Un sinnúmero de veces escuchamos hablar de la ausencia de políticas a largo plazo (PLP), y de todo lo que el Gobierno debería hacer para garantizarlas. Analicemos un poco el exagerado mérito de las PLP y la falacia detrás del cómo crearlas.

Si la ciudadanía juzgase que una política mantenida por décadas es mala, ¿sus representantes electos deberían mantenerla por ser una PLP? ¿Deberíamos entonces haber seguido con la Convertibilidad, probablemente una de las PLP más estables de los últimos años, o con la, a esa altura, decagenaria Ley de Punto Final?

Más preguntas... ¿Deberíamos reservarnos el derecho de implementar una política que la ciudadanía considera positiva, pero que no es una PLP preexistente? Si fuera posible, ¿debería una generación de ciudadanos impedir que las generaciones siguientes modifiquen toda PLP? ¿Deberíamos obligarnos a obtener consenso absoluto en el Congreso antes de imponer una ley, para aumentar las chances de mantenerlas en el tiempo? (cabe señalar que esto nos forzaría a cambiar la Constitución y a despedirnos de casi todas las leyes sin consenso absoluto)

¿Aumentan sus chances de mantenerse a largo plazo una política aprobada por muchos sectores, mucho más allá de la exigencia del 50%? Creemos que no.

Muchas leyes que se cambiaron, como las de amnistía y convertibilidad, fueron aprobadas por los partidos mayoritarios de entonces. ¿Y además quién nos asegura que los mayoritarios de hoy sean los mayoritarios de mañana?

En una república, las acciones políticas son siempre de corto plazo. Los gobiernos deben interrumpir cualquier iniciativa si esta es la voluntad popular. Un ciudadano puede pensar a largo plazo para emitir su opinión de hoy, pero es su opinión de hoy la que los políticos deben implementar. Si ésta cambia, la política también debe cambiar (de lo contrario, nos encontraríamos con un gobierno con amortiguación antidemocrática).

Si una política se mantiene vigente en el deseo de la ciudadanía al cabo de varios períodos, nos encontraremos ante una PLP. Que conste, esta es una característica ex-post: resulta una política de largo plazo, no porque haya sido votada por muchos o aceptada por impresentables, incluso por Duhalde, sino porque pasan los años y las opiniones sucesivas del electorado no desean interrumpirla o modificarla. De aquí en más, esta PLP es otra política temporal, cuya vigencia dependerá de la votación ciudadana de cada día.

¿Son buenas las PLP? Sin dudas, mantener un mismo criterio agrega valores positivos como la previsibilidad o el desarrollo completo de los frutos de una política. Pero esta sólo debe permanecer vigente mientras la ciudadanía siga considerándola positiva. En otras palabras, la condición de largo plazo no es razón suficiente para mantener una política que la opinión popular haya dejado de apoyar.

¿Qué se dice cuando se habla de PLP? En general, es una idea con valoración positiva, a mano de cualquiera que se resiste a cambiar algo que se intenta cambiar. Las políticas son buenas o malas según sus resultados, no por su extensión en el tiempo. De hecho, las calamidades distan de transformarse en bendiciones por el solo hecho de hacerlas perdurar en el tiempo.

Nuestros hábitos son un buen ejemplo... Los hábitos son buenos, cuando se los tiene, pero nadie repetiría la visita a un mal bar sólo por crear un hábito. ¿Por qué exigimos otra cosa a escala ciudadana?

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