Quien haya alcanzado su vida adulta sin haber sufrido la emboscada de un amigo para una tediosa reunión de venta de tiempo compartido, puede considerarse un afortunado. Pero si además, pudo sortear las capacitaciones corporativas, reuniones de autoayuda o cursos de motivación en cualquiera de sus múltiples sinónimos sobrestimados, puede asumirse dentro de una élite en este mundo moderno. Quienes no tuvieron tanta suerte, han sabido escuchar un sinfín de historias, parábolas y metáforas para ejemplificar lo que no necesitaba tanta vuelta (pecando igual que lo hacemos aquí) y muy posiblemente han pasado por la fábula de Kimberly Hahn, que pregunta si eres como el cerdo o la gallina?.

¿Has oído hablar de aquella vez, en la que la gallina y el cerdo del granjero Brown estaban comentando qué afortunados eran al tener un amo tan maravilloso?. “Creo que debemos hacer algo especial para nuestro granjero”, dijo la gallina. “¿Qué se te ocurre?”, preguntó el cerdo. “Démosle un desayuno de huevos con jamón”, dijo alegremente la gallina. “Bueno –replicó el cerdo– eso no es un problema para ti, pero sí para mí. Para ti es una participación. Para mí es un compromiso total”. Mientras que la gallina apoyaba entusiasta el proyecto acordado, el cerdo asumía un compromiso donde empeñaba su vida. Esta fábula que ha servido como ejemplo para múltiples lecturas e interpretaciones, hoy nos sirve para pensar nuestras convicciones y el compromiso, o no, que tenemos con ellas.

Muchos ciudadanos cumplen con su deber cívico eligiendo sus representantes en cada período de gobierno, lo hacen con diferentes grados de responsabilidad y apego a sus ideas. Todos ellos participan y alaban a esta maravillosa democracia, participan como gallinas en este desayuno. Pero otros asumen sus convicciones como un deber, militan sus ideales y se comprometen a cambiar la realidad, para construir un mundo cercano a sus utopías. Su militancia puede adoptar diferentes formas, en distintos espacios y direcciones, pero todos ellos sabrán la diferencia entre participar y comprometerse.

Nuevo Encuentro está desbordado de estos militantes que son la sangre del cambio. Entienden y asumen la responsabilidad con su ideología y sus convicciones, dando testimonio de su compromiso a cada paso.

Hoy Nuevo Encuentro te convoca a ser parte de estas elecciones, fiscalizando las mesas y aportando la trasparencia que distingue este espacio. Si querés ser parte, hace clic acá.

Contamos con vos!


Sergio Marino
Ciber Encuentro

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