Relacionado a estos temas hay una distinción no menor a realizar que algunos de nuestros liberales no destacan.

La libertad con mayúscula, la que hacía temblar la pluma de nuestros próceres era la libertad de las personas físicas. Libertad de pensar, de hablar, de deambular, trabajar, debatir etc.

La libertad de las personas jurídicas no movió nunca a nuestros pensadores ilustres, al menos los anteriores a Grondona. No es considerada un fin en sí mismo, a lo sumo y solo para algunos o muchos, es un medio necesario para lograr los otros objetivos como es la libertad individual. Al no ser un fin, debemos siempre medir su eficacia en relación a los fines realmente buscados.

No es improbable que una sociedad logre un envidiable grado de libertad para las personas físicas, imponiendo a su vez restricciones muy severas a las libertades de las personas jurídicas. Quienes defienden las personas jurídicas como si fuesen equivalentes a las físicas, probablemente consideran las acciones de sus empresas tan importantes, sino más, que sus vecinos.

Escuchá el MAKnual




Te puede interesar

0 comentarios

templateify.com/contact

templateify.com/contact

http://bit.ly/themepassion

templateify.com/contact