Una visión candorosa diría que un maestro es una persona que entrega su vida a la educación de nuestros niños, una visión cínica, en cambio, diría que un maestro es cualquiera que logre figurar en la nomina del ministerio de educación.

La visión candorosa de un político lo definiría como alguien que busca construir consensos detrás de ideas provechosas para sus pares y dedicar su vida para llevarlas a cabo. Según la cínica, un político es todo aquel que gane una elección.

Un empresario, según la visión candorosa, es alguien que dedica su vida y pone a riesgo todo su capital para crear productos y servicios que sus pares necesitan y hacerlo con al menor costo posible. Su retribución, además del prestigio de ayudar a sus vecinos, es la plusvalía. Según la cínica, un empresario es cualquiera que busque el lucro y lo logre.

Las dos visiones son ciertas, pero según que visión se aplique sobre algún actor social más fácil será cumplir con las expectativas sociales o, por el contrario, más difícil será no ser considerado un miserable.

Pasan las décadas y los empresarios siguen logrando que los midan con la vara cínica y los políticos y maestros con la candorosa.

"Dime con que vara te miden y te diré si defraudarás".

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