Tecnología

"Internet es mucho más que una tecnología. Es un medio de comunicación, de interacción y de organización social". [Manuel Castells]

Política

"No quiero ser la izquierda de los que pasa, quiero ser lo que pasa". [Martín Sabbatella]

Películas

"Nunca voy a ver películas donde el pecho del héroe es mayor que el de la heroína". [Groucho Marx]

CiberEncuentro.net

Un espacio creado por militantes de Nuevo Encuentro, donde podés conocer información sobre páginas de Facebook, Twitter, Blogs y YouTube que publican contenidos del partido o sus militantes.

MAKnual del Militante Pasivo

Grupo de autoayuda para quienes padecen ciertas molestias ante comentarios antiK o incluso descubren alguna tolerancia al peronismo.

Music

"Haría cualquier cosa por recuperar la juventud... excepto hacer ejercicio, madrugar, o ser un miembro útil de la comunidad". [Oscar Wilde]

Olé Open Bar

Olé Open Bar participó en un momento muy especial de Buenos Aires, y de mi vida personal. Si pasaste por Olé, seguro tenés una historia que contar.

5 de marzo de 2016

Los Peligros Del Contexto Y El Enemigo Endemoniado

En la última Gran Cena MAK –hoy convertida en el maná K– surgió un contrapunto interesante cuando nuestro Maestro de Luz ElBosnio, el Sri Sri Ravi Shankar del kirchnerismo de salón, nos intentó iluminar sobre los peligros del contexto y el enemigo endemoniado.

Tal como él sentenciaba hace cuatro años en La Dictadura y los Monstruos: “Juzgar a Astiz es más fácil que juzgar a Martínez de Hoz o al gerente de Recursos Humanos que le entregó la lista de sindicalistas a limpiar. Astiz puede oficiar de monstruo, de psicótico asesino que mata por maldad”...pero “Astiz es un extraño psicótico asesino que dejó de asesinar apenas el Estado se lo dejó de pedir. No es que sea un humanista, probablemente su extraña vocación lo haya llevado a ser lo que fue antes que a trabajar en la Esquina de las Flores, pero lo relevante es que no mataba por falta de algún filtro moral, sino como parte de un proyecto político (lo que por supuesto, no le quita responsabilidad penal)”. En este satori el Sri Sri actualizó el contexto en torno a nuestra vívida Revolución de la Alegría, y en el triste papel de Astiz se mencionaron algunos funcionarios, devotos de Martínez de Hoz, que ocuparon el exagerado papel a solo efecto de exponer el punto disruptivo que pretendía nuestro Maestro.

Para Hollywood resultó imprescindible demonizar a los nazis con dificultades para pronunciar las erres y a los japoneses que miraban todos sospechosamente. Sería insoportable para un pueblo masacrar otra nación, si no vieran a cada ser humano en ella como un enemigo genéticamente endemoniado, asesinos vocacionales que únicamente podían purificarse con el fuego de la libertad yanqui. Ya todos entendimos que esta simplificación es tan absurda como ficticia, sin embargo la seguimos aplicando a diario.

En esta MAKcena ElBosnio aseguraba conocer a neo-liberales que besaban a sus hijos antes de dormir, que se enternecían ante el dolor de su mascota e incluso, estarían de acuerdo en pedir por la paz en el mundo en caso de llegar a reinas de belleza. Mientras esquivaba un par de empanas frozen, llegó a decir que “tenía un amigo neo-liberal” que prefería para los argentinos la riqueza antes que la pobreza, el pleno empleo antes que el desempleo y la prosperidad antes que el caos.
Para él nuestras diferencias se resumían en las prioridades, la elección de diferentes caminos para llegar a utopías bastante similares. Antes de asimilar el último sillazo, se le escuchó advertir sobre el riesgo de construir un imaginario pueblo neo-liberal de astices, de nazis, de enemigos irracionalmente malignos que jadean ante el crecimiento de la pobreza y el desempleo… podría ser un error político.

La teoría de los dos otros

Fue en ese momento cuando desde la mesa de Robi partió una botella de El Peronista, con destino fijado entre los tiradores del anfitrión. Sus comensales ya juntaban firmas para iniciarle juicio político a nuestro Maestro de Luz, y uno de ellos le respondió: “no puedo estar más en desacuerdo, el neo-liberalismo jamás puede ser beneficioso para nosotros porque tener éxito, para ellos, es profundizar las desigualdades”. Me recordó a un párrafo de Friedrich A. Hayek en Camino De Servidumbre (algo así como El MAKnual del Militante Pasivo para los liberales), donde indignado afirma: “los hombres se han acostumbrado tanto a su nueva prosperidad que ahora las desigualdades les parecen insoportables e injustificadas”.

Desde la militancia nac & pop unida y organizada no todos están de acuerdo con el postulado de ElBosnio, no todos creen que para un argentino no puede haber nada mejor que otro argentino. Que todo argentino sano quiere el bienestar para su pueblo, aunque algunos inicien atendiendo las carencias de los más necesitados y otros sincerándolas. Desde la visión del núcleo duro se ve al liberalismo como la ideología económica darwiniana que cree en la selección natural del más fuerte, en la desigualdad como una piedra angular de nuestra sociedad y del ser humano que responde al orden natural de las cosas. Y por lo tanto el índice de GINI es sólo una aberrante creación populista que no debiera existir.

En esa visión del neo-liberalismo nuestro mejor amigo de la infancia, el padrino de nuestros hijos, se convierte en el enemigo cuando colabora al éxito del modelo que naturaliza la exclusión como un eslabón más del progreso social.

Así como en la isla de Lost, “los otros” siempre son “los otros” y sólo cambian de rostro según la orilla desde la cual se los llame. Los neo-liberales militantes de la ola amarilla tienen las mismas certezas sobre las consecuencias de aplicar las recetas nac & pop, que los segundos sobre las recetas liberales. Para “los otros”, detrás de las políticas proteccionistas de la izquierda se siembran campos de vagos, lastre improductivo que resta estímulo a quien realmente crea valor y contribuye al progreso social. Optar por ese camino conduce inexorablemente a una sociedad que administra su pobreza, que iguala hacia abajo, donde sólo puede crecer la ineficiencia al amparo de un Estado tonto, que atonta como una madre sobreprotectora.

En esa visión que comparten el amigo neo-liberal de ElBosnio y mi hermano gorila, el mejor amigo de la infancia, el padre de su ahijado, se convierte en el enemigo cuando colabora al éxito del modelo que naturaliza la ineficiencia como un eslabón más del progreso social.

Hace apenas un año, un contexto naturalizaba una visión ante los ojos indignados de quienes pensaban diferente, que añoraban un fin de ciclo a diario que terminara con esa pesadilla. Hoy cambió el contexto, los otros son los otros y sólo coinciden en la añoranza.

¿Pueden ambos tener razón y se llaga al bienestar por un sólo camino?
¿La Patria es el otro, o el otro sólo es el enemigo?

Sergio Marino

9 de mayo de 2015

Casa Tomada - Julio Cortázar



Nos gustaba la casa porque aparte de espaciosa y antigua (hoy que las casas antiguas sucumben a la más ventajosa liquidación de sus materiales) guardaba los recuerdos de nuestros bisabuelos, el abuelo paterno, nuestros padres y toda la infancia.

Nos habituamos Irene y yo a persistir solos en ella, lo que era una locura pues en esa casa podían vivir ocho personas sin estorbarse. Hacíamos la limpieza por la mañana, levantándonos a las siete, y a eso de las once yo le dejaba a Irene las últimas habitaciones por repasar y me iba a la cocina. Almorzábamos al mediodía, siempre puntuales; ya no quedaba nada por hacer fuera de unos pocos platos sucios. Nos resultaba grato almorzar pensando en la casa profunda y silenciosa y cómo nos bastábamos para mantenerla limpia. A veces llegábamos a creer que era ella la que no nos dejó casarnos. Irene rechazó dos pretendientes sin mayor motivo, a mí se me murió María Esther antes que llegáramos a comprometernos. Entramos en los cuarenta años con la inexpresada idea de que el nuestro, simple y silencioso matrimonio de hermanos, era necesaria clausura de la genealogía asentada por nuestros bisabuelos en nuestra casa. Nos moriríamos allí algún día, vagos y esquivos primos se quedarían con la casa y la echarían al suelo para enriquecerse con el terreno y los ladrillos; o mejor, nosotros mismos la voltearíamos justicieramente antes de que fuese demasiado tarde.

Irene era una chica nacida para no molestar a nadie. Aparte de su actividad matinal se pasaba el resto del día tejiendo en el sofá de su dormitorio. No sé por qué tejía tanto, yo creo que las mujeres tejen cuando han encontrado en esa labor el gran pretexto para no hacer nada. Irene no era así, tejía cosas siempre necesarias, tricotas para el invierno, medias para mí, mañanitas y chalecos para ella. A veces tejía un chaleco y después lo destejía en un momento porque algo no le agradaba; era gracioso ver en la canastilla el montón de lana encrespada resistiéndose a perder su forma de algunas horas. Los sábados iba yo al centro a comprarle lana; Irene tenía fe en mi gusto, se complacía con los colores y nunca tuve que devolver madejas. Yo aprovechaba esas salidas para dar una vuelta por las librerías y preguntar vanamente si había novedades en literatura francesa. Desde 1939 no llegaba nada valioso a la Argentina.

Pero es de la casa que me interesa hablar, de la casa y de Irene, porque yo no tengo importancia. Me pregunto qué hubiera hecho Irene sin el tejido. Uno puede releer un libro, pero cuando un pullover está terminado no se puede repetirlo sin escándalo. Un día encontré el cajón de abajo de la cómoda de alcanfor lleno de pañoletas blancas, verdes, lila. Estaban con naftalina, apiladas como en una mercería; no tuve valor para preguntarle a Irene qué pensaba hacer con ellas. No necesitábamos ganarnos la vida, todos los meses llegaba la plata de los campos y el dinero aumentaba. Pero a Irene solamente la entretenía el tejido, mostraba una destreza maravillosa y a mí se me iban las horas viéndole las manos como erizos plateados, agujas yendo y viniendo y una o dos canastillas en el suelo donde se agitaban constantemente los ovillos. Era hermoso.

Cómo no acordarme de la distribución de la casa. El comedor, una sala con gobelinos, la biblioteca y tres dormitorios grandes quedaban en la parte más retirada, la que mira hacia Rodríguez Peña. Solamente un pasillo con su maciza puerta de roble aislaba esa parte del ala delantera donde había un baño, la cocina, nuestros dormitorios y el living central, al cual comunicaban los dormitorios y el pasillo. Se entraba a la casa por un zaguán con mayólica, y la puerta cancel daba al living. De manera que uno entraba por el zaguán, abría la cancel y pasaba al living; tenía a los lados las puertas de nuestros dormitorios, y al frente el pasillo que conducía a la parte más retirada; avanzando por el pasillo se franqueaba la puerta de roble y mas allá empezaba el otro lado de la casa, o bien se podía girar a la izquierda justamente antes de la puerta y seguir por un pasillo más estrecho que llevaba a la cocina y el baño. Cuando la puerta estaba abierta advertía uno que la casa era muy grande; si no, daba la impresión de un departamento de los que se edifican ahora, apenas para moverse; Irene y yo vivíamos siempre en esta parte de la casa, casi nunca íbamos más allá de la puerta de roble, salvo para hacer la limpieza, pues es increíble cómo se junta tierra en los muebles. Buenos Aires será una ciudad limpia, pero eso lo debe a sus habitantes y no a otra cosa. Hay demasiada tierra en el aire, apenas sopla una ráfaga se palpa el polvo en los mármoles de las consolas y entre los rombos de las carpetas de macramé; da trabajo sacarlo bien con plumero, vuela y se suspende en el aire, un momento después se deposita de nuevo en los muebles y los pianos.

Lo recordaré siempre con claridad porque fue simple y sin circunstancias inútiles. Irene estaba tejiendo en su dormitorio, eran las ocho de la noche y de repente se me ocurrió poner al fuego la pavita del mate. Fui por el pasillo hasta enfrentar la entornada puerta de roble, y daba la vuelta al codo que llevaba a la cocina cuando escuché algo en el comedor o en la biblioteca. El sonido venía impreciso y sordo, como un volcarse de silla sobre la alfombra o un ahogado susurro de conversación. También lo oí, al mismo tiempo o un segundo después, en el fondo del pasillo que traía desde aquellas piezas hasta la puerta. Me tiré contra la puerta antes de que fuera demasiado tarde, la cerré de golpe apoyando el cuerpo; felizmente la llave estaba puesta de nuestro lado y además corrí el gran cerrojo para más seguridad.

Fui a la cocina, calenté la pavita, y cuando estuve de vuelta con la bandeja del mate le dije a Irene:

-Tuve que cerrar la puerta del pasillo. Han tomado la parte del fondo.

Dejó caer el tejido y me miró con sus graves ojos cansados.

-¿Estás seguro?

Asentí.

-Entonces -dijo recogiendo las agujas- tendremos que vivir en este lado.

Yo cebaba el mate con mucho cuidado, pero ella tardó un rato en reanudar su labor. Me acuerdo que me tejía un chaleco gris; a mí me gustaba ese chaleco.

Los primeros días nos pareció penoso porque ambos habíamos dejado en la parte tomada muchas cosas que queríamos. Mis libros de literatura francesa, por ejemplo, estaban todos en la biblioteca. Irene extrañaba unas carpetas, un par de pantuflas que tanto la abrigaban en invierno. Yo sentía mi pipa de enero y creo que Irene pensó en una botella de Hesperidina de muchos años. Con frecuencia (pero esto solamente sucedió los primeros días) cerrábamos algún cajón de las cómodas y nos mirábamos con tristeza.

-No está aquí.

Y era una cosa más de todo lo que habíamos perdido al otro lado de la casa.

Pero también tuvimos ventajas. La limpieza se simplificó tanto que aun levantándose tardísimo, a las nueve y media por ejemplo, no daban las once y ya estábamos de brazos cruzados. Irene se acostumbró a ir conmigo a la cocina y ayudarme a preparar el almuerzo. Lo pensamos bien, y se decidió esto: mientras yo preparaba el almuerzo, Irene cocinaría platos para comer fríos de noche. Nos alegramos porque siempre resultaba molesto tener que abandonar los dormitorios al atardecer y ponerse a cocinar. Ahora nos bastaba con la mesa en el dormitorio de Irene y las fuentes de comida fiambre.

Irene estaba contenta porque le quedaba más tiempo para tejer. Yo andaba un poco perdido a causa de los libros, pero por no afligir a mi hermana me puse a revisar la colección de estampillas de papá, y eso me sirvió para matar el tiempo. Nos divertíamos mucho, cada uno en sus cosas, casi siempre reunidos en el dormitorio de Irene que era más cómodo. A veces Irene decía:

-Fijate este punto que se me ha ocurrido. ¿No da un dibujo de trébol?

Un rato después era yo el que le ponía ante los ojos un cuadradito de papel para que viese el mérito de algún sello de Eupen y Malmédy. Estábamos bien, y poco a poco empezábamos a no pensar. Se puede vivir sin pensar.

Cuando Irene soñaba en alta voz yo me desvelaba en seguida. Nunca pude habituarme a esa voz de estatua o papagayo, voz que viene de los sueños y no de la garganta. Irene decía que mis sueños consistían en grandes sacudones que a veces hacían caer el cobertor. Nuestros dormitorios tenían el living de por medio, pero de noche se escuchaba cualquier cosa en la casa. Nos oíamos respirar, toser, presentíamos el ademán que conduce a la llave del velador, los mutuos y frecuentes insomnios.

Aparte de eso todo estaba callado en la casa. De día eran los rumores domésticos, el roce metálico de las agujas de tejer, un crujido al pasar las hojas del álbum filatélico. La puerta de roble, creo haberlo dicho, era maciza. En la cocina y el baño, que quedaban tocando la parte tomada, nos poníamos a hablar en voz más alta o Irene cantaba canciones de cuna. En una cocina hay demasiados ruidos de loza y vidrios para que otros sonidos irrumpan en ella. Muy pocas veces permitíamos allí el silencio, pero cuando tornábamos a los dormitorios y al living, entonces la casa se ponía callada y a media luz, hasta pisábamos despacio para no molestarnos. Yo creo que era por eso que de noche, cuando Irene empezaba a soñar en alta voz, me desvelaba en seguida.

Es casi repetir lo mismo salvo las consecuencias. De noche siento sed, y antes de acostarnos le dije a Irene que iba hasta la cocina a servirme un vaso de agua. Desde la puerta del dormitorio (ella tejía) oí ruido en la cocina; tal vez en la cocina o tal vez en el baño porque el codo del pasillo apagaba el sonido. A Irene le llamó la atención mi brusca manera de detenerme, y vino a mi lado sin decir palabra. Nos quedamos escuchando los ruidos, notando claramente que eran de este lado de la puerta de roble, en la cocina y el baño, o en el pasillo mismo donde empezaba el codo casi al lado nuestro.

No nos miramos siquiera. Apreté el brazo de Irene y la hice correr conmigo hasta la puerta cancel, sin volvernos hacia atrás. Los ruidos se oían más fuerte pero siempre sordos, a espaldas nuestras. Cerré de un golpe la cancel y nos quedamos en el zaguán. Ahora no se oía nada.

-Han tomado esta parte -dijo Irene. El tejido le colgaba de las manos y las hebras iban hasta la cancel y se perdían debajo. Cuando vio que los ovillos habían quedado del otro lado, soltó el tejido sin mirarlo.

-¿Tuviste tiempo de traer alguna cosa? -le pregunté inútilmente.

-No, nada.

Estábamos con lo puesto. Me acordé de los quince mil pesos en el armario de mi dormitorio. Ya era tarde ahora.

Como me quedaba el reloj pulsera, vi que eran las once de la noche. Rodeé con mi brazo la cintura de Irene (yo creo que ella estaba llorando) y salimos así a la calle. Antes de alejarnos tuve lástima, cerré bien la puerta de entrada y tiré la llave a la alcantarilla. No fuese que a algún pobre diablo se le ocurriera robar y se metiera en la casa, a esa hora y con la casa tomada.

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3 de mayo de 2015

Instrucciones Para Leer El Diario - Eduardo Galeano



El General mexicano Francisco Serrano fumaba y leía,
hundido en un sillón del casino militar de Sonora.
El General leía el diario.
El diario estaba cabeza abajo.
El Presidente Alvaro Obregón quiso saber:
-¿Usted lee siempre el diario al revés?
El General asintió.
-¿Y se puede saber por qué?
-Por experiencia, Presidente. Por experiencia.


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24 de enero de 2015

“Es La Felicidad… Estúpido!”

Se habrán derramado ríos de bytes tratando de definir “la felicidad”, partiendo en los poemas líricos y llegando a los edulcorados sobrecitos de azúcar.

Según el optimismo teutón “la felicidad es como el arco iris: nunca se ve sobre la casa propia”, en contraste al pragmatismo gallego, donde se es feliz con “salud, amor y pesetas!” (y hace alguna mención a la bragueta). Dijo Leon Tolstoi -sorprendido en su clase de yoga- “no hay más que una manera de ser feliz: vivir para los demás”. Y para el polémico Abraham Lincoln “casi todas las personas son tan felices como deciden serlo”. Pero no seamos tan solemnes si de felicidad se trata, Sigmund Freud, haciendo gala del humor austríaco acotó, que “existen dos maneras de ser feliz en esta vida, una es hacerse el idiota y la otra serlo”, años después sufrió el plagio de Felipe Solá. Para llegar al cierre de Groucho con su famoso: “Hijo mío, la felicidad está hecha de pequeñas cosas:...

Cualquiera puede escribir un sobrecito de azúcar. Para mi “la felicidad es sólo una cuestión de expectativas”. Si hubiera soñado con pasar este verano en la pelopincho y hoy estuviera escribiendo desde Mardel,... sería feliz. Si mis planes incluían conocer a Mickey o visitar a mi tía de Acapulco, hoy estaría verdaderamente frustrado escribiendo bajo la misma sombrilla en La Feliz.
Tu felicidad de hoy depende de cómo te imaginabas ayer, la de todo el mundo.

Podemos acordar la primera conclusión: si mi felicidad depende de las expectativas, contra más “moderadas” sean estas expectativas más probabilidades tengo de ser feliz. Entre el nirvana de Sidarta Gautama y la avaricia de Gordon Gekko, puedo elegir dónde está mi felicidad y qué estoy dispuesto a hacer por alcanzarla.

Ya sé, estás pensando que tu felicidad no tenía sede en Mardel o Disney, quizás era leer un libro, pasar más tiempo con tu familia, salir con amigos, o tener… “un pequeño yate, una pequeña mansión, una pequeña fortuna…

La segunda y obvia conclusión, es que a todos no nos hacen felices las mismas cosas. Nuestras expectativas -más o menos moderadas- apuntan en diferentes direcciones y van mutando al ritmo de nuestra cabellera. Ya no te sorprende que al mismo argentino que este año lo hizo feliz Mardel, no lo consiga el próximo con nada menos que un bronceado en Punta.

La felicidad del candidato

No se habrán derramado ríos de bytes, pero sí de bits, tratando de definir qué lleva a un votante hasta su candidato, ¿qué define su voto? Están quienes aseguran haber leído la respuesta en el resumen ejecutivo que volanteó Managment & Frut: “ganará quien pueda bajar la inseguridad!” decía un doxóforo en un canal de cable, disputando los gritos vacantes con quien apuntaba a bajar la inflación, interrumpido a su vez por un pensador contemporáneo a quien no se escuchó la tercer primera prioridad, pero se lo vio flamear unos dólares con su mano.

Habitantes del otro borde en la grieta están persuadidos (homenajeando a RA) que el secreto es convencer a los noveles usuarios de cloacas en el segundo cordón, que también lo serán de agua potable o de gas. Otro secreto muy guardado en los afiches propone una famosa “profundización” del modelo, queda claro que quieren hundir algo pero no siempre que.

Haciendo abuso de la simplificación, yo creo que un votante se acerca al candidato que le genera mejores y más creíbles expectativas de ser feliz. Lo que nos deja varios párrafos más arriba, en la segunda y obvia conclusión. Para algunos las expectativas apuntan a que todos tengan las mismas oportunidades de crecer, para otros al crecimiento en la tasa de interés a plazo fijo. Algunos aspiran a un trabajo que les brinde dignidad, otros a dejar de trabajar para vivir de la renta. Acá no hay delito.

En esta carrera por armar la cajita feliz con las mejores y más creíbles expectativas, los candidatos de la oposición tienen su pro (cuac) y sus contras. Aprovechando que no tienen internas (ya que son todas listas colectoras de Clarín), cada combo nos podrá vender un mundo mágico, donde no existe el miedo o el dolor, donde los zócalos de TN te despierten con aforismos de Narosky. Y podrán venderte su cajita sin receta y sin precio, argumentando que el tiempo es tirano para explicarlo en el programa de Santiago del Moro. Ellos no deben -ni pueden- probar que son buenos cocinando la hamburguesa de su cajita, no pueden explicar cómo bajaron el índice de GINI en la CABA y en Tigre, o qué medidas tomaron para el crecimiento de su PBI.
No pueden probar que serán buenos Presidentes. La cajita feliz puede tener colores vistosos pero no hay muestra gratis, es una compra a ciegas.

Para los candidatos del oficialismo es todo lo contrario, es la lógica inversa. Después de 12 años tienen la posibilidad de basar su credibilidad en el pasado, pueden ofrecer la creación de empleo porque crearon millones de puestos de trabajo, la creación de escuelas porque fundaron más de 10 universidades, la mejora en la salud pública porque incorporaron 13 vacunas gratuitas…, pueden prometer el agua potable porque dieron la cloaca.

La gran trampa de esta ventaja radica en la primera conclusión, a mayor cantidad de hechos aportados para construir credibilidad detrás de su cajita feliz, menos moderadas son las expectativas de sus votantes y por lo tanto más difíciles de cubrir. Incluso algunos podrás pensar "si me dieron la cloaca y no el agua, es porque con el agua ellos no pueden" (reemplazando "con el agua" por otros desafíos pendientes a elección del pensador).

La salida a este método de selección en comida rápida, es educar al paladar. “Debemos ideologizar al pueblo!” diría un caudillo en los 50’. Cuantos más votantes entiendan que hay sólo dos escuelas de cocina para asar una hamburguesa, menos estarán expuestos a los comerciales electorales de los diarios y la televisión. En mi limitada visión sólo existen estos caminos para incrementar la posibilidad que nuestro candidato sea feliz, teniendo uno multi-target (uno como D.O.S.) que abarca más expectativas disparadas en diferentes direcciones, y persuadiendo al votante sobre las ventajas de seguir alimentando sus expectativas de este lado de la grieta, como la mejor forma de ir por lo que falta, unidos y organizados.
No ahorremos bits aclarando cuánto más saludable y positivo es el segundo camino.

Si tus expectativas de felicidad se identifican con las pequeñas cosas que ironizaba Groucho, encontrarás tu mejor elección entre los candidatos del multimedio.
Pero si crees que tu vida será mejor cuando todos los argentinos conozcan La Feliz… bueno, ya sabés como se viaja hasta allá.

Sergio Marino

10 de enero de 2015

La Derecha Es El Otro

Se entiende como derecha, todo lo que no es kirchnerismo”, Agustín “chivo” Rossi, Ministro de Defensa, 5 de agosto de 2014 en la Gran Cena MAK.
Cuando Néstor me contó de su candidatura a Presidente en el 2003 le dije que cuente con migo, y pregunté: ¿cuántos somos?. Él me respondió: Cristina, Daniel y yo… vos sos el cuarto”, Aníbal “bigote” Fernández, en ese momento Senador de la Nación, 29 de mayo de 2014 en la Gran Cena MAK.

Se conoce como la paradoja Daniel “motonauta” Scioli, a la necesidad de especificar previamente al exacto espacio político desde el cual alguien critica, al imposible de definir políticamente pre-candidato a Presidente por el FPV. Y cumpliendo con ese precepto, arranco.

Yo no abono al discurso de “cuanto peor, mejor” como medio de construcción. Creo en las fuerzas políticas con vocación de transformar desde el poder, y eso implica ganar elecciones. La primera ley concluye en: quiero ganar las elecciones del 2015. Si en el análisis político alguien pierde esa premisa en algún escenario imaginario, sepa que yo ya me bajé de su colectivo.

Además de pretender una victoria del kirchnerismo para el 2015, desearía –y para eso trabajo– que lo haga con un candidato que no sólo continúe con este proyecto político, sino que lo profundice. Y en ese camino identifico a Agustín Rossi, también a Sergio Urribarri, incluso podría ser Aníbal Fernández o Jorge Capitanich, y me permito soñar (mucho) con Axel Kicillof, pero no uso el etcétera porque aquí no aplica. Pero como bien afirma Isaac Asimov en el cierre de la segunda ley de la robótica, me gustaría ganar con ellos “excepto que esto entrase en conflicto con la primera ley”. Y en ese silogismo, el hombre que pasa al frente como una locomotora es nuestro Ministro del Interior y Transporte, Florencio Randazzo.

Ahora bien… como todos saben (o debieran saber) las leyes de la robótica son tres, lo que convierte en perfectamente factible, que en algún universo me vean impulsando la candidatura del FPV con Daniel Osvaldo Scioli (DOS), si la opción sobre rieles conspira al cumplimiento de la primera ley.


Habiendo concluido con este sinfín de condicionales, me pregunto y les pregunto a los kirchneristas: Si Néstor entendió que la primer necesidad de su proyecto era sumar a quien aportaba votos más cercanos a la centro-derecha. Si Cristina decidió que esos votos seguían siendo válidos para ganar dos veces las elecciones. ¿Por qué lo criticamos al motonauta cuando va por sus votos al evento del Grupo Clarín?, por el contrario yo espero verlo hoy sentado en la mesa de la detestable señora, para rapiñar algún votante más entre el postre y alguno de sus exabruptos. ¿O acaso mi estimado Carlos Kunkel o la querida Hebe de Bonafini, podrían sentarse en esa hedionda mesa para traer esos votos?

Nuestra misión es cumplir con la primera ley, sumar cada voto necesario, todo hecho político debe analizarse en la medida que sume o reste a ese propósito. Dejen a Scioli hacer su trabajo y no descuidemos el nuestro. Yo creo firmemente que en las PASO el DOS sale segundo, y espero que para entonces nos haya dejado los votos necesarios para ganar en primera vuelta con un candidato K.


El 2015 ya llegó, las apuestas están abiertas…

Sergio Marino

10 de octubre de 2013

El Golem - Jorge Luis Borges



Si (como afirma el griego en el Cratilo)
el nombre es arquetipo de la cosa
en las letras de 'rosa' está la rosa
y todo el Nilo en la palabra 'Nilo'.

Y, hecho de consonantes y vocales,
habrá un terrible Nombre, que la esencia
cifre de Dios y que la Omnipotencia
guarde en letras y sílabas cabales.

Adán y las estrellas lo supieron
en el Jardín. La herrumbre del pecado
(dicen los cabalistas) lo ha borrado
y las generaciones lo perdieron.

Los artificios y el candor del hombre
no tienen fin. Sabemos que hubo un día
en que el pueblo de Dios buscaba el Nombre
en las vigilias de la judería.

No a la manera de otras que una vaga
sombra insinúan en la vaga historia,
aún está verde y viva la memoria
de Judá León, que era rabino en Praga.

Sediento de saber lo que Dios sabe,
Judá León se dio a permutaciones
de letras y a complejas variaciones
y al fin pronunció el Nombre que es la Clave,

la Puerta, el Eco, el Huésped y el Palacio,
sobre un muñeco que con torpes manos
labró, para enseñarle los arcanos
de las Letras, del Tiempo y del Espacio.

El simulacro alzó los soñolientos
párpados y vio formas y colores
que no entendió, perdidos en rumores
y ensayó temerosos movimientos.

Gradualmente se vio (como nosotros)
aprisionado en esta red sonora
de Antes, Después, Ayer, Mientras, Ahora,
Derecha, Izquierda, Yo, Tú, Aquellos, Otros.

(El cabalista que ofició de numen
a la vasta criatura apodó Golem;
estas verdades las refiere Scholem
en un docto lugar de su volumen).

 El rabí le explicaba el universo
"esto es mi pie; esto el tuyo, esto la soga".
Y logró, al cabo de años, que el perverso
barriera bien o mal la sinagoga.

Tal vez hubo un error en la grafía
o en la articulación del Sacro Nombre;
a pesar de tan alta hechicería,
no aprendió a hablar el aprendiz de hombre.

Sus ojos, menos de hombre que de perro
y harto menos de perro que de cosa,
seguían al rabí por la dudosa
penumbra de las piezas del encierro.

Algo anormal y tosco hubo en el Golem,
ya que a su paso el gato del rabino
se escondía. (Ese gato no está en Scholem
 pero, a través del tiempo, lo adivino).

Elevando a su Dios manos filiales,
las devociones de su Dios copiaba
o, estúpido y sonriente, se ahuecaba
en cóncavas zalemas orientales.

El rabí lo miraba con ternura
y con algún horror. '¿Cómo' (se dijo)
'pude engendrar este penoso hijo
y la inacción dejé, que es la cordura?'

'¿Por qué di en agregar a la infinita
serie un símbolo más? ¿Por qué a la vana
madeja que en lo eterno se devana,
di otra causa, otro efecto y otra cuita?'

En la hora de angustia y de luz vaga,
en su Golem los ojos detenía.
¿Quién nos dirá las cosas que sentía
Dios, al mirar a su rabino en Praga?


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5 de septiembre de 2013

Instrucciones Para Subir Una Escalera - Julio Cortázar



En un lugar de la bibliografía del que no quiero acordarme, se explicó alguna vez que hay escaleras para subir y escaleras para bajar; lo que no se dijo entonces es que también puede haber escaleras para ir hacia atrás. Los usuarios de estos útiles artefactos comprenderán, sin excesivo esfuerzo, que cualquier escalera va hacia atrás si uno la sube de espaldas, pero lo que en esos casos está por verse es el resultado de tan insólito proceso. Hágase la prueba con cualquier escalera exterior. Vencido el primer sentimiento de incomodidad e incluso de vértigo, se descubrirá a cada peldaño un nuevo ámbito que, si bien forma parte del ámbito del peldaño precedente, al mismo tiempo lo corrige, lo critica y lo ensancha. Piénsese que muy poco antes, la última vez que se había trepado en la forma usual por esa escalera, el mundo de atrás quedaba abolido por la escalera misma, su hipnótica sucesión de peldaños; en cambio, bastará subirla de espaldas para que un horizonte limitado al comienzo por la tapia del jardín, salte ahora hasta el campito de los Peñaloza, abarque luego el molino de la Turca, estalle en los álamos del cementerio y, con un poco de suerte, llegue hasta el horizonte de verdad, el de la definición que nos enseñaba la señorita de tercer grado. ¿Y el cielo? ¿Y las nubes? Cuéntelas cuando esté en lo más alto, bébase el cielo que le cae en plena cara desde su inmenso embudo. A lo mejor después, cuando gire en redondo y entre en el piso alto de su casa, en su vida doméstica y diaria, comprenderá que también allí había que mirar muchas cosas en esa forma, que también en una boca, un amor, una novela, había que subir hacia atrás. Pero tenga cuidado, es fácil tropezar y caerse. Hay cosas que sólo se dejan ver mientras se sube hacia atrás y otras que no quieren, que tienen miedo de ese ascenso que las obliga a desnudarse tanto; obstinadas en su nivel y en su máscara se vengan cruelmente del que sube de espaldas para ver lo otro, el campito de los Peñaloza o los álamos del cementerio. Cuidado con esa silla; cuidado con esa mujer.


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17 de agosto de 2013

Qué Nos P.A.S.O.?

Massa es un “significante vacío” (nac&pop dixit), así eligió venderse él y con buen tino. Quienes quieren ver una etapa superadora del kirchnerismo para el 2015, lo imaginan en él. Quienes buscan alguien que reconoce la década ganada y les promete ir por más, también lo imaginan ahí (a diferencia de “ella o vos”). Quienes ven la opción de ganarle a los K, desde el más obtuso anti-kirchnerismo, lo imaginan con la campera de Capriles. Y así podríamos seguir, Massa es un espejo donde todos pueden imaginarse y eso funcionó bien.
Las clases de interpretación escénica que tomó con Reutemann, sin olvidar el master con Scioli, le permitieron componer un Mr. Gardiner superador al de Peter Sellers. Manejó bien los tiempos y los silencios.
Sin embargo, me permito recordar que +A no es la primer esperanza blanca que surgió desde el kirchnerismo para clausurar esta década. Alberto Fernández, mientras cruzaba Plaza de Mayo camino a Piedras 1743, era perseguido por el sastre que trabajaba sobre su atuendo para asumir la Jefatura de Gobierno porteña, hoy es vocero de un Intendente cuando le roban un pendrive. Cleto Iscariote Cobos, sólo debía hacer la plancha y esperar el 2011 después de su falso positivo, meses después no podía superar una interna radical con el Golem Ricardito. Felipe mejor Sola, se unía al primer triunvirato para crear una nueva fuerza nacional, y días más tarde se preguntaba cómo aparecieron fotos suyas agarrado de la mano con Das Neves. Incluso el compañero Moyano fue blanco por un tiempo e invitado estelar de Mariano el latinista y Joaquín desde el llanto, pero el domingo siguió las PASO desde el sofá de su living (o debajo de él).
A diferencia de sus antecesores, Sai Massa, el Sri Sri de Nordelta, está mejor preparado. Con una caballería de Barones Bonaerenses y una lista variopinta que responde a la estrategia del espejo. Se nota que el establishment está aprendiendo a elegir sus delfines. Pero +A nos abandonó hace poco más de un mes -su cama aún está caliente- dejemos que corra el calendario y hablemos cuando sea un Diputado más pugnando por la cámara de TN con Gil Lapiedra.

UNEN también hizo lo suyo. Imaginar a la Mentalista de la mano con Pino por la calle, era un delirio. Imaginar cuatro delirios juntos (como Donda paseando por la playa con Prat Gay), acordar un sello de goma para mejorar la estrategia, fue brillante. Hace dos años Elisa María Avelina sacó un 4,3% en la Ciudad, el domingo creció hasta un 17% gracias a su jefe de campaña en la pantalla del domingo a la noche. Hasta la elección pasada eso la dejaba tercera y entraba Filmus caminando, hoy el votante del pibe de Illia (que lamentablemente perdió la cadena de frío) tiene la sensación que debería votar a la Mentalista porque “nobleza obliga” le ganó a su potrillo en la interna. Hasta el año pasado el votante de Lousteau (perdón, el año paso no tenía votantes), bueno el de Terragno, no votaba a Lilita ni amenazándolo con una cena hecha por él, ahora festejan el renacer de la UCR por tener un candidato a Senador peronista y una a Diputados oriunda de Ganímedes.
Inventamos las PASO y no las supimos usar, ellos sí y por eso quizás perdamos un Senador.

A pesar que no soy afecto a comparar la política con el fútbol, lo hago sólo para complacer a nuestro Maestro de Luz ElBosnio.
En los últimos 10 años nadie discute que el Barça fue el mejor equipo del planeta. Ganó todo lo que disputó. Tiene al mejor jugador del mundo. No sólo gana sino que es sinónimo de buen juego. Incluso sus históricos detractores reconocen que son los mejores.
Ahora bien… los hinchas del Valencia, del Sevilla y ni hablar del Real Madrid, podrán disfrutar de los goles de Messi siempre que no sean los rivales de turno. Ese día todos querrán quebrar al Barça, harán su mejor esfuerzo por demostrar que el azul grana no es invencible y despertarán cierto morbo en el público, cuando vean que el gigante se tambalea y puede perder un partido “aunque no sea un partido por los porotos”.
Como dijo un pensador contemporáneo “me inclino por el más débil” y el más débil nunca fue el kirchnerismo frente a las urnas, era la oportunidad ideal para regalar un voto indoloro desde Zamora hasta Tumini. Una oportunidad única, ya que nunca más podrían ser considerados seriamente en una elección por los puntos.
Ahora imaginen que el Barça juega unas “simultaneas”, el mismo día y a la misma hora se enfrenta contra todos los equipos de la liga. Un partido en Córdoba, otro en Santa Fe, otro en Mendoza. Leo juega cinco minutos en cada cancha -incluso en algunas no llega a jugar- si sumamos todos los goles del Barça es un claro ganador, pero eso no puede ocultar que se pierdan varios partidos.

Resumiendo. No jugamos mal, pero ellos jugaron mejor. Seguimos siendo el Barça pero el rival también la mueve, y viene viendo todos tus partidos y estrategias en Futbol para Todos. Cada tanto te puede ganar un picado aunque vos sigas siendo el campeón.
Es tan absurdo pensar que “acá no ha pasado nada” como afirmar que “es un fin de ciclo”. Después de octubre seguiremos gobernando con algún legislador más que hoy. Sai Massa se sacó la foto con las pilchas de Ronaldo, pero ahora hay que verlo jugar. Descuento que lo asistirá el mejor DT, el mejor entrenador y todo el gimnasio, porque los sponsors son fuertes y no repararán en gastos. Pero cuando la pelota ruede tendrá que mostrar sus goles, la Mentalista deberá jugar en equipo, Binner probará si puede girar el cuello y nosotros… nosotros tendremos que seguir buscando a un candidato porque Messi juega hasta el 2015. O pensar en mantener secuestrada a la familia de Scioli en el sótano de la Rosada como hasta hoy, pero por muchos años más.

Sergio Marino

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