen Coulter, Charles McDougall, Tucker Gates, Robin Wright, Jodie Foster
GUIÓN: Beau Willimon, Andrew Davies, Michael Dobbs, Kate Barnow, Sam Forman, John Mankiewicz, Laura Eason (Novela: Michael Dobbs. Remake: Andrew Davies)
MÚSICA: Jeff Beal
FOTOGRAFÍA: Eigil Bryld, Igor Martinovic, Martin Ahlgren
REPARTO: Kevin Spacey, Robin Wright, Michael Kelly, Kate Mara, Molly Parker, Mahershala Ali, Corey Stoll, Michael Gill, Derek Cecil, Rachel Brosnahan, Elizabeth Marvel, Reg E. Cathey, Sakina Jaffrey, Kristen Connolly, Sebastian Arcelus, Boris McGiver, Constance Zimmer, Jayne Atkinson, Paul Sparks, Dan Ziskie, Elizabeth Norment, Reed Birney, Kevin Kilner, Francie Swift, Karl Kenzler, Chuck Cooper, Maryann Plunkett, Chance Kelly, Sandrine Holt, Gerald McRaney, David Andrews, Joanna Going, Kim Dickens, Jimmi Simpson, Mozhan Marnò
PRODUCTORA: Netflix / Media Rights Capital / Panic Pictures / Trigger Street Productions
GÉNERO: Serie de TV. Drama. Thriller | Política. Periodismo. Remake. Serie Online
SINOPSIS: El implacable y manipulador congresista Francis Underwood (Kevin Spacey), con la complicidad de su calculadora mujer (Robin Wright), maneja con gran destreza los hilos de poder en Washington. Su intención es ocupar la Secretaría de Estado del nuevo gobierno. Sabe muy bien que los medios de comunicación son vitales para conseguir su propósito, por lo que decide convertirse en la "garganta profunda" de la joven y ambiciosa periodista Zoe Barnes (Kate Mara), a la que ofrece exclusivas para desestabilizar y hundir a sus adversarios políticos. Nueva adaptación de la novela homónima de Michael Dobbs, en la que se basó una miniserie británica de 1990.
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Nos gustaba la casa porque aparte de espaciosa y antigua (hoy que las casas antiguas sucumben a la más ventajosa liquidación de sus materiales) guardaba los recuerdos de nuestros bisabuelos, el abuelo paterno, nuestros padres y toda la infancia.

Nos habituamos Irene y yo a persistir solos en ella, lo que era una locura pues en esa casa podían vivir ocho personas sin estorbarse. Hacíamos la limpieza por la mañana, levantándonos a las siete, y a eso de las once yo le dejaba a Irene las últimas habitaciones por repasar y me iba a la cocina. Almorzábamos al mediodía, siempre puntuales; ya no quedaba nada por hacer fuera de unos pocos platos sucios. Nos resultaba grato almorzar pensando en la casa profunda y silenciosa y cómo nos bastábamos para mantenerla limpia. A veces llegábamos a creer que era ella la que no nos dejó casarnos. Irene rechazó dos pretendientes sin mayor motivo, a mí se me murió María Esther antes que llegáramos a comprometernos. Entramos en los cuarenta años con la inexpresada idea de que el nuestro, simple y silencioso matrimonio de hermanos, era necesaria clausura de la genealogía asentada por nuestros bisabuelos en nuestra casa. Nos moriríamos allí algún día, vagos y esquivos primos se quedarían con la casa y la echarían al suelo para enriquecerse con el terreno y los ladrillos; o mejor, nosotros mismos la voltearíamos justicieramente antes de que fuese demasiado tarde.

Irene era una chica nacida para no molestar a nadie. Aparte de su actividad matinal se pasaba el resto del día tejiendo en el sofá de su dormitorio. No sé por qué tejía tanto, yo creo que las mujeres tejen cuando han encontrado en esa labor el gran pretexto para no hacer nada. Irene no era así, tejía cosas siempre necesarias, tricotas para el invierno, medias para mí, mañanitas y chalecos para ella. A veces tejía un chaleco y después lo destejía en un momento porque algo no le agradaba; era gracioso ver en la canastilla el montón de lana encrespada resistiéndose a perder su forma de algunas horas. Los sábados iba yo al centro a comprarle lana; Irene tenía fe en mi gusto, se complacía con los colores y nunca tuve que devolver madejas. Yo aprovechaba esas salidas para dar una vuelta por las librerías y preguntar vanamente si había novedades en literatura francesa. Desde 1939 no llegaba nada valioso a la Argentina.

Pero es de la casa que me interesa hablar, de la casa y de Irene, porque yo no tengo importancia. Me pregunto qué hubiera hecho Irene sin el tejido. Uno puede releer un libro, pero cuando un pullover está terminado no se puede repetirlo sin escándalo. Un día encontré el cajón de abajo de la cómoda de alcanfor lleno de pañoletas blancas, verdes, lila. Estaban con naftalina, apiladas como en una mercería; no tuve valor para preguntarle a Irene qué pensaba hacer con ellas. No necesitábamos ganarnos la vida, todos los meses llegaba la plata de los campos y el dinero aumentaba. Pero a Irene solamente la entretenía el tejido, mostraba una destreza maravillosa y a mí se me iban las horas viéndole las manos como erizos plateados, agujas yendo y viniendo y una o dos canastillas en el suelo donde se agitaban constantemente los ovillos. Era hermoso.

Cómo no acordarme de la distribución de la casa. El comedor, una sala con gobelinos, la biblioteca y tres dormitorios grandes quedaban en la parte más retirada, la que mira hacia Rodríguez Peña. Solamente un pasillo con su maciza puerta de roble aislaba esa parte del ala delantera donde había un baño, la cocina, nuestros dormitorios y el living central, al cual comunicaban los dormitorios y el pasillo. Se entraba a la casa por un zaguán con mayólica, y la puerta cancel daba al living. De manera que uno entraba por el zaguán, abría la cancel y pasaba al living; tenía a los lados las puertas de nuestros dormitorios, y al frente el pasillo que conducía a la parte más retirada; avanzando por el pasillo se franqueaba la puerta de roble y mas allá empezaba el otro lado de la casa, o bien se podía girar a la izquierda justamente antes de la puerta y seguir por un pasillo más estrecho que llevaba a la cocina y el baño. Cuando la puerta estaba abierta advertía uno que la casa era muy grande; si no, daba la impresión de un departamento de los que se edifican ahora, apenas para moverse; Irene y yo vivíamos siempre en esta parte de la casa, casi nunca íbamos más allá de la puerta de roble, salvo para hacer la limpieza, pues es increíble cómo se junta tierra en los muebles. Buenos Aires será una ciudad limpia, pero eso lo debe a sus habitantes y no a otra cosa. Hay demasiada tierra en el aire, apenas sopla una ráfaga se palpa el polvo en los mármoles de las consolas y entre los rombos de las carpetas de macramé; da trabajo sacarlo bien con plumero, vuela y se suspende en el aire, un momento después se deposita de nuevo en los muebles y los pianos.

Lo recordaré siempre con claridad porque fue simple y sin circunstancias inútiles. Irene estaba tejiendo en su dormitorio, eran las ocho de la noche y de repente se me ocurrió poner al fuego la pavita del mate. Fui por el pasillo hasta enfrentar la entornada puerta de roble, y daba la vuelta al codo que llevaba a la cocina cuando escuché algo en el comedor o en la biblioteca. El sonido venía impreciso y sordo, como un volcarse de silla sobre la alfombra o un ahogado susurro de conversación. También lo oí, al mismo tiempo o un segundo después, en el fondo del pasillo que traía desde aquellas piezas hasta la puerta. Me tiré contra la puerta antes de que fuera demasiado tarde, la cerré de golpe apoyando el cuerpo; felizmente la llave estaba puesta de nuestro lado y además corrí el gran cerrojo para más seguridad.

Fui a la cocina, calenté la pavita, y cuando estuve de vuelta con la bandeja del mate le dije a Irene:

-Tuve que cerrar la puerta del pasillo. Han tomado la parte del fondo.

Dejó caer el tejido y me miró con sus graves ojos cansados.

-¿Estás seguro?

Asentí.

-Entonces -dijo recogiendo las agujas- tendremos que vivir en este lado.

Yo cebaba el mate con mucho cuidado, pero ella tardó un rato en reanudar su labor. Me acuerdo que me tejía un chaleco gris; a mí me gustaba ese chaleco.

Los primeros días nos pareció penoso porque ambos habíamos dejado en la parte tomada muchas cosas que queríamos. Mis libros de literatura francesa, por ejemplo, estaban todos en la biblioteca. Irene extrañaba unas carpetas, un par de pantuflas que tanto la abrigaban en invierno. Yo sentía mi pipa de enero y creo que Irene pensó en una botella de Hesperidina de muchos años. Con frecuencia (pero esto solamente sucedió los primeros días) cerrábamos algún cajón de las cómodas y nos mirábamos con tristeza.

-No está aquí.

Y era una cosa más de todo lo que habíamos perdido al otro lado de la casa.

Pero también tuvimos ventajas. La limpieza se simplificó tanto que aun levantándose tardísimo, a las nueve y media por ejemplo, no daban las once y ya estábamos de brazos cruzados. Irene se acostumbró a ir conmigo a la cocina y ayudarme a preparar el almuerzo. Lo pensamos bien, y se decidió esto: mientras yo preparaba el almuerzo, Irene cocinaría platos para comer fríos de noche. Nos alegramos porque siempre resultaba molesto tener que abandonar los dormitorios al atardecer y ponerse a cocinar. Ahora nos bastaba con la mesa en el dormitorio de Irene y las fuentes de comida fiambre.

Irene estaba contenta porque le quedaba más tiempo para tejer. Yo andaba un poco perdido a causa de los libros, pero por no afligir a mi hermana me puse a revisar la colección de estampillas de papá, y eso me sirvió para matar el tiempo. Nos divertíamos mucho, cada uno en sus cosas, casi siempre reunidos en el dormitorio de Irene que era más cómodo. A veces Irene decía:

-Fijate este punto que se me ha ocurrido. ¿No da un dibujo de trébol?

Un rato después era yo el que le ponía ante los ojos un cuadradito de papel para que viese el mérito de algún sello de Eupen y Malmédy. Estábamos bien, y poco a poco empezábamos a no pensar. Se puede vivir sin pensar.

Cuando Irene soñaba en alta voz yo me desvelaba en seguida. Nunca pude habituarme a esa voz de estatua o papagayo, voz que viene de los sueños y no de la garganta. Irene decía que mis sueños consistían en grandes sacudones que a veces hacían caer el cobertor. Nuestros dormitorios tenían el living de por medio, pero de noche se escuchaba cualquier cosa en la casa. Nos oíamos respirar, toser, presentíamos el ademán que conduce a la llave del velador, los mutuos y frecuentes insomnios.

Aparte de eso todo estaba callado en la casa. De día eran los rumores domésticos, el roce metálico de las agujas de tejer, un crujido al pasar las hojas del álbum filatélico. La puerta de roble, creo haberlo dicho, era maciza. En la cocina y el baño, que quedaban tocando la parte tomada, nos poníamos a hablar en voz más alta o Irene cantaba canciones de cuna. En una cocina hay demasiados ruidos de loza y vidrios para que otros sonidos irrumpan en ella. Muy pocas veces permitíamos allí el silencio, pero cuando tornábamos a los dormitorios y al living, entonces la casa se ponía callada y a media luz, hasta pisábamos despacio para no molestarnos. Yo creo que era por eso que de noche, cuando Irene empezaba a soñar en alta voz, me desvelaba en seguida.

Es casi repetir lo mismo salvo las consecuencias. De noche siento sed, y antes de acostarnos le dije a Irene que iba hasta la cocina a servirme un vaso de agua. Desde la puerta del dormitorio (ella tejía) oí ruido en la cocina; tal vez en la cocina o tal vez en el baño porque el codo del pasillo apagaba el sonido. A Irene le llamó la atención mi brusca manera de detenerme, y vino a mi lado sin decir palabra. Nos quedamos escuchando los ruidos, notando claramente que eran de este lado de la puerta de roble, en la cocina y el baño, o en el pasillo mismo donde empezaba el codo casi al lado nuestro.

No nos miramos siquiera. Apreté el brazo de Irene y la hice correr conmigo hasta la puerta cancel, sin volvernos hacia atrás. Los ruidos se oían más fuerte pero siempre sordos, a espaldas nuestras. Cerré de un golpe la cancel y nos quedamos en el zaguán. Ahora no se oía nada.

-Han tomado esta parte -dijo Irene. El tejido le colgaba de las manos y las hebras iban hasta la cancel y se perdían debajo. Cuando vio que los ovillos habían quedado del otro lado, soltó el tejido sin mirarlo.

-¿Tuviste tiempo de traer alguna cosa? -le pregunté inútilmente.

-No, nada.

Estábamos con lo puesto. Me acordé de los quince mil pesos en el armario de mi dormitorio. Ya era tarde ahora.

Como me quedaba el reloj pulsera, vi que eran las once de la noche. Rodeé con mi brazo la cintura de Irene (yo creo que ella estaba llorando) y salimos así a la calle. Antes de alejarnos tuve lástima, cerré bien la puerta de entrada y tiré la llave a la alcantarilla. No fuese que a algún pobre diablo se le ocurriera robar y se metiera en la casa, a esa hora y con la casa tomada.

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El General mexicano Francisco Serrano fumaba y leía,
hundido en un sillón del casino militar de Sonora.
El General leía el diario.
El diario estaba cabeza abajo.
El Presidente Alvaro Obregón quiso saber:
-¿Usted lee siempre el diario al revés?
El General asintió.
-¿Y se puede saber por qué?
-Por experiencia, Presidente. Por experiencia.


(Debés tener Adobe Flash Player instalado)


Se habrán derramado ríos de bytes tratando de definir “la felicidad”, partiendo en los poemas líricos y llegando a los edulcorados sobrecitos de azúcar.

Según el optimismo teutón “la felicidad es como el arco iris: nunca se ve sobre la casa propia”, en contraste al pragmatismo gallego, donde se es feliz con “salud, amor y pesetas!” (y hace alguna mención a la bragueta). Dijo Leon Tolstoi -sorprendido en su clase de yoga- “no hay más que una manera de ser feliz: vivir para los demás”. Y para el polémico Abraham Lincoln “casi todas las personas son tan felices como deciden serlo”. Pero no seamos tan solemnes si de felicidad se trata, Sigmund Freud, haciendo gala del humor austríaco acotó, que “existen dos maneras de ser feliz en esta vida, una es hacerse el idiota y la otra serlo”, años después sufrió el plagio de
Felipe Solá. Para llegar al cierre de Groucho con su famoso: “Hijo mío, la felicidad está hecha de pequeñas cosas:...

Cualquiera puede escribir un sobrecito de azúcar. Para mi “la felicidad es sólo una cuestión de expectativas”. Si hubiera soñado con pasar este verano en la pelopincho y hoy estuviera escribiendo desde Mardel,... sería feliz. Si mis planes incluían conocer a Mickey o visitar a mi tía de Acapulco, hoy estaría verdaderamente frustrado escribiendo bajo la misma sombrilla en La Feliz.
Tu felicidad de hoy depende de cómo te imaginabas ayer, la de todo el mundo.

Podemos acordar la primera conclusión: si mi felicidad depende de las expectativas, contra más “moderadas” sean estas expectativas más probabilidades tengo de ser feliz. Entre el nirvana de Sidarta Gautama y la avaricia de Gordon Gekko, puedo elegir dónde está mi felicidad y qué estoy dispuesto a hacer por alcanzarla.

Ya sé, estás pensando que tu felicidad no tenía sede en Mardel o Disney, quizás era leer un libro, pasar más tiempo con tu familia, salir con amigos, o tener… “un pequeño yate, una pequeña mansión, una pequeña fortuna…

La segunda y obvia conclusión, es que a todos no nos hacen felices las mismas cosas. Nuestras expectativas -más o menos moderadas- apuntan en diferentes direcciones y van mutando al ritmo de nuestra cabellera. Ya no te sorprende que al mismo argentino que este año lo hizo feliz Mardel, no lo consiga el próximo con nada menos que un bronceado en Punta.

La felicidad del candidato

No se habrán derramado ríos de bytes, pero sí de bits, tratando de definir qué lleva a un votante hasta su candidato, ¿qué define su voto? Están quienes aseguran haber leído la respuesta en el resumen ejecutivo que volanteó Managment & Frut: “ganará quien pueda bajar la inseguridad!” decía un doxóforo en un canal de cable, disputando los gritos vacantes con quien apuntaba a bajar la inflación, interrumpido a su vez por un pensador contemporáneo a quien no se escuchó la tercer primera prioridad, pero se lo vio flamear unos dólares con su mano.

Habitantes del otro borde en la grieta están persuadidos (homenajeando a RA) que el secreto es convencer a los noveles usuarios de cloacas en el segundo cordón, que también lo serán de agua potable o de gas. Otro secreto muy guardado en los afiches propone una famosa “profundización” del modelo, queda claro que quieren hundir algo pero no siempre que.

Haciendo abuso de la simplificación, yo creo que un votante se acerca al candidato que le genera mejores y más creíbles expectativas de ser feliz. Lo que nos deja varios párrafos más arriba, en la segunda y obvia conclusión. Para algunos las expectativas apuntan a que todos tengan las mismas oportunidades de crecer, para otros al crecimiento en la tasa de interés a plazo fijo. Algunos aspiran a un trabajo que les brinde dignidad, otros a dejar de trabajar para vivir de la renta. Acá no hay delito.

En esta carrera por armar la cajita feliz con las mejores y más creíbles expectativas, los candidatos de la oposición tienen su pro (cuac) y sus contras. Aprovechando que no tienen internas (ya que son todas listas colectoras de Clarín), cada combo nos podrá vender un mundo mágico, donde no existe el miedo o el dolor, donde los zócalos de TN te despierten con aforismos de Narosky. Y podrán venderte su cajita sin receta y sin precio, argumentando que el tiempo es tirano para explicarlo en el programa de Santiago del Moro. Ellos no deben -ni pueden- probar que son buenos cocinando la hamburguesa de su cajita, no pueden explicar cómo bajaron el índice de GINI en la CABA y en Tigre, o qué medidas tomaron para el crecimiento de su PBI.
No pueden probar que serán buenos Presidentes. La cajita feliz puede tener colores vistosos pero no hay muestra gratis, es una compra a ciegas.

Para los candidatos del oficialismo es todo lo contrario, es la lógica inversa. Después de 12 años tienen la posibilidad de basar su credibilidad en el pasado, pueden ofrecer la creación de empleo porque crearon millones de puestos de trabajo, la creación de escuelas porque fundaron más de 10 universidades, la mejora en la salud pública porque incorporaron 13 vacunas gratuitas…, pueden prometer el agua potable porque dieron la cloaca.

La gran trampa de esta ventaja radica en la primera conclusión, a mayor cantidad de hechos aportados para construir credibilidad detrás de su cajita feliz, menos moderadas son las expectativas de sus votantes y por lo tanto más difíciles de cubrir. Incluso algunos podrás pensar "si me dieron la cloaca y no el agua, es porque con el agua ellos no pueden" (reemplazando "con el agua" por otros desafíos pendientes a elección del pensador).

La salida a este método de selección en comida rápida, es educar al paladar. “Debemos ideologizar al pueblo!” diría un caudillo en los 50’. Cuantos más votantes entiendan que hay sólo dos escuelas de cocina para asar una hamburguesa, menos estarán expuestos a los comerciales electorales de los diarios y la televisión. En mi limitada visión sólo existen estos caminos para incrementar la posibilidad que nuestro candidato sea feliz, teniendo uno multi-target (uno como D.O.S.) que abarca más expectativas disparadas en diferentes direcciones, y persuadiendo al votante sobre las ventajas de seguir alimentando sus expectativas de este lado de la grieta, como la mejor forma de ir por lo que falta, unidos y organizados.
No ahorremos bits aclarando cuánto más saludable y positivo es el segundo camino.

Si tus expectativas de felicidad se identifican con las pequeñas cosas que ironizaba Groucho, encontrarás tu mejor elección entre los candidatos del multimedio.
Pero si crees que tu vida será mejor cuando todos los argentinos conozcan La Feliz… bueno, ya sabés como se viaja hasta allá.

Sergio Marino

Bron | Broen, ya su título nos da una pista, Bron en danés y Broen en sueco, nos anticipa una serie en coproducción entre Dinamarca y Suecia, o más exactamente entre las ciudades de Copenhague y Malmö respectivamente, que están unidas desde el año 2000 por El Puente.

Las series con una dupla protagónica de personalidad incompatible nacieron prácticamente con la televisión, desde
The Persuaders! (Dos Tipos Audaces) hasta The X-Files, pasando por CHiPs '99 y Starsky & Hutch, pero en este caso le dieron una vuelta de rosca más que interesante. El inspector danés llamado Martin Rhode, interpretado por excelente actor Kim Bodnia (Skytten, Frygtelig lykkelig, Ekko) destinado a grandes papeles, es un tipo afable, entrador, macanudo dirían en el barrio. En cambio la gélida inspectora sueca bautizada Saga Noren, encarnada por Sofia Helin (Masjävlar, Nina Frisk, Arn - Tempelriddaren) parece estar dentro del espectro autista, incapaz de interpretar una ironía o responder con una sonrisa. El funcionamiento de esta pareja, por momentos insostenible y por otros cómica, es una gran base para un argumento de novela negra.

Como ya vimos en otras entregas del cine escandinavo, la técnica es impecable, la música, la dirección, la dinámica de cada capítulo… todo es inobjetable. Al igual que su predecesora Forbrydelsen, la intriga se mantiene sostenida y sólo se comienza a desenmarañar en los últimos capítulos. Y así como nuestros hermanos de Hollywood hicieron una versión de Forbrydelsen llamada The Killing, también hicieron una copia de Bron | Broen titulada The Bridge. Viven rehaciendo lo que ya era perfecto.

Mi recomendación, si te gustó Forbrydelsen (The Killing) no te pierdas Bron | Broen. Si te gusta el cine escandinavo (Borgen, Nymphomaniac, Äkta människor, Flammen og Citronen, Män som hatar kvinnor) dejá lo que estés viendo y comenzó a bajarla. La serie es Notable [****].

TÍTULO ORIGINAL: Bron | Broen
AÑO: 2011
DURACIÓN: 60 min.
PAÍS: Suecia/Dinamarca
DIRECTOR: Henrik Georgsson, Morten Arnfred, Charlotte Sieling, Kathrine Windfeld, Lisa Siwe
GUIÓN: Camilla Ahlgren, Mans Marlind, Hans Rosenfeldt, Nikolaj Scherfig, Björn Stein
MÚSICA: Patrik Andren, Uno Helmersson, Johan Söderqvist
FOTOGRAFÍA: Jorgen Johansson, Olof Johnson, Ari Willey
REPARTO: Sofia Helin, Kim Bodnia, Dag Malmberg, Puk Scharbau, Emil Birk Hartmann, Rafael Pettersson, Anette Lindbäck, Said Legue, Sarah Boberg, Christian Hillborg, Magnus Krepper, Kristian Lima de Faria, Maria Sundbom
PRODUCTORA: Coproducción Suecia-Dinamarca; Filmlance International AB / Nimbus Film Productions / Sveriges Television (SVT) / Zweites Deutsches Fernsehen (ZDF) / Danmarks Radio (DR) / ZDF Enterprises / Norsk Rikskringkasting (NRK)
GÉNERO: Serie de TV. Intriga. Thriller | Asesinos en serie
SINOPSIS: El puente que une Malmö (Suecia) y Copenhague (Dinamarca) sufre un apagón de 45 segundos en medio de la noche. Cuando se recupera la luz, aparece el cadáver de una mujer en la línea que separa ambos países. Acuden comisarios de ambas nacionalidades. Parece un caso de la policía sueca ya que la víctima era de ese país, pero el cuerpo esconde muchas sorpresas, y los daneses se verán involucrados. Y no será la única víctima: hay un plan meticulosamente organizado para causar el terror en la población de ambos países, y las bajas se suceden por doquier.
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Cuando Néstor me contó de su candidatura a Presidente en el 2003 le dije que cuente con migo, y pregunté: ¿cuántos somos?. Él me respondió: Cristina, Daniel y yo… vos sos el cuarto”, Aníbal “bigote” Fernández, en ese momento Senador de la Nación, 29 de mayo de 2014 en la Gran Cena MAK.

Se conoce como la paradoja Daniel “motonauta” Scioli, a la necesidad de especificar previamente al exacto espacio político desde el cual alguien critica, al imposible de definir políticamente pre-candidato a Presidente por el FPV. Y cumpliendo con ese precepto, arranco.

Yo no abono al discurso de “cuanto peor, mejor” como medio de construcción. Creo en las fuerzas políticas con vocación de transformar desde el poder, y eso implica ganar elecciones. La primera ley concluye en: quiero ganar las elecciones del 2015. Si en el análisis político alguien pierde esa premisa en algún escenario imaginario, sepa que yo ya me bajé de su colectivo.

Además de pretender una victoria del kirchnerismo para el 2015, desearía –y para eso trabajo– que lo haga con un candidato que no sólo continúe con este proyecto político, sino que lo profundice. Y en ese camino identifico a Agustín Rossi, también a Sergio Urribarri, incluso podría ser Aníbal Fernández o Jorge Capitanich, y me permito soñar (mucho) con Axel Kicillof, pero no uso el etcétera porque aquí no aplica. Pero como bien afirma Isaac Asimov en el cierre de la segunda ley de la robótica, me gustaría ganar con ellos “excepto que esto entrase en conflicto con la primera ley”. Y en ese silogismo, el hombre que pasa al frente como una locomotora es nuestro Ministro del Interior y Transporte, Florencio Randazzo.

Ahora bien… como todos saben (o debieran saber) las leyes de la robótica son tres, lo que convierte en perfectamente factible, que en algún universo me vean impulsando la candidatura del FPV con Daniel Osvaldo Scioli (DOS), si la opción sobre rieles conspira al cumplimiento de la primera ley.


Habiendo concluido con este sinfín de condicionales, me pregunto y les pregunto a los kirchneristas: Si Néstor entendió que la primer necesidad de su proyecto era sumar a quien aportaba votos más cercanos a la centro-derecha. Si Cristina decidió que esos votos seguían siendo válidos para ganar dos veces las elecciones. ¿Por qué lo criticamos al motonauta cuando va por sus votos al evento del Grupo Clarín?, por el contrario yo espero verlo hoy sentado en la mesa de la detestable señora, para rapiñar algún votante más entre el postre y alguno de sus exabruptos. ¿O acaso mi estimado Carlos Kunkel o la querida Hebe de Bonafini, podrían sentarse en esa hedionda mesa para traer esos votos?

Nuestra misión es cumplir con la primera ley, sumar cada voto necesario, todo hecho político debe analizarse en la medida que sume o reste a ese propósito. Dejen a Scioli hacer su trabajo y no descuidemos el nuestro. Yo creo firmemente que en las PASO el DOS sale segundo, y espero que para entonces nos haya dejado los votos necesarios para ganar en primera vuelta con un candidato K.


El 2015 ya llegó, las apuestas están abiertas…

Sergio Marino