Los Peligros Del Contexto Y El Enemigo Endemoniado

En la última Gran Cena MAK –hoy convertida en el maná K– surgió un contrapunto interesante cuando nuestro Maestro de Luz ElBosnio, el Sri Sri Ravi Shankar del kirchnerismo de salón, nos intentó iluminar sobre los peligros del contexto y el enemigo endemoniado.

Tal como él sentenciaba hace cuatro años en La Dictadura y los Monstruos: “Juzgar a Astiz es más fácil que juzgar a Martínez de Hoz o al gerente de Recursos Humanos que le entregó la lista de sindicalistas a limpiar. Astiz puede oficiar de monstruo, de psicótico asesino que mata por maldad”...pero “Astiz es un extraño psicótico asesino que dejó de asesinar apenas el Estado se lo dejó de pedir. No es que sea un humanista, probablemente su extraña vocación lo haya llevado a ser lo que fue antes que a trabajar en la Esquina de las Flores, pero lo relevante es que no mataba por falta de algún filtro moral, sino como parte de un proyecto político (lo que por supuesto, no le quita responsabilidad penal)”. En este satori el Sri Sri actualizó el contexto en torno a nuestra vívida Revolución de la Alegría, y en el triste papel de Astiz se mencionaron algunos funcionarios, devotos de Martínez de Hoz, que ocuparon el exagerado papel a solo efecto de exponer el punto disruptivo que pretendía nuestro Maestro.

Para Hollywood resultó imprescindible demonizar a los nazis con dificultades para pronunciar las erres y a los japoneses que miraban todos sospechosamente. Sería insoportable para un pueblo masacrar otra nación, si no vieran a cada ser humano en ella como un enemigo genéticamente endemoniado, asesinos vocacionales que únicamente podían purificarse con el fuego de la libertad yanqui. Ya todos entendimos que esta simplificación es tan absurda como ficticia, sin embargo la seguimos aplicando a diario.

En esta MAKcena ElBosnio aseguraba conocer a neo-liberales que besaban a sus hijos antes de dormir, que se enternecían ante el dolor de su mascota e incluso, estarían de acuerdo en pedir por la paz en el mundo en caso de llegar a reinas de belleza. Mientras esquivaba un par de empanas frozen, llegó a decir que “tenía un amigo neo-liberal” que prefería para los argentinos la riqueza antes que la pobreza, el pleno empleo antes que el desempleo y la prosperidad antes que el caos.
Para él nuestras diferencias se resumían en las prioridades, la elección de diferentes caminos para llegar a utopías bastante similares. Antes de asimilar el último sillazo, se le escuchó advertir sobre el riesgo de construir un imaginario pueblo neo-liberal de astices, de nazis, de enemigos irracionalmente malignos que jadean ante el crecimiento de la pobreza y el desempleo… podría ser un error político.

La teoría de los dos otros

Fue en ese momento cuando desde la mesa de Robi partió una botella de El Peronista, con destino fijado entre los tiradores del anfitrión. Sus comensales ya juntaban firmas para iniciarle juicio político a nuestro Maestro de Luz, y uno de ellos le respondió: “no puedo estar más en desacuerdo, el neo-liberalismo jamás puede ser beneficioso para nosotros porque tener éxito, para ellos, es profundizar las desigualdades”. Me recordó a un párrafo de Friedrich A. Hayek en Camino De Servidumbre (algo así como El MAKnual del Militante Pasivo para los liberales), donde indignado afirma: “los hombres se han acostumbrado tanto a su nueva prosperidad que ahora las desigualdades les parecen insoportables e injustificadas”.

Desde la militancia nac & pop unida y organizada no todos están de acuerdo con el postulado de ElBosnio, no todos creen que para un argentino no puede haber nada mejor que otro argentino. Que todo argentino sano quiere el bienestar para su pueblo, aunque algunos inicien atendiendo las carencias de los más necesitados y otros sincerándolas. Desde la visión del núcleo duro se ve al liberalismo como la ideología económica darwiniana que cree en la selección natural del más fuerte, en la desigualdad como una piedra angular de nuestra sociedad y del ser humano que responde al orden natural de las cosas. Y por lo tanto el índice de GINI es sólo una aberrante creación populista que no debiera existir.

En esa visión del neo-liberalismo nuestro mejor amigo de la infancia, el padrino de nuestros hijos, se convierte en el enemigo cuando colabora al éxito del modelo que naturaliza la exclusión como un eslabón más del progreso social.

Así como en la isla de Lost, “los otros” siempre son “los otros” y sólo cambian de rostro según la orilla desde la cual se los llame. Los neo-liberales militantes de la ola amarilla tienen las mismas certezas sobre las consecuencias de aplicar las recetas nac & pop, que los segundos sobre las recetas liberales. Para “los otros”, detrás de las políticas proteccionistas de la izquierda se siembran campos de vagos, lastre improductivo que resta estímulo a quien realmente crea valor y contribuye al progreso social. Optar por ese camino conduce inexorablemente a una sociedad que administra su pobreza, que iguala hacia abajo, donde sólo puede crecer la ineficiencia al amparo de un Estado tonto, que atonta como una madre sobreprotectora.

En esa visión que comparten el amigo neo-liberal de ElBosnio y mi hermano gorila, el mejor amigo de la infancia, el padre de su ahijado, se convierte en el enemigo cuando colabora al éxito del modelo que naturaliza la ineficiencia como un eslabón más del progreso social.

Hace apenas un año, un contexto naturalizaba una visión ante los ojos indignados de quienes pensaban diferente, que añoraban un fin de ciclo a diario que terminara con esa pesadilla. Hoy cambió el contexto, los otros son los otros y sólo coinciden en la añoranza.

¿Pueden ambos tener razón y se llaga al bienestar por un sólo camino?
¿La Patria es el otro, o el otro sólo es el enemigo?

Sergio Marino

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